miércoles, 9 de diciembre de 2009

LO QUE NUNCA ENCONTRARÉIS EN UNA ADAPTACIÓN DE ESTA OBRA DE MARK TWAIN.


"Yo carecía de genealogía o de títulos heredados, así que a los ojos del rey y de los nobles no era más que basura. La gente me miraba con asombro y terror, pero sin reverencia alguna. Debido a las ideas heredadas, eran incapaces de concebir que cualquier cosa tuviese derecho a ser venerada, excepto la genealogía y el dominio señorial. He aquí la mano de aquel terrible poder, la Iglesia Católica Romana. En sólo dos o tres siglos había transformado una nación de hombres en una nación de gusanos. Antes de que instaurara la supremacía de la Iglesia en el mundo, los hombres eran hombres y podían llevar la cabeza erguida, y tenían el orgullo propio de un hombre y su valor y su independencia, y las grandezas y posición que podía alcanzar una persona eran debidas principalmente a sus logros, no a su nacimiento. Entonces apareció en escena la Iglesia, dispuesta a llenar sus arcas como fuese. Y la Iglesia era sabia, sutil y conocía muchas maneras de esquilmar una oveja, o una nación. Se inventó lo del "derecho divino de los reyes" y lo apuntaló por todas partes, al lado de piedra a piedra, al lado de las Bienaventuranzas, despojándolas de su loable propósito para ponerlas al servicio de algo maligno.
Predicó (al pueblo llano) la humildad, la obediencia a los superiores, la belleza de la abnegación; predicó (al pueblo llano) la mansedumbre ante el insulto; predicó (de nuevo al pueblo llano, siempre al pueblo llano) la paciencia, la pobreza de espíritu, la sumisión a los opresores e introdujo rangos hereditarios y aristocracias y luego enseñó a todas las poblaciones cristianas de la tierra a postrarse antes ellos y venerarlos. Todavía en el siglo de mi nacimiento continuaba ese veneno en la sangre de la cristiandad, y los mejores de entre los plebeyos ingleses aceptaban alegremente que gentes de menor valía que ellos siguieran ocupando impunemente un gran número de posiciones, desde los señoríos hasta el trono, posiciones a las cuales no les permitían aspirar las grotescas leyes de su país. De hecho, no sólo aceptaban esta peculiar situación, sino que eran capaces de convencerse a sí mismos de que era motivo de orgullo. Lo anterior parece demostrar que puedes llegar a aceptar cualquier cosa si has nacido y crecido bajo su influjo."

Extraído de Un Yanqui en la Corte del Rey Arturo de Mark Twain. Traducción de Juan Fernando Merino. Colección Tus Libros Anaya.

2 comentarios:

María dijo...

Estamos ahora a puertas del 2010 y la cosa no es como antes...pobre de cuna o rico de cuna.
Hay tantos creyentes como no creyentes, y hay tantos ricos porque hay tantos pobres y así podía seguir un buen rato expresanto polos y lados.
Paseando por la Rue Rivoli, donde hay unos hotelazos y restaurantes de la leche el otro día pensé... ¡fijate! perfectamente puedo entrar sin joyas ni pelo de peluquería ni visón, ni tacones de chanel pero si con dinero en el bolsillo humilde, eligiendo una comida lujosa (que en tal caso podría hacerme feliz)... estoy segura que tanto los comensales como el servicio allí presente se sentiría incómodo de servirme o de otorgarme mesa... porque yo soy "pueblo llano" y se espera por parte de todos que mueva ficha de peón hacía la pizzería del barrio sant michel. No hay cunas pero sigue habiendo etiquetas, ubicaciones y demás historietas.

David dijo...

Sí. A pesar de que hay cosas que han "cambiado"... este texto sigue teniendo mucho de cierto. Las diferencias "aristocretinas" aún continúan, aunque parezca mentira. Y la gente sigue marcando "diferencias" y colocando "etiquetas" muchas veces con un criterio absolutamente ridículo (a mis ojos, claro).

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