miércoles, 18 de noviembre de 2009

APOLOGÍA DE UN MATEMÁTICO

-->
"Exposición, crítica, apreciación, es trabajo para mentes de segunda categoría." G.H.Hardy

Y adelanto desde ya que este artículo es trabajo de una de cuarta o de quinta, pero aún así, me gustaría que lo leyerais... pediros que opinéis es tal vez demasiado...
Podría tratar de ser creativo y deciros que leí este libro porque algún desconocido lo dejó en mi buzón, o que se lo robé a un turista inglés mientras se tomaba unas cervezas, o que lo cogí de la biblioteca porque estaba enamorado de la foto de la portada (la imagen a vuestra derecha)… Pero, excepto para quienes sepáis quien soy, la realidad es bastante más prosaica, aunque parezca más inverosímil.
Lo cierto es que ahora estoy en paro, pero hasta hace mes y medio estuve trabajando durante año y medio en un almacén de reciclaje. Mi labor allí, entre otras cosas, consistía en quitar de una cinta todo aquello que no fuera papel y cartón. Y con todo, quiero decir, todo: botellas, maderas, juguetes, ruedas de coche, bolsas de basura orgánica de todos los tamaños posibles, puertas, plásticos, muebles, algún animal muerto, etc.… Claro que entre todo esto, también solían caer libros, y aunque posteriormente se nos “prohibió” coger cualquier cosa que cayera a la cinta (debían pensar que ya nos pagaban suficiente) yo pude hacerme con unos cuantos libros interesantes. Entre ellos, este A Mathematician’s Apology de G.H. Hardy.

En la introducción del físico, novelista y amigo del autor, C.P. Snow (casi más larga que el texto de Hardy), éste nos cuenta quién fue G.H. Hardy. Dotado desde niño para las matemáticas, el británico Godfrey Harold Hardy (1877-1947) fue matemático en las universidades de Cambridge y Oxford, descubridor del genio matemático hindú Ramanujan y según Snow, su colaboración con el matemático John Edensor Littlewood puede definirse como la más famosa colaboración en la historia de las matemáticas. Es más, para Snow, nunca ha habido nada igual como el dúo Hardy-Littlewood en cualquier ciencia, o en otro campo de actividad creativa, lo que me hace preguntarme, ya que su introducción es de 1967 (aunque el libro se publicara en 1940) si Snow había escuchado Revolver.
Es curioso... Aunque en su introducción Snow afirma que el libro tiene una cautivadora tristeza ya que puede notarse que es el testamento de un artista creativo… yo, en cambio, mientras lo leía, no dejaba de pensar en cuánto me recordaban muchas de sus páginas al guión de Ayn Rand para El manantial, y que Snow podría haber dicho más bien que era una defensa de las elites creadoras
El título de la obra es bastante explícito, y su lectura es amena y breve (no son más de 100 páginas sin contar la introducción)… Pero aunque haya cosas que no comparto con el autor, considero que hay varias ideas de Hardy lo suficientemente interesantes como para ser tenidas en cuenta y en las que, con vuestro permiso, me permitiré ciertas desviaciones personales llegado el caso.
Tras distinguir entre el trabajo crítico y el creativo, restándole méritos al primero frente al segundo ( algo con lo que estoy bastante de acuerdo... y que ya pensaba antes de ver Ratatouille) Hardy parte de una serie de ideas básicas:
"Asumiré que estoy escribiendo para lectores que están llenos, o han estado llenos en el pasado, de un adecuado espíritu de ambición (…) La ambición más noble es la de dejar detrás algo de valor permanente (...) La ambición ha sido la fuerza conductora detrás de casi todos los mejores trabajos del mundo (…)"
Para Hardy, son tres los principales motivos que mueven a los seres humanos a investigar: la curiosidad intelectual, el orgullo profesional y la ambición. Así, si un químico, un físico o podríamos añadir un médico le dijeran que lo que les lleva a profundizar e investigar en su trabajo es su deseo de beneficiar a la humanidad, Hardy no les creería, y tampoco pensaría mejor de ellos si lo hiciera. Casi me parece estar oyendo a Gary Cooper ante el jurado en El Manantial de King Vidor (perdón, de Ayn Rand).
Y aquí viene mi primera desviación del libro:
Tengo un amigo que trabaja en un empleo fijo no muy valorado socialmente, la verdad. Además de una licenciatura, tiene una serie de titulaciones con las que os aseguro que no le costaría mucho conseguir una plaza de grado superior en la administración o en la enseñanza en trabajos más valorados y mejor remunerados. Una vez le pregunté por qué no lo intentaba… Me dio una serie de razones que no vienen al caso…pero cuando se lo comente a mi pareja, ella simplemente dijo: “No es un chico ambicioso.”
Y tal vez sea así. Mi amigo está bien como está, y no tiene necesidad de ascender más en la escala socio-laboral-económica...
Así que pienso, al igual que Hardy, que es la ambición (el querer mejorar o prosperar) la que hace que uno se mueva, ya sea en el campo de la investigación o en cualquier otro campo en definitiva. Y todos los triunfadores suelen ser gente bastante ambiciosa... Por otra parte, y como me dijo también mi pareja: “Tú no tienes ambiciones, tienes sueños”… y eso, por lo visto, debe mover menos.
Pero volvamos con Hardy y sus matemáticas, o su defensa de las elites creadoras.


“Nunca ha tenido mucho valor el momento en el que un hombre de primera clase expresa una opinión mayoritaria. Por definición, siempre ha habido muchos otros para hacer eso.” G. H. Hardy.
Según apunta el autor casi al comienzo, el respeto y la reputación de las matemáticas se basa en parte en la ignorancia y en la confusión del resto. Del resto de los que no son matemáticos, claro. Esto ha cambiado mucho desde entonces, pero supongo que hace más de 70 años no serían muchos los que se dedicarían o estudiarían matemáticas puras (hoy, hasta yo conozco a alguien que lo ha hecho). De todas formas, lo que queda claro para Hardy es que su arte, trabajo o como queráis llamarlo es el mejor de todos:
"Arquímedes será recordado cuando Esquilo sea olvidado, porque las lenguas mueren, y las ideas matemáticas no." G. H. Hardy
Pues vaya. He leído a dramaturgos griegos, aunque debo confesar que precisamente a Esquilo no…pero no recuerdo a Arquímedes ni cuando me sumerjo en la piscina. Pero eso no es nada con lo que sigue. No contento con dejar K.Os a los dramaturgos griegos, Hardy no se quita los guantes de boxeo y en la página 84 comenta de dos líneas de una poesía: "¿Podrían ser estas líneas mejores, y podrían ser las ideas más falsas y trilladas?". Argumentando de paso que la poesía no puede ofrecer ideas de la complejidad de las que dan las matemáticas. Menos mal que unas cuantas páginas después (cuando a las otras artes ya les han contado hasta 10) reconoce que hasta las ideas tienen también su importancia en la poesía cuando emplea a Shakespeare en sus comparaciones. Uno acaba preguntándose por qué este hombre ha tenido que recurrir a las palabras para expresar su apología, en lugar de usar números y ecuaciones (por ejemplo, y sin ser matemático: Si Hardy = Un 10. Un 10 3, 4, 5, 6, o mejor aún, Un 10 a, b, d, oj, le, escritor, músico..) pero bueno…si se ha dignado a hacerlo para que aquellos que tuvimos ambición le podamos leer, no pondré pegas.
Lo que debe quedar claro es que no hay nada como las matemáticas. ¿Vale? No hay nada como las matemáticas. Aunque la verdad es que Orson Welles decía lo mismo del cine o del teatro (según le diera), y también tenía un amigo que decía que no había nada como la música, que era el arte supremo, y yo, ni entonces ni ahora, compartía estas ideas. Pero seguiré con el libro.
Después de contarnos una curiosa pesadilla de Bertrand Russell (quien fue amigo suyo) y que nos hace ver que a pesar de todo lo progre que era el amigo Bertrand, en el fondo de su corazón no ambicionaba más que perdurar en la historia (con su Principia mathematica, por supuesto, ¿acaso lo dudábais?), Hardy insiste una y otra vez en diferenciar entre las matemáticas “puras”, las “aplicadas” y las “triviales”. Así:
"Un problema de ajedrez es genuina matemática, pero es de alguna manera, matemática "trivial"."
Pensad que la música no deja de ser una matemática trivial, usada para estimular las emociones de las masas, cosa que las matemáticas no pueden hacer (a ver si os creéis que todo el mundo puede escuchar y sentir la armonía de un teorema matemático... Nooooo. Hay que ser matemático para eso.).
Los aspectos que definen las matemáticas puras para Hardy son la "belleza", la "seriedad", una cierta “generalidad” en el sentido de que conecta unas ideas matemáticas con otras, y una “profundidad” de la que carecen las matemáticas triviales (meros pasatiempos).
Debo reconocer que la parte en la que diferencia entre las matemáticas “puras” y las “aplicadas” por medio de la geometría, y el ejemplo del terremoto que cambia la “geometría” de una habitación, pero no sus “leyes” geométricas del mismo modo que el té derramado en las páginas de un libro de Shakespeare no cambia su contenido, me parece bastante creativa para alguien a quien su amigo Snow da casi por enterrado como artista en este texto (esta claro que sólo como artista matemático... un par de años más y creo que Hardy podría haber escrito "apología de un escritor").
Ya casi al final del libro, Hardy intenta justificar que las matemáticas reales no se aplican en tiempos de guerra, que sí pueden hacerlo ramas de las aplicadas, pero, claro está, a éstas no las considera verdaderas matemáticas según la distinción que previamente ha hecho. Y es hasta casi gracioso cuando dice que en tiempos de la I Guerra Mundial ni su compañero Littlewood (¿lo recordáis?, el McCartney de las matemáticas) podía hacer una balística respetable (y si él no podía, ¿quien puede?) Así que Hardy concluye que las matemáticas son una ocupación “inofensiva” (¡menos mal!), pero en mi opinión pierde un poco los papeles al tratar de discutir qué tipo de guerra, si la antigua o la moderna (ayudada por la ciencia e indirectamente por las matemáticas) es peor .
En el último capítulo, Hardy hace un recuento de su vida, que dicho sea de paso, Snow podría habérnoslo ahorrado en su introducción, pues lo repite casi literalmente.
Es aquí donde podemos ver que en el fondo Hardy no debía ser un tipo tan arrogante y engreído después de todo. Algo que ya se había encargado previamente de contarnos su amigo Snow en su hagiográfica introducción demostrándonos lo inteligente, tímido, desclasado, proveniente de familia modesta (pero rodeado de alta burguesía toda su vida, aunque tuviera un póster de Lenin en su habitación), simpático, buena persona y gran jugador y aficionado al cricket que fue Hardy (no fuéramos a leer la apología y tener una impresión equivocada).
Lo cierto es que no me queda más remedio que darle la razón a Snow, porque bien avanzado su ensayo, Hardy reconoce que las matemáticas son eternas, del mismo modo que la mejor literatura continúa causando una intensa satisfacción emocional a miles de personas, después de miles de años. Y es hasta gracioso saber que el motivo que le llevó a Cambridge fue la lectura de una novelita.
Pero la parte que me reconcilia con este hombre (y no bromeo) es aquella en la que se plantea por qué hacemos lo que hacemos y por qué lo hizo él. Y es que eso es algo que no dejo de plantearme yo casi a diario (bueno, una vez cada quince días en realidad). Pero como Hardy dice casi al principio de su libro, sólo un 5 ó un 10% de personas saben hacer algo realmente bien. Y por eso lo hacen. Si no, estarían desperdiciándose.
Defensor de elites o no, está claro que él pertenecía a ese 5%. Y me parece que yo debo pertenecer al 95% restante. Es más, prefiero pensar eso, a tener la idea de que me estoy desperdiciando.
En la nota final, Hardy comenta las críticas que Snow y otros colegas hacen de ciertas partes de su obra, como la referencia a Esquilo y Arquímedes que le chirriaría a cualquiera, (hasta a mí, como habéis leído) o su apartado sobre la guerra y la ciencia. Vaya, así que si no lo cambió fue porque no le dio la gana. Ya lo sabéis, si no hizo caso a sus amigos, no le pongáis las pegas que yo le he puesto.
En fin, sólo decir que no me he entretenido mucho con sus ejemplos de teoremas matemáticos, que son "sencillos", pero me he limitado a leerlos, creyendo de buena fe en su aseveración, y que hoy he conocido por fin el teorema de Fermat (estaba en un sinvivir), pero que supongo que mi mente olvidará su importancia en un par de días (creo que hasta ya lo he olvidado), al igual que el del significado de diaporino salino. ¡Espera..! ¿el diapiro no eran los cuadrados donde almacenaban el agua salada, las pozas de sal, ¡vamos!? Es que si alguien no da el término adecuado, despista. Y sin mirar en internet, que conste.
PD: Hardy fue lo suficiente modesto como para reconocer que su mayor satisfacción era haber trabajado con Littlewood y Ramanujan y que su mayor aportación a las matemáticas fue haber "descubierto" a Ramanujan. Al final...¡Estos artistas son de un sencillo!

AÑADIDO I: Antes de que alguien diga que apology es un false friend y es más bien defensa o disculpa de un matemático, decir que aparte de que así lo han traducido en castellano, para mí el libro es más una apología (y más que defensa, casi un ataque) del matemático.

AÑADIDO II: No os fiéis nunca de la memoria, pues juega malas pasadas. Y más si no ha habido un reforzamiento del aprendizaje previo (¿para cuándo otra visita? ¿o un libro de esos tan bonitos que tiene "Maria"? ) . Diapiro no son las fosas de sal. Si os interesa el tema, podéis buscar por internet, o mirar directamente el comentario número 5 (sí, la información está extraída de la wikipedia,pero me consta que debe ser fiable).

17 comentarios:

Mikel dijo...

Muy interesante, David. Nunca me he parado a pensar lo suficiente en la poesía o en las matemáticas, pero lo de la "ambición" es digno de análisis. Yo creo que donde dice "ambición" podría decir también "obsesión".
Salvando todas las distancias, mira lo que decía John Buscema sobre su arte: afirmaba que cuando no dibujaba siempre pensaba en dibujar; cuando se iba de vacaciones, al volver al tablero pensaba quea algo se bhabía perdido. Prefería (textual) dibujar a comer. Por las noches dibujaba para sí mismo, tras apsarse el día dibujando para Marvel.
Si eso no es obsesión...

David dijo...

Sí, Mikel, pero no te engañes. Con todo lo que te puede gustar Buscema, él mismo se hubiera reconocido como un simple matemático aplicado, no puro...Y supongo que así lo hubiera catalogado Hardy sin dudarlo. Todavía recuerdo de un Wendigo cómo él mismo menospreciaba su propio trabajo en los comic-books y rechazaba una y otra vez el calificativo de artista, a pesar de que el resto le decían que sí lo era. John no valoraba el medio para el que trabajaba, y a pesar de toda su habilidad, en algún momento de su carrera perdió su ambición en los comics (otra cosa es su obsesión con el dibujo). Recuerdo que en una entrevista con BWS éste se mosqueaba de que Buscema dijera que ahora dejaba los cómics y se iba a dedicar a pintar, al arte. BWS se preguntaba con razón qué había hecho hasta entonces...

María dijo...

¿Cómo se explican las matemáticas? ¿Cómo se transmite el conocimiento matemático? ¿Cómo se publica una obra matemática?...
Transmisión oral y escrita: lenguaje / literatura.
Lo de la ambición es mucho tema. Me leí un libro de antropología educativa que diferenciaba entre
hombres epimeteicos y prometeicos. Los primeros somos los soñadores, los segundos los productivos. Y habrá gente con mucha suerte que se encuentre entre epipro-meteicos.
Es curioso pero hay muchas buenas amistades radicales en estos conceptos y es que si no conseguimos por nosotros mismos el equilibrio creo que buscamos esa parte (en la amistad, la pareja etc) que nos haga no columpiarnos, a los soñadores en las nubes y a los productivos en la exprema ambición olvidando otros placeres no económicos pero satisfactorios para llegar al siguiente palabro: bienestar biopsicosocial!!!

David dijo...

Respondiendo a tu pregunta, “Maria”… las matemáticas pueden explicarse de muchas maneras ( de forma oral, escrita, mediante ejercicios...si has sufrido la educación como yo, conocerás algunas de estas formas). Supongo que las obras, teorías y teoremas se publican en libros, pero que serán incomprensibles o difíciles para los no versados en la materia.
Lo que Hardy no menciona en su texto es el sacrificio que a veces supone para los no legos adentrarse en el mundo numérico y todas sus posibilidades.
Hardy partía desde niño con más capacidades de comprensión que el resto (por eso tal vez se ve a si mismo como parte de una elite), pero a pesar de eso, dedicaba cuatro horas cada día a perfeccionar sus matemáticas (consideraba que después de esas horas, la cabeza no da para más). ¿Cuántas horas deberíamos dedicar el resto solamente para poder comunicarnos con Hardy a su nivel? Hablo de su época… Hoy tal vez sus conceptos matemáticos sean conocidos fácilmente por los estudiantes matemáticos actuales. O aplicando ese sacrifico a otra áreas, ¿cuántas horas de sacrificio, para dominar cualquier arte u oficio? Por último, no he leído el libro al que haces referencia, pero me incluyo claramente entre los epitemeicos.

Alberto dijo...

Estimado David. Creo que puedo ayudarte con la explicación de lo que es un Diapiro salino. No obstante, antes me gustaría hacer un inciso con una anécdota reciente relacionada con su comentario. Se trata de una visita guiada que hice por unas salinas hace tiempo a una familia encantadora. Resulta que les intenté explicar este curioso fenómeno geológico, incluso utilizando el viejo símil del agua y el aceite, pero tengo que admitir que fue casi totalmente infructuoso. Digo casi, porque a los adultos de la familia lo único que les quedó claro fue el nombre “Diaporino”, y la única que me pareció que entendía algo fue la más pequeña del grupo. Sin duda, la más despierta de todos.
Vuelvo al tema que quería tratar. Quizá “diaporino” sea lo que dices: “cuadrados donde almacenaban el agua salada, las pozas de sal”, pero creo que un diapiro es (mirando en Internet y tal y como aparece reflejado en la wikipedia): estructuras geológicas intrusivas, formadas por masas de evaporitas (sales, anhidrita y yeso) que, procedentes de niveles estratigráficos muy plásticos(sobre todo del Keuper) sometidos a gran presión, ascienden por las capas sedimentarias de la corteza terrestre, atravesándolas y deformándolas, en un lento proceso medible en millones de años que se conoce como diapirismo. Adquieren forma de cilindro, seta o gota y suelen ser de gran tamaño (de cientos de metros a 3 km de diámetro en sección horizontal). Un símil muy didáctico de diapirismo se puede ver en las denominadas lámparas de lava usadas en decoración. Los movimientos por flujo plástico de las rocas salinas se denominan halocinéticos.
Su génesis es bastante compleja y esta producida por varios factores: elevada plasticidad de las sales aumentada por los yesos; se desarrollan en fallas profundas por las que los materiales ascienden y donde ocurren procesos volcánicos que convierten el diapiro en una pasta con todavía mucha más plasticidad y mucho más poder perforante.
Espero haberte ayudado a recuperar la memoria, o por lo menos que recuerdes esto durante un par de días más que la otra vez,
Un saludo

David dijo...

Ja, ja, ja...Vale, Alberto. Lo cierto es que la visita fue muy interesante...pero reconozco que no es algo sobre lo que me gustaría hacer una tesis y no son datos que me dé por recordar (¿cómo es el asunto? Memoria Selectiva que se divide en.. no me acuerdo). De todas formas... Mira que recurrir a la wikipedia (a menos que hayas escrito tú la entrada) te veo algo vago, o con mucho trabajo. Pero vale, ya tengo aquí el dato, para visitarlo de vez en cuando. Además, que me cuesta menos leer tu entrada que el teorema de Fermat en inglés de en el libro de Hardy. Un saludo.
PD: Me acordaba de lo diapiro, que he confudido con los pozos, no de lo de diaporino... Pero voy a la wikipedia y veo que hasta sale un dibujo! En cuanto abras un blog te asaltaré con preguntas del mío, no te creas que vas a salir de rositas después de esto (ja, ja, ja)

Fernando dijo...

Interesante debate, sí señor. David: te propongo que hagas aquí una reseña de cada uno de los libros que dices haber recuperado en ese almacén de reciclaje. Haznos primero una lista de libros y luego un comentario de cada uno de ellos. Si los comentarios fueran de la amplitud y el nivel de este, estupendo.

David dijo...

Me parece díficil, Fernando. No sabes la cantidad de libros y tebeos que pude coger. Es cierto que algunos están en mal estado, pero muchos estaban casi como nuevos. La verdad es que alucinaba con el material del que la gente podía desprenderse. Pillé cosas muy majas. Es una propuesta bonita, así que pensaré en ello. Pero tendría que leerme Los miserables de Hugo(que cayeron en perfecto estado excepto la caja que los guardaba) y llevaría tiempo.
Con decirte que Apología de un matemático lo leí ayer mismo. No es muy largo, pero me tiré hasta muy tarde entre la lectura y redacción del libro. Me alegro que te haya parecido interesante al menos.

David dijo...

Quería decir la redacción del post... Y me alegro de que.. claro. Cosas de escribir deprisa.

Fernando dijo...

Bueno, pues sí que sería complicado. Siempre podrías, al menos, hacer un pequeño recordatorio de esos libros y esos comics. Daría casi para hacer un estudio sobre la cultura que la gente tira a la basura (como el expolio y la quema de libros en el Quijote). Creo que recordarás cuando en nuestros paseos por Bilbao hacíamos uso de la hemeroteca de la calle: recoger ejemplares de El Pais Semanal o de otras revistas de interés. Yo, que como sabes soy muy futbulero, recogí unos veinte ejemplares de Don Balón, que me traje para aquí y todo.

David dijo...

Sí. Cómo no voy a recordarlo. Creo que acabar de barrendero y en un almacén de reciclaje tenía mucho que ver con ese afán que tenía de buscar entre las basuras lo que la gente tiraba (qué imagen debo estar dando ante quien lea esto). ¿Recuerdas el abrigo que pillé debajo de tu portal?
En Barcelona hay un día específico de la semana en el que la gente saca a la calle aquello que piensa que puede servir a otros (libros,revistas, muebles)...Cuánto nos hubiera facilitado encontrar material si hubieran hecho eso en Bilbao. Y de hecho, ya podrían hacerlo.
Pero siempre he tenido algo que ver con la basura (ja, ja.. hubo un tiempo en el que tuve que "soportar" el apodo "homeless").
De hecho, un "anuncio" que hicimos en la uni para un trabajo de clase, tenía el tema de la basura (dar a los demás aquello que no te servía...lo impuse yo, claro.. ja, ja..).

Aparte de los libros y tebeos, no he
mencionado la cantidad de revistas que pillé o leí y luego volví a echar a la cinta (Jueves, Cinemanía, etc.)
Quijotes cayeron un montón en una edición que debió salir muy barata en su momento. Tengo un par por ahí, aparte del que compré en su momento, y es un libro que siento decir también tendría que leer para reseñarlo. Pero sí, un listado con el material más interesante se merece un post (sólo espero que luego no vengan los del almacén a "reclamarlos" (ja, ja).
Por cierto... te he mandado un mail.

Fernando dijo...

Todo esto me lleva a una película, que tal vez conozcas: Los espigadores y la espigadora, de Agnés Vardá.

Anónimo dijo...

Hola David. Creo que nunca abriré mi propio blog. Demasiado duro eso de estar abierto a que desalmados como yo te hagan preguntitas como la mía. Y más teniendo en cuenta que a partir de ahora te tengo al acecho....ufff, qué fuerte…
Lo de la entrada de la wiki no es que esté muy bien, pero eso de citarse a uno mismo me parece demasiado presuntuoso. En cuanto a lo de la próxima visita, no hace falta que diga que estoy a vuestra disposición para enseñaros sitios culturales de esos que algunos frikis emplean para hacer tesis raras que nadie lee. Por cierto, recuerdos para todos y en especial para la pequeña Einstein y el futuro Pérez Reverte.

pilar mandl dijo...

¡Hay que ver lo que ha dado de si el reciclaje de papel y cartón! incluso había joyas entre tanta ¿basura? :-)

Como dijo, creo que fue no lo recuerdo ;-)
"La inteligencia sin ambición es como un pájaro sin alas"
De todos modos tiene razón cuando dice que las matemáticas son eternas, pero es un largo debate...

Los soñadores hacen avanzar el mundo.

Un beso
P.D. Muy buena la entrada. excelente.

Kinezoe dijo...

Estoy bastante de acuerdo con los motivos que cita Hardy como impulsores de toda investigación: curiosidad (creo que a muchos sólo les mueve esto; no hay más que ver su estilo de vida y lo asociales que pueden llegar a ser) y ambición. En cualquier caso, se le veía bastante satisfecho de lo que hacía a ese tal Hardy... ¿O será esa presunta vanidad y ese ataque contra las artes una forma de resarcirse de cierta frustración profesional (o personal, más bien)?... Mmmmhhh... No, no creo.

Esto es un magnífico ejemplo de una buena reseña sobre un libro, David. Mis felicitaciones por tu extenso e interesante trabajo. Aunque no sé si Hardy estaría orgulloso; quizá deberías haber metido más números... :p Ja,ja,ja...

Un abrazo.

azpeitia dijo...

No voy a ser prolijo, soy poeta y me gustan las matemáticas, juego al ajedrez, soy economista toco un instrumento musical,y floto por todo lo bello de este mundo y lo asumo y tengo en mi página poesías que hablan de la matemáticas y las defiendo...mi ambición es realizarmeen todas y cada una de las cosas que hago, estar de acuerdo con mi conciencia, sentir que algo que he escrito puede ser bello. En la mente no existen compartimentos estancos, todo es permeable y se interconexiona...Un fuerte abrazo desde azpeitia y gracias por tu aportación al pensamiento y tu eclecticismo alejado de la devoción borrega...

David dijo...

-Azpeitia:Hola, bienvenido.
Totalmente de acuerdo en esa diversidad y con lo de que todo debería estar interconectado. Yo no es que sea matemático, pero me parece un arte con ideas tan válidas como las de cualquier otro..."tan", no por encima o superior.
Otro abrazo para ti, no hay de qué y gracias a ti por tu comentario.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...