viernes, 15 de octubre de 2010

RESCATANDO ENTRADAS VII: ELMER GANTRY

De Desconvencida, el 30/10/09.

lunes 30 de noviembre de 2009


ELMER GANTRY

 

 



En una de las primeras escenas de "Elmer Gantry"(1.960), película de Richard Brooks basada en una novela del Premio Nobel de Literatura de 1.930 Sinclair Lewis (que en España recibió el título de "El fuego y la palabra"), vemos a su protagonista, Elmer Gantry (Burt Lancaster), buscándose la vida como viajante de comercio en los años de la Gran Depresión. La casualidad le lleva hasta una misa gospel de un barrio negro, y ante la atónita mirada de los congregados, se une a cantar con ellos el espiritual "I´m on my way to Canaan's land". Por cómo le mira la niña que está junto a él adivinamos el especial magnetismo de Elmer Gantry.


Como ya he adelantado, Gantry es un charlatán desarrapado que vaga de un lugar a otro colándose en trenes de carga, intentando vender electrodomésticos de poca calidad a tenderos. Su labia y encendida oratoria siempres es alabada por todos, así que hace tiempo que tiene en mente dedicarse a predicar el Evangelio. La oportunidad surge en cuando conoce a la hermana Sharon Falconer (interpretada por Jean Simmons, recién estrenada esposa de Richard Brooks por aquel entonces), una predicadora que pronto caerá bajo el encanto de Grantry. Juntos formarán una comunidad de intereses (un tanto dudosos), que arrastra masas de pecadores dispuestos a pagar cualquier precio porque les rediman de sus pecados. Junto a ellos viaja, de pueblo en pueblo, un periodista bastante crítico con todo el fenómeno de los predicadores (alter ego de Sinclair Lewis), que tiene muchas dudas acerca de estos "salvadores de almas". Considera que en su gran mayoría se aprovechan de las necesidades de los demás, y que, no estando controlada su formación teológica por ninguna Iglesia, son un instrumento peligroso que puede dar lugar a importantes dramas personales, como se verá al final de la película. Este filme fue muy criticado en su época de estreno en EEUU ya que arremete firmemente contra el fenómeno popular de los predicadores (que ahora más bien son "telepredicadores"), que tanto abunda allí.


El personaje de Sharon Falconer estaba basado en la predicadora evangelista Aimmee Semple McPherson , fundadora de la "Iglesia del Evangelio Cuadrangular", muy conocida en los años 30 y 40.

Por esta interpretación, Burt Lancaster ganó el Oscar a Mejor Actor Principal en 1.960 (ganando a Jack Lemmon por su interpretación de "El apartamento" y a Laurence Olivier y Spencer Tracy, nada menos). Es curioso que Lancaster interprete a un predicador, ya que era conocido en Hollywood por su férrea defensa del ateísmo, hasta el punto que se negó a interpretar el papel de Juda Ben-Hur cuando le fue ofrecido, ya que consideraba que la película era una propaganda clara del Cristianismo. Quizás lo que le atrajo de este personaje de Elmer Gantry precisamente fue la dudosa moralidad de sus actos, si bien Lancaster le supo dar unos matices muy interesantes, no nos encontramos ante un timador puro y duro sino más bien ante alguien que pretende salvarse a si mismo a expensas de la salvación de los demás.

 

jueves, 14 de octubre de 2010

CUENTO PRENAVIDEÑO.

Esta mañana, de camino al trabajo que ya no tengo, he empezado a leer Canción de Navidad de Charles Dickens (en la colección Anaya Tus Libros) y me he encontrado con un texto que me ha llamado la atención.
Supongo que todos conoceréis esta historia, que ya había visto durante mi niñez y adolescencia en todas las versiones posibles para la pequeña pantalla (telefilm, dibujos, marionetas, etc...) pero que aún no había leído. Si es así,  todos estaréis familiarizados con el viejo Scrooge.
Pues bien, hay un momento durante el que el espíritu de sus navidades pasadas le muestra algunos retazos de su vida años atrás... Entre estos, la celebración navideña que montó su jefe y cómo se comportó con Scrooge cuando él aún trabajaba de aprendiz.
Cuando el espíritu se burla irónicamente de la celebración de su jefe, pues asegura que le ha costado bien poco (tres o cuatro libras, quizás), Scrooge reconoce los motivos de sus juveniles elogios.

- No es eso- replicó Scrooge, molesto por la observación y hablando inconscientemente como si fuese el de antaño, no el de ahora - . No es eso, espíritu. Él tiene la posibilidad de hacernos felices o desdichados, de hacer que nuestro trabajo sea agradable o molesto, un placer o un sacrificio. Dirás que esa posibilidad se reduce a palabras y a miradas; a cosas tan ligeras e insignificantes que es imposible sumarlas y contarlas, ¿qué más da?  La felicidad que nos proporciona es tan grande como  si costara una fortuna.

Traducción  de Santiago R. Santerbás.

AÑADIDO:  Hoy me han despedido. Han traído la carta de despido porque no he superado el período de prueba de trabajo (siete días han bastado). Lo cierto es que aquel que estaba por encima de mí (a pesar de que ni trabajaba allí, cosa paradójica, porque no ostentaba cargo alguno, aparte de cobrar 300 euros por limpiar el local sin declararlos) no ha hecho que mi trabajo fuera más agradable, sino molesto, no ha hecho que fuera un placer, sino más bien un tormento... Y sus gritos, más que palabras, así como estos cuatro días que ha tenido para exponer que éramos mundos distintos (y que si él fuera como yo se suicidaría) deben haber servido para que me "despidieran" sin atender mucho a lo que yo pudiera decir o haber hecho. 
Lógico por otra parte, ya que yo llevaba ahí una semana, y él más de once años, y ese lugar se montó exclusivamente para él. 

Así que supongo que estas navidades me visitarán tres espectros:
- El de mis irresponsabilidades pasadas en las que ni trabajé ni estudié lo suficiente como para conseguir un trabajo estable.
- El de mi desempleo actual.... y...
Espero que la cosa acabe tan bien como lo de Dickens... Pero, esperad. ¡Scrooge no soy yo!, ¿no?

Feliz Semana a todos, ya que aún no es Navidad.

lunes, 11 de octubre de 2010

EL MEJOR CONSEJO

Estos días pasados he vuelto a leer (cosa que debo confesar que no hacía con regularidad desde hacía años... si dejamos aparte blogs y lecturas de obligado cumplimiento). Y bueno, revisité el libro de entrevistas de Lawrence Grobel a Truman Capote, me acompañé de lo que me parece que fue uno de los primeros libros de autoayuda, La conquista de la felicidad de Bertrand Russell, que a decir verdad me vino bastante bien y tenía relación con todo lo que me estaba ocurriendo y ahora estoy a punto de finalizar la biografía (casi hagiografía) de Doireann MacDermott sobre el autor de Un mundo feliz"Aldous Huxley Anticipación y retorno".
Tanto el de Russell como el de MacDermott me cayeron en la selectiva. Había pensado iniciar una sección en el blog que iba a titular algo así como lecturas de viaje (ya que son las que iba a leer en mis trayectos laborales), pero en vista de que las cosas igual no salen como deberían haber salido, no sé si como apuntó una vez un amigo, debería hacer una comentando aquellos libros que "recuperé" de la criba. No sé lo que haré... o lo que ocurrirá... en más de un sentido; pero hoy quería traeros la parte que más me ha gustado (por ahora) del libro sobre Huxley.
La madre de Aldous murió cuando éste tenía catorce años... y antes de morir le ofreció "unas palabras breves que encerraban toda la sabiduría para vivir."

En carta escrita en 1915, siete años después de la muerte de su madre, Huxley, estudiante ya en Oxford, revela a su amiga la violinista Jelly D'Aranyi cuáles fueron aquellas palabras:
< No conociste a mi madre; lo siento porque era una mujer maravillosa. Trev era el más parecido a ella. Acabo de leer otra vez lo que me escribió poco antes de morir. Dice al final de su carta: "No seas demasiado crítico con los demás, y ama mucho"; he llegado a comprender cada vez más cuán sabio era su consejo. Apuntaba a mi propensión al orgullo y al egoísmo, y es toda una filosofía del vivir.>
 No era fácil para un  hombre del carácter de Huxley seguir tales consejos. Por naturaleza era muy crítico, con los demás y consigo mismo. Con esfuerzo aprendió a amar y hacerse querer por cuantos tuvieron la fortuna de coincidir con él en distintos lugares del mundo. Las palabras de su madre permanecían siempre en su mente, y en una conferencia dada muy poco antes de morir, el gran intelectual, célebre ya en todo el mundo, no tuvo reparo en ofrecer estas sencillas palabras a su público:  "Resulta un poco embarazoso confesar que, al cabo de cuarenta años de investigación y estudio, el mejor consejo que puedo dar a las personas es que sean un poco más cariñosas entre sí."

domingo, 3 de octubre de 2010

CUATRO EN UNA.


NOTA: Podéis leer un cuarto de entrada cada día... y aún os sobra un día laboral.

1/4. EL DIRECTOR.

Sé que os debo una entrada sobre el director de extrema derecha que hacía películas de izquierda, así que antes de  hablaros de otras cosas, será mejor que resuelva ese asunto. 
  
Cinexim, en un comentario dentro de este blog apuntaba a la posibilidad de que ese director fuera John  Ford. Pero Ford debió ser un demócrata bastante progresista  
excepto al final de su vida, que fue volviéndose más conservador (suele pasar a menudo, lo de envejecer no sólo tiene que ver con la edad, la gente se desubica temporalmente y no está de acuerdo con un mundo- un tiempo que ya no considera el suyo)... y si bien se le tenía por alguien conservador ya que aunque filmara y firmara cosas como "Las uvas de la ira", algunas de sus películas mostraban una mirada más que afectiva a la institución militar, a ciertas tradiciones y... bueno, no voy a hablar hoy de John Ford. Pero no. No es Ford.


Scotty, en  un comentario de otra entrada en este blog decía que: "(...) Capra era ultraconservador, lo que se refleja en su cine, pero era sobre todo un humanista con unas cualidades prodigiosas para reflejar los sentimientos (...) " Y lo cierto es que aunque estoy de acuerdo con la última parte del comentario de Scotty,  es verdad que Frank Capra debió de ser un republicano bastante conservador, pero algunos de sus guionistas eran más bien progresistas, hasta el punto de que un par llegaron  a figurar en las listas de la caza de brujas (claro que el mismo Capra fue sospechoso, para que veáis hasta qué punto llegó aquello)... Sólo que  lo de que su cine refleja esa ideología ultraconservadora no es algo que tenga tan claro. Ni tampoco otros, como podéis comprobar en este enlace.... y bueno,  hoy no voy a hablar de Frank Capra. Pero no. No es Capra.


Así que os diré quién es, aunque algunos ya lo habréis imaginado. Pero antes os contaré cómo empezó esta historia. Se remonta ya a más de quince años atrás (cuánto tiempo, y qué conservador me he vuelto desde entonces... aunque a quién quiero engañar...siempre lo he sido).. Pero me centraré... Hace quince años, cuando en televisión daban a partir de la una de la noche interesantes ciclos sobre interesantes directores de cine descubrí a este hombre de la foto de al lado (que no, no es Sam Neill), y que se ha convertido probablemente en mi director favorito.
 Y lo que ocurrió es que tras ver las primeras películas del ciclo, como "Y el mundo marcha..." (una de las mejores películas de la historia del cine), "El gran desfile" (una de las mejores películas de la historia del cine), "Espejismos" o "El pan nuestro de cada día" (una de las mejores secuelas de la historia del cine, con influencia del cine soviético y premiada en la URSS!!!) quedé con un amigo que siempre ha sabido más que yo acerca de todo esto del cine y le formulé  la siguiente pregunta: "Pero ¿este hombre? ¿cómo podía hacer esas películas? Debía ser de extrema izquierda."
A lo que él añadió: "En todo caso de extrema derecha."

Y el caso es que cuando después de más de quince añós volví a hablar con este amigo por teléfono y le comenté que iba a escribir esta entrada, ambos coincidimos que no podías decir que tuviera ninguna película en su filmografía que pudiera considerarse de ese tipo de pensamiento ideológico. Y ahora alguno de vosotros saldrá con "El manantial". Pero vamos, todos sabemos que esa es una película de Ayn Rand. Y bueno, no voy a hablar en esta entrada de King Vidor, que se merecería muchas más. Pero sí. ¡Es King Vidor!


1/4. El empleado. 
Y bueno, saliéndome un poco del tema cinematográfico, creo que ha llegado el momento de que os diga que he encontrado trabajo (bueno, más bien me han encontrado trabajo. Y desde aquí le doy las "gracias" otra vez a mi hermana pequeña). 

Además, es de cuello blanco, para variar, y tiene una denominación que parece que no avergüenza a mi hija.  Y aunque el sueldo es algo mejor que el que tenía como reciclador, o papelero (pero menor que el de barrendero) al ser en otra ciudad, con el precio del transporte, acaba saliendo parecido. Y bueno, aunque dispongo de un ordenador, la conexión a internet es taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan lenta, que ver el blog se hace insufrible... y además,  como tengo que ponerme al día con demasiados temas, pues supongo que notaréis mi ausencia (o la de mis comentarios) por los vuestros. 

El trabajo es de horario partido y estoy todo el día fuera. Me voy a las ocho y llego a las nueve y media (pero no me quejo, que sé lo afortunado que soy) ,  pero bueno,  no llego con muchas ganas de meterme a bloguear, que es algo que tendré que reservar para los fines de semana o cuando pueda. Y por ahora no contemplo la posibilidad de comprar otro portátil y añadirle conexión para los ratos libres que me deje la jornada laboral (es partida, no hablo de bloguear en el trabajo... que eso está mal, ¿no?). 

1/4. Imágenes para el recuerdo.

Y viendo cómo se aleja cada vez más en el tiempo (y en el espacio)  mi  antiguo trabajo en Despanorsa, creo que es el momento oportuno para mostrar algunas de las fotos que  saqué durante mi último día laboral allí.

Mi antiguo lugar de trabajo. Al lado de la Ría y con unas vistas maravillosas, en la zona más chic de Bilbao.

Mi última taquilla con uno de los apodos por los que me llamaban.

Lo que traían los camiones.



Uno de los oficiales (el único peón que quedó fui yo) seleccionando entre la basura y el cartón (de ahí lo de "Vamos  a hacer selectiva"). Aquí era donde más tesoros podías encontrar.  La basura a la derecha, el cartón a la izquierda, y el resto a triturar para convertirse en fardo de selectiva.

Después de terminar la selectiva, había que limpiar la criba. Subir cuchillo en mano y quitar todo lo que quedara atascado entre los rodillos. Podías hacerlo en veinte minutos, o estar cerca de  una hora sudando a base de bien cortando algo  enredado. Una vez estuve casi ese tiempo cortando la película  "Promesas del Este"  (lo supe porque pillé los fotogramas del título y uno de Naomi Watts) ¿A quién se le ocurriría tirar una película al contenedor de papel y cartón?

Plano en el que vemos cómo una de las fenwich empuja el cartón a una de las cintas.

Contraplano en el que alguien (en ese momento yo, pero me fui para atrás para tomar la foto) va quitando todo aquello que no sea cartón o papel,  como los plásticos y  el resto de lo que veis en la imagen.


Los últimos meses los pasé la mayor parte del tiempo en la furgoneta, recogiendo papeles, archivos, y descargándolos en el almacen. Al de la foto le cogí mucho cariño y me lo pasaba muy bien con él (con el que estaba seleccionando en la foto de arriba también, pero siempre andaba cabreado con la máquina, que se fastiadaba día sí, día también).



Mi ropa de faena, o como tal vez diría Stan Lee: ¡No más Papelero!

1/4. T.C, L. G, C.B,  C B D M y B.G.I


Y después de un cuarto de entrada con tan poco glamour como el anterior, quiero enmedarlo en la medida que me sea posible con este otro cuarto,  que dedico afectuosamente a Cinexim, y a Henry

Ahora que paso dos horas dentro de un autobús, he aprovechado para leer más. Y me apetecía visitar de nuevo un libro de entrevistas que ya había leído en diferentes etapas de mi vida:  "Conversaciones íntimas con Truman Capote" de Lawrence Grobel (Traducción de Benito Gómez Ibáñez).
Y  este mismo viernes, mientras devoraba el libro,  me encontré con lo siguiente:

- L.G: ¿Son amigos de toda la vida?
- T.C: Son amigos de hace mucho tiempo. La mayor parte de mis amigos de toda la vida como Cecil B. De Mille, han muerto. Noël, Cecil...; de los amigos que hice a los dieciséis años, la mayoría han muerto.

Y claro, al fijarme de nuevo, caí. ¿Cecil B. De Mille? ¿ No se referiría a Cecil Beaton, sólo dijo Cecil B y el traductor (dudo que fuera el entrevistador) ha añadido lo de De Mille? Además, para luego repetir lo de Cecil... ¿ o tal vez la educación sureña de Truman le hacía adorar las pelis religiosas de De Mille?  (esta última pregunta es irónica; para evitar dudas).

Foto de C.B a T.C
En fin... no he leído el libro en versión original.  De todas formas, y aventurándome como  supongo que  hizo el traductor, me da que ese Nöel es Nöel Coward, que aparece mencionado con apellidos (al igual que Cecil Beaton) en otra parte del libro. 


sábado, 25 de septiembre de 2010

LA POLÍTICA DE AUTORES Y LA POLÍTICA DE LOS "AUTORES"

Hace un par de días fui a ver La invasión de los ladrones de cuerpos, la versión de 1956 dirigida por Don Siegel. Lo cierto es que no la había visto hasta ahora. Me gustó. Es una película entretenida y supongo que la habréis visto todos los que pasáis por aquí, así que no voy a decir mucho sobre ella que me parece  no sepáis ya. Si no la habéis visto, recomendable.

El caso es que al finalizar la película, hubo una charla del crítico Quim Casas con una serie de preguntas o comentarios por parte del público asistente.

Entre estos, alguien (no fui yo) comentó algo que me pareció muy interesante... Cito a grandes rasgos y supongo que tergiversando alguna cosa de su intervención (no llevaba grabadora) :

"Lo que a mí no me gusta es que nos centramos en la figura de Siegel como autor de la película. Y esta es una película típica de un productor y un estudio.  Y es que Cahiers du Cinéma hizo muy bien al reivindicar a una serie de directores como Hitchcock y Fuller, pero a mí lo de su política de que el director es el autor en otras películas no me sirve. Pienso por ejemplo en Val Lewton, que era alguien muy importante en la creación de esas películas de terror..." y siguió con el tema, pero bueno, creo que veis por dónde va la cosa.

Lo cierto es que expuso algo sobre lo que yo ya había pensado aquí mismo.

Y Quim reconoció que era verdad,  pero que esa política de centrar la autoría en los directores había sido criticada en los últimos años y que en los 90 (y esto sí que me hizo gracia) en la misma Cahiers, ya no hablaban de los encuadres de Anthony Mann,  sino de cómo los componía o rellenaba un actor como James Stewart, por ejemplo.

Ayer, hablando con unos amigos de lo ocurrido en la charla, yo comenté que bueno, al fin y al cabo él escribía en una revista llamada Dirigido... Y uno de mis amigos dijo en tono de broma que lo había que hacer era otra revista llamada Iluminado por, o Interpretado por...

De todas formas, debo aclarar que el mismo Quim Casas se daba cuenta de este tipo de actitudes de centrar un ciclo en un director y no en un intérprete o un guionista no era del todo acertado, pero que no nos engañáramos: si la gente había ido a ver Harry el sucio en su reciente proyección durante el Festival de Cine donostiarra, no era porque estuviera dirigida por Don Siegel, sino porque era una película de Clint Eastwood.


Y aunque como ya os he dicho la charla de Quim estuvo bien,  en su intervención dijo que Elia Kazan había ido a la cárcel antes de testificar durante la caza de brujas y  aquello me sorprendió. Yo sabía que Edward Dmytryk sí había estado en la cárcel unos cuantos meses antes de testificar, pero no que  Kazan hubiera pasado por lo mismo. De hecho, cuando leí la autobiografía de Arthur Miller (amigo de Kazan) no mencionaba nada de esto como atenuante en lo que consideró una tración por parte del director  (claro que tampoco habló de su loable acción paternal, así que no sé...).   Aunque le pregunté a Quim Casas si no había querido decir Dmytryk en lugar de Kazan, él insistió en el hecho de que Kazan, al igual que Dmytryk  también había estado en la cárcel antes de delatar a sus compañeros, si bien no sabía cuánto tiempo. La verdad es que mirando por la red yo no encuentro nada que confirme este hecho, así que tampoco sé en este caso si Kazan pasó o no por la cárcel antes de "testificar".  Si alguien sabe algo más sobre este tema, agradecería que lo comentara.

Porque creo que el hecho tiene su importancia.

Dmytryk, por ejemplo, no testificó cuando fue requerido por el Comité,  sino que se marchó a Gran Bretaña para evitar ser encarcelado, donde pasó dos años y creo que hasta hizo alguna película. Pero al volver a Estados Unidos lo atraparon y lo metieron en la cárcel. Y qué queréis que os diga, si vas a la cárcel, pasan los meses, ves que ya no vives una vida más que holgada como la que tenías cuando eras director de cine, que no puedes trabajar, y tampoco sabes si la situación va a continuar del mismo modo ni por cuánto tiempo, pues no sé... Yo creo que "cantaría" antes de pasar una sola hora en la cárcel...   Así que entiendo que Edward lo hiciera después de  pasar unos meses.  Pero Elia lo hizo porque se "autoconvenció" de que era lo correcto, tengo entendido, no para salvar su trasero como en el caso de Edward. Aunque con su delación, Elia se evitaba sin duda tener que pasar por muchos problemas, y no me refiero tan sólo a algo como la falta de trabajo.

Tal vez os preguntéis cómo hemos llegado hasta aquí hablando de una película de ciencia-ficción de serie B. Bueno, supongo que todos sabéis que la película de Siegel fue vista en su momento desde dos perspectivas cuando se estrenó. Como una crítica de la caza de brujas por un lado, y como una crítica del comunismo por otro. Así de ambigua resultaba (y resulta) ser.

Pero durante la charla Casas empezó a tratar de aventurar hacia dónde se dirigía la película ideológicamente fijándose en el credo o las ideas políticas de Siegel.  Y esto mismo lo aplicaba también a la película de Harry el sucio (dirigida también por Siegel).

Es decir, ¿es Harry una película de ideología fascista o es una película que critica ese tipo de actitudes? El siguiente texto entrecomillado podéis leerlo con el  tono irónico que más os guste:

"No tenéis por qué saber qué es lo que os  está diciendo la película, lo que veis en ella o cuál era la intención del autor del guión.  Os basta con saber que Siegel  (director-autor) votaba demócrata, que era un hombre bastante liberal, independiente y progresista, así que no os sintáis mal si os gusta Harry."

La verdad es que hace tantos años que no he vuelto a ver la de Harry que ya no recuerdo si tiraba su placa o no tras acabar con el criminal. Pero sí recordaba la crítica que hizo Pauline Kael donde la tildaba de cuasi-fascista,  así como de clara propaganda a favor del uso de la fuerza policial (hace ya bastantes años un amigo me definía todas las series televisivas yankis como "apología de la policía", así que sobre el cine pensaría parecido).  Cosa que a Eastwood le hacía mucha gracia porque debía conocer la ideología de Siegel.
Y a mí me da que más allá de la actitud  del personaje de Harry de tomarse la justicia por su mano, Siegel pensaría que era una película de acción y que esa era la característica del personaje, su fuerza o atractivo.

Por el mismo motivo, pienso que tratar de buscar la ideología que subyace en una película como El juez de la horca tendrá más sentido si se hace atendiendo a la del autor de su guión (John Milius) que a la de su director (John Huston). Aunque lo que realmente pienso es que da igual qué votaran o pensaran los dos John, sino que tenían claro que el personaje vivía en los tiempos del salvaje oeste,  en un territorio  peligroso y fronterizo y que era el juez de la horca, al fin y al cabo...   Y a mí me  molestaría muchísimo que por un "seamos progresistas" lo hubieran hecho comportarse de un modo distinto al que refleja la película.


En definitiva, y para dejarlo bien claro, por si quedaba alguna duda: qué votaban los directores norteamericanos o de qué pie cojeaban ideológicamente para analizar el contenido político de sus películas me parece algo poco acertado y que puede dar pie a demasiados errores.

De hecho, en la próxima entrada trataré de demostrarlo exponiendo el curioso caso de "El director de ultraderecha que hacía películas de izquierda".

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