martes, 23 de marzo de 2010

CÓMO UN CIRCO MEDIANO SE HIZO MÁS PEQUEÑO Y OTRAS HISTORIAS PARALELAS

I Donde termina una relación familiar y comienza otra.

1. Una mujer de unos 45 años, y su hijo de unos 8, atraviesan una campa desierta, un terreno lleno de piedras y cascotes. La madre sostiene una maleta en una mano y con la otra agarra fuertemente a su hijo.
Mientras andan, el niño se entretiene dando patadas a las piedras. A lo lejos puede verse la carpa de un circo.
La mujer se detiene en mitad de unos viejos carromatos. Por entre la madre y el niño circulan todo tipo de artistas circenses. La madre detiene con un gesto a uno de ellos. “Oiga, ¿podría decirme dónde está Antonio Rodríguez?”, pregunta. Tras pensarlo un momento, el hombre responde que no conoce a nadie con ese nombre. Otro artista, que está junto a ellos y ha oído la pregunta, interviene. “¿Antonio? ¿Tonino?”. “Sí, Tonino, de los Pompoff”, responde ella mientras mueve su cabeza en un gesto afirmativo. “Si hubiera empezado por ahí... Siga un poco más adelante. Lo encontrará enseguida”, comenta el primero de los artistas al que preguntó. “Vamos, hijo”, y la mujer vuelve a agarrar de la mano al niño.

2. Un grupo de payasos de circo charla animadamente. De repente vemos aparecer a la madre y al niño, que se colocan frente a ellos. Los artistas dejan de hablar. Uno de los payasos se adelanta. “Carmen. Pero ¡Qué sorpresa!”, exclama desconcertado, para abrazarla seguidamente. La mujer habla con preocupación “Tenemos que hablar. Es importante”. El payaso le responde con tranquilidad, sin percatarse de su aflicción. “Claro, mujer. Pero ¿cómo has venido hasta aquí? Quedamos en que iría a verte por Burgos en cuanto me fuera posible”. “De eso quería hablarte”, le responde ella.

3. El payaso y la mujer se alejan, apartándose a un lado. No oímos su conversación. La mujer se cubre el rostro con sus manos para ocultar sus lágrimas. El niño se queda dando patadas a las piedras frente a los otros artistas. “¡Eh, tú! ¡Ven aquí! ¡Vamos!”. El niño se acerca al grupo de los payasos. “¿Cómo te llamas, pequeño?”, pregunta uno de ellos. El niño no responde. En ese momento, uno de los payasos le enseña una moneda que se introduce por la boca y saca por la oreja ante el asombro del niño, que se queda boquiabierto.

Fundido en negro. Comienzan a desfilar los títulos de crédito al ritmo de una fanfarria de circo.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Se nota que está escrito deprisa.
¿El niño va a ser payaso? Me lo imaginaba siendo torpe y haciendo reír a los payasos profesionales. Su madre llora y él hace reír, como el pequeño Chaplin.

A ver cómo sigue.

Marcos Callau dijo...

El niño acaba en el Circo, ahí empieza su verdadera familia...
Continuará?...

PD Mira qué gracioso que la palabra para validar me sale "coment". En fin... quizá hoy sea una buena noche...

Bruja Truca dijo...

Yo creía que Tonino era el padre del niño.
A ver quién acierta. Un saludo.

María dijo...

La madre está enferma y no puede cuidar del niño. Se queda en el circo a vivir con Tonino pero no se hace payaso, ni equilibrista, tampoco domador. Es feliz, aún así,cuando cumple la mayoría de edad se marcha. Se hace creativo de una empresa de publicidad.

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