miércoles, 30 de diciembre de 2009

JOHN, PETER Y MARY O JUAN, PEDRO Y MARÍA

Va ya para unos 24 años que pasó esto... Yo tendría unos 14 más o menos. Fue en 1º de B.U.P. En la clase de Lengua nos mandaron escribir un cuento. De cada clase se escogería el mejor, y de entre esos, el mejor de cada curso.
El caso es que mi compañera de mesa, una chica majísima, escribió un cuento sobre unos jóvenes que descubrían la Atlántida si no recuerdo mal, y sus protagonistas tenían nombres tan sonoros como John, Peter, Mary o los que fueran.

Bueno... Ahí estaba yo para darle una chapa de 10 minutos y decirle qué tenía de malo usar para los personajes nombres como Juan, Pedro, María, o utilizar nombres que no fueran anglosajones, que no vivíamos en Estados Unidos, que ya estaba bien de usar ese tipo de nombres y bla, bla, bla... Ella, no sé si convencida o por dejar de oírme, aceptó cambiar los nombres de su cuento. ¿Fin de la historia? No. Aún hay más. Y ahora viene ese refrán del la paja en el ojo ajeno...

El caso es que ella pide ver el mío y se encuentra con que el personaje de mi relato se llama William Rensie. Os podéis imaginar cómo se puso (y con razón). De nada sirvió explicarle que no era por usar un nombre anglosajón, que era un homenaje al que por entonces era mi autor de cómics favoritos (el cuento era un plagio realmente malo de una historieta de Spirit, pero bueno, usando el nombre citaba más o menos procedencia)...
Después de unos lógicos "¡Desde luego!, ¡Menuda jeta!" y "!Ya te vale!" amenazó con no cambiar los nombres de su relato a menos que yo rebautizara a Will. Cedí, claro...

Ella ganó el concurso de clase, cosa de la que me alegré, aunque nunca entendí por qué me ganó. ¿Tal vez porque era un cuento del gusto de las chicas, que nos ganaban en número? Aclaro que la votación para escoger el premiado se hacía entre todos los alumnos de clase. Y sí, tenéis razón... soy un tipo rencoroso. Lo más probable es que su cuento fuera mejor que el mío, no lo dudéis ni un segundo. Estaba mejor escrito, y además era una historia original, no un plagio malo como el mío. Y si ella no hubiera ganado, lo habría hecho otro, no yo.

Pero bueno, la conclusión que saco hoy de aquello es que lo de los nombres anglosajones fue producto de la edad, que ella era una chica lista y me alegro de que ganara.
También veo que lo mío en cambio no fue cosa de la edad... De hecho, todavía me pasan cosas como aquella.

¿Quién me mandaría decirle nada? Con lo feliz que estaba yo con mi particular "homenaje". En fin... Otra vez será, Will.

7 comentarios:

ANRO dijo...

Je, je, je, bonita historia, DAvid. Habría que haber leído tu cuento y estoy contigo si se trataba de homenajear al genial Will y seguro que estaba muy bien escrito. ¡¡No seas modesto!!
Un abrazote.

Sean Bauer dijo...

jaj, buena historia.
Yo siempre que escribo una historia pongo nombres anglosajones, se que podria españolizar a mis protas, pero es q no me veo a un Pepe viajando en el tiempo sin que suena a coña... no puedo evitarlo. Es como ese famoso monologo, la vida de los españoles por naturaleza es simple, al menos los d ste siglo. POoco hay d interesante en nosotros, y asi lo vendemos al resto del mundo con nuestra mierda de cine. El americano o ingles en cambio no!
En fin, es mi mentalidad

Un saludete!

David dijo...

Eso, Sean, siento decirlo, me parece que son complejos culturales propios de la adolescencia (ja,ja). Yo puedo ver a un Luis, Ramón, Jorge, Antonio o a un José (si no te gusta Pepe) viajando perfectamente por el tiempo. La única regla por la que acepto nombres anglosajones en una historia es que esté ambientada en un país anglosajón, o uno de los personajes sea de allí. Ahora que si eso va a hacer que todas tus historias se ambienten en esos lugares... Es limitarse mucho. Pero a pesar de este comentario, te entiendo perfectamente. Es la colonización cultural a la que hemos estado sometidos... A mí no son los nombres los que me suenan mejor en inglés. Las historias me parecen más bonitas si transcurren en Estados Unidos (ja,ja). Pero es mentira. Son igual de bonitas si están bien contadas.

Bruja Truca dijo...

Entrañable historia. La verdad es que parece que tiene más "glamour" la historia con personajes con nombres anglosajones, pero tienes razón, todo se pasa con la edad. A mi no se me debe haber pasado aún porque tengo 25 años y no entiendo porque la gente escribe o dice ciertas frases en inglés porque parece que se le da menos importancia. Por ejemplo, eso de ponerse estados en ciertas redes sociales en inglés expresando cosas que serían incapaces de escribir en español porque son tan personales que se avergonzarían. brrrrr

Anónimo dijo...

por no hablar de grupos que que cantan en inglés porque suena mejor, pero cuando lees sus letras (eso sí, las meten en el disco para que todo el mundo disfrute de su lírica) ves que son una cháchara incomprensible con rimas facilonas.

el tio berni dijo...

Bonito homenaje. Además, ¡William Rensie fue uno de los seudónimos de juventud de Eisner!

No creo que sea un tema de complejos ni nada así. Es más bien que estamos muy habituados a consumir ficción anglosajona en cine, cómic y literatura, y los nombres en inglés nos suenan más naturales.

El problema es que muchas veces situamos nuestras historias en entornos "difusos", digamos que un poco arquetípicos, y en ese mundo se habla inglés. Pero cuando se hace algo con personajes que se comportan como nuestros paisanos, que se expresan como nuestros paisanos y que se mueven en un paisaje como el nuestro, los nombres españoles no chirrían para nada. Ejemplo: El Vecino, un cómic situado en una ciudad sin nombre pero con unos personajes que no podrían ser anglosajones.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Una historia muy bonita y entrañable, amigo David.
Paso para desearte Feliz Año 2010, que sigamos por aquí leyéndonos y alegrándonos la vida unos a otros.
Saludos

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