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viernes, 8 de febrero de 2013

EL PESO DEL PASADO. III

El pasado está ahí, y lo hemos conocido.

En la primera entrada de esta serie  hablamos de esos personajes que tenían un pasado que estaba ahí, pero que solo podíamos intuir, y nunca llegábamos a conocer por completo.  En la segunda entrega,  nos detuvimos en los personajes cuyo pasado íbamos descubriendo paulatinamente al tiempo que veíamos cómo ese pasado nos daba otra visión diferente sobre ellos,  a nosotros, y a los personajes que también lo descubrían.

Pues bien... en esta tercera entrega vamos con esos personajes cuyo pasado ya hemos conocido.




 Como supondréis, esto puede ocurrir en cualquier historia que siga una narración lineal y nos cuente la vida del personaje desde que nace, desde su infancia...o desde cualquier momento previo al final que tendrá la historia y que podemos reconocer o considerar como "pasado"...  pero yo pensaba más que nada en  las narraciones serializadas cuando me he puesto a redactar esta entrada.

De crío no pude ver las dos primeras entregas de Star Wars en el cine (cosa que remedié con los años). Solo pude ver "El retorno del Jedi" (que se pronunciaba acabado en i al final por aquel entonces, no acabado en "ai").  Pero cuando le dispararon a Luke y vi que su mano era robótica no me extrañó nada.  Me habían contado por activa y pasiva lo que le había pasado a su mano los amigos que habían visto "El Imperio contraataca", así que ya conocía esa anécdota del pasado del personaje. También sabía que Luke era hijo de Darth Vader... Me temo que es algo que ya sabe todo el mundo aunque no haya visto las películas.



No en todas las series el tiempo tiene por qué jugar un papel importante. Los whodunit no suelen tenerlo en cuenta. Pensad por ejemplo en series como Colombo, Se ha escrito un crimen... Lo importante del episodio era resolver el crimen. Qué hubieran hecho los personajes en episodios anteriores y cómo les fuera la vida no tenía la menor importancia. Es más... igual me equivoco, pero dudo que se averiguara crimen alguno teniendo en cuenta casos previamente resueltos.  Me da que ni se haría mención de ellos.

Una serie de  este tipo que tenía una ligera variante era la de Remington Steele.... Si no recuerdo mal, los episodios seguían una mecánica similar, pero se jugaba con el hecho de que no conocíamos el pasado del personaje protagonista (aunque más o menos se iba dejando caer que había sido un ladrón).  Si hablo de viejos seriales televisivos es porque no estoy muy puesto al día con las series actuales, y en cambio me tragaba horas y horas de emisión televisiva años atrás.


El tema de los whodunits se puede aplicar a las novelas también. La gente quería ver cómo su detective, policía, abogado, escritor o lo que fuera resolvía el caso de ese momento. Los personajes repetían una serie de patrones en cada novela con los que se familiarizaba al lector, pero no había una progresión temporal en la serie.

Igual habría excepciones, claro. Hablo de un modo general. Y me da que esto ha cambiado. De hecho, hace no mucho he leído una saga de whodunits en la que el tiempo sí juega un importante papel dentro de esta. En los libros de Fred Vargas sobre el comisario Adamsberg, el pasado se mezcla (o se entromete más bien) en los casos en los que este trabaja. Los libros pueden leerse por separado, pero se disfrutan más si los sigues en un orden cronológico.



"Los cuatro ríos" por Fred Vargas y Edmond Baudoin.
Orden en el que no sabría cómo ubicar los cómics que el genial Baudoin ha realizado a medias con la creadora del personaje: "Los cuatro ríos" y "El vendedor de estropajos".  Algo que tampoco importa mucho, porque estos pueden leerse al margen de la serie y merecen tanto la pena como las novelas (por no añadir que me parecen incluso más verosímiles que algunas de estas; si queréis disfrutar con la lectura de sus libros, no le pidáis "verosimilitud" a Fred Vargas).



Ilustracíón de Javier Pulido.
En el número 7 de la revista U, 
el hijo de Urich (noviembre, 1997), 
Santiago García realizó una fantástica comparación entre las publicaciones editoriales de superhéroes de  Marvel y D.C en los años sesenta. Más allá de los editores, los equipos creativos, las historias o los personajes,  lo que las diferenciaba principalmente era el uso que cada una de ellas hacía del tiempo.  Así, como Santiago exponía:
"Para los héroes de DC, el tiempo no existe, para los de Marvel, el tiempo lo es todo. Cuando empieza cualquier aventura de Batman y Robin, los personajes se hayan en perfecto equilibrio. Un elemento díscolo desencadena la acción (la aparición de algún villano disfrazado), Batman y Robin reaccionan, someten al enemigo y restituyen el equilibrio, completando el círculo al final de una historia que deja a nuestros héroes exactamente en el mismo punto en el que estaban al inicio. No han sufrido desarrollo alguno como personajes porque no son personajes, son iconos que representan una serie de rasgos inalterables. No ha pasado por ellos el tiempo, porque sus aventuras son intercambiables. Poco importa que se altere el orden de las historias y se publiquen de manera distinta a la conocida, se podrían leer con idéntica coherencia, ya que, a pesar de las diferencias de estilo que puedan mostrar distintos autores de épocas diferentes, desde Dick Sprang hasta Neal Adams pasando por Carmine Infantino, Gil Kane y Bob Brown, los elementos básicos de la historia permanecen inalterados. Si el Joker regresa, no importa de dónde regrese. Su regreso es cíclico, mítico, inevitable, no requiere más explicaciones, es sencillamente necesario.


Dibujos del gran Romita Sr.
Los nuevos héroes Marvel, sin embargo, estarán afectados por el tiempo. Sus aventuras conservan la parte del conflicto contra el villano, reclamo colorido y comercial para la chiquillería, espectáculo por el que ha pagado el lector. Pero añaden una nueva dimensión, la dimensión histórica y biográfica. Mientras que en DC lo esencial es que las cosas queden al final como estaban al principio, como siempre han sido, en Marvel lo fundamental es que las cosas hayan cambiado al final de la historia, que los personajes hayan avanzado hasta un nuevo punto en su existencia.  Que hayan envejecido. 
DC cuenta el mundo entero cada mes, con toda la información necesaria completa y satisfactoriamente contenida en cada episodio. Cada tebeo de Marvel, sin embargo es sólo un capítulo dentro de una historia más larga, una historia que es la vida del protagonista (o del mismo Universo-Marvel a mayor escala), y que hipotéticamente conoceríamos completa al acabar la serie. Nadie puede saber cuántas veces se ha enfrentado el Joker con Batman, sus conflictos no ocurren en una sucesión de momentos. Sin embargo, las peleas  entre Spider-Man y el Doctor Octopus están contadas, no ya en número, sino en que cada una es consecuencia de la anterior y se alimenta de la previa en su desarrollo."

Por supuesto, todo esto que cuenta Santiago cambiaría cuando DC decidiera usar el tiempo del mismo modo que Marvel. Esto acarrearía luego los problemas de continuidad dentro de las series y llevaría con los años a varios callejones sin salida que obligarían a reiniciar las "vidas" de los personajes en ambas editoriales, contando una y otra vez las mismas historias con ligeras variantes. Pero eso es historia para otra entrada...   Esta referida al pasado termina aquí por hoy, pero como las que la han precedido...

                                                                                    
                                                                                      continuará...

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