miércoles, 3 de noviembre de 2010

EL ARTISTA INTERIOR

El huésped de aquel hostal barato miró a través de la ventana.  La lluvia caía de tal modo que se sorprendió al ver a un viejo tocando lo que parecía una flauta, aunque él desde allí no podía oír nada excepto el fuerte sonido del agua golpeando contra el cristal. Quizás el viejo había sido un famoso músico que en estos duros años se veía obligado a tocar en las calles, pensó.

Sonaba una vieja canción popular. El músico estaba asombrado  y agradecido por los continuos y entusiásticos aplausos que el público le ofrecía por su interpretación.

El huésped no lo entendía. El viejo ya no tocaba, ahora estaba haciendo reverencias. Pero no había nadie más allí aparte de él.

El músico comenzó a interpretar de nuevo con una renovada pasión. Jamás había sonado mejor la suite en mi menor número 1, para dos flautas y cuerda de Telemann, ni había
tenido semejante intérprete tan distinguido público. Los aplausos aumentaron hasta tal extremo, que el músico apenas podía escucharse y se vio obligado a cesar su actuación. Guardó su instrumento y salió del escenario ante la continua lluvia de aplausos.

El viejo se dirigió al mismo hostal barato que ocupaba el huésped. Éste, al verlo entrar, salió de su habitación, bajó las escaleras y se reunió en la pequeña sala de recepción con el viejo, que se encontraba totalmente empapado.

-Perdone...

El viejo miró al huésped.

-Le he visto tocando la flauta desde mi ventana durante un buen rato, pero no podía oír la música. ¿Le importaría tocar algo para mí, por favor? - preguntó el huésped, al tiempo que le enseñaba unas monedas.

-Estoy muy cansado. Quizás en otro momento.

Fuera, había dejado de llover. El viejo entró en la habitación que ocuparía aquella única noche. Abrió su maleta, sacó de ésta un palo tallado y se lo llevó a los labios.

La música empezó a sonar de nuevo. Ya no había aplausos, pero los ronquidos del huésped eran un buen acompañamiento rítmico. El músico improvisó una pieza de jazz.

20 comentarios:

MucipA dijo...

Acabo de leer tu relato y me ha parecido entrañable. Yo también soy músico y me he imaginado la escena como si la viviese directamente.
De repente, me he imaginado a mí misma interpretando una pieza de jazz con el clarinete frente a un público inexistente, jeje

marcela dijo...

Me ha encnatado, es bello por sencillo, por tierno por ser tan tuyo.
me gusta que tengas esa cabeza tan buena, considero la bondad la única forma de inteligencia.
Un abrazo, estoy oyendo el jazz que sale de ese simple instrumento. La música es interior, no lo he dudado nunca.

David dijo...

-MucipA: Me alegro de que te haya gustado. Muchas gracias por tu comentario y por el detalle que has tenido.
Un saludo.

-Marcela: Te digo lo mismo que a MucipA. Me alegro de que te haya gustado.
No sabes hasta qué punto es "tierno" el cuento. Un abrazo

Marcos Callau dijo...

Y supongo que además, de ahí nacería una gran canción. Tiene mucho encanto tu relato. un saludo.

emejota dijo...

Me gusta la belleza, la sensibilidad, la música, especialmente la clásica. Esta entrada me ha tocado el corazón. Un abrazo.

PEPE CAHIERS dijo...

Relato sencillo pero eficaz. Por cierto, le agradezco su apoyo respecto a un comentario aparecido en el blog de Egoitz, comentario que aún no he logrado entender y me tiene descolocado.

Kinezoe dijo...

A mí no me pareció tan tierno... Entrañable sí, pero duro, muy duro. Como la vida misma.

Felicidades por el cuento, David. Me gustó mucho.

Un abrazo.

David dijo...

-Marcos Callau: Eso de la canción me parece que pasa en una peli de Hawks, no por aquí (ja,ja). Gracias por el comentario. Un saludo.

-emejota: Pues me alegro de que te haya gustado. Un saludo y gracias por tu comentario.

-Pepe Cahiers: Gracias. Pepe, olvídate de eso. Ese comentario era ridículo. Olvídalo y no le des más vueltas. Y no hay de qué por supuesto.

-Kine: Gracias, Kine. Yo también creo que es más bien duro. Lo "tierno" del relato lo asocio a otra cosa. Me alegro de que te haya gustado.
Un abrazo.

Blue dijo...

Bonito, David.
Ya leí ayer tu entrada pero pensé que podría estar sin terminar y tendríamos que averiguar a que película pertenece, o algo así. Ya veo que no, que esta película está en tu cabeza ;-)
Oigo las notas...

Saludos.

CINEXIM dijo...

Me ha encantado tu relato, tiene mucha fuerza visual.


Esta semana la he tenido un poco complicada por lo que me tengo que poner al día con todo lo que has actualizado de Tintin, de quien por cierto leí el otro día que están preparando una película.


saludos!!!


PD: también me encantó tu anécdota relacionada con Quién Puede Matar A Un Niño, jajaj

Manuel Márquez Chapresto dijo...

Pues yo no le he terminado de coger el punto, compa David, hay algo que se me escapa (a nivel argumental, por llamarlo de alguna manera); o igual es que ando un poco torpe... Eso sí, bien trovado sí que está, y la atmósfera que evoca es tremendamente sugerente. Felicidades.

Un fuerte abrazo y buen día.

Desclasado dijo...

Desconocía esta faceta tuya cuentista y me ha sorprendido muy gratamente, estaba esperando llegar al final para que dijeras de qué película era, ya vi que era de tu película propia.
Toca el corazón en cuatro lineas y dos situaciones, muy buena o muy bonita o amabas cosas, no se.

Desclasado dijo...

Ah, se me olvidó: los finales abiertos si están bien hechos suelen tener su aquel.

miquel zueras dijo...

Buen relato, David. Me ha gustado de verdad. Borgo.

David dijo...

-Blue: Ja,ja... Eso es... Está en mi cabeza. Un saludito.

-Cinexim: Me alegro de que te haya gustado. Pero empiezo a pensar que si os ha gustado tanto es porque es breve... y os da tiempo a acabar el post (ja,ja)
Ahora en serio. No te tienes que poner al día con nada. De lo de la peli.. Jo, CNXM he visto un par de fotos y no pinta muy bien, la verdad. Pero hasta no verla.
PD: Esa anécdota la recordaré por lo tranquilizadoras que fueron las palabras de mi amigo (ja,ja)

-Manuel: Bueno, si hay algo que se te escapa, yo no voy a decirte cómo atraparlo. Gracias por tu comentario. Otro abrazo y te deseo lo mismo, claro.

-Desclasado: Hay otras facetas que desconoces de mí (ja,ja). Si quieres leer algún otro cuento puedes pinchar en la etiqueta de cuentos. Hay algunos míos, otros populares muy curiosos y algunos que ya son clásicos.
Pienso lo mismo de los finales... y lo dejaremos ahí.

-Miquel Zueras: Pues me alegro. De verdad.

Un saludo a todos y gracias por vuestros comentarios.

marcela dijo...

La ternura es un don muy salvaje. Es difícil ser blando y contener ternura.
Un beso

Josep dijo...

Me ha gustado el relato, aunque yo no lo encuentro ni tierno ni duro, pero sí misterioso y mágico...

Un abrazo.

David dijo...

-Josep: Me alegro de que te haya gustado. Misterioso y mágico..¿como Halloween? Ja,ja... Es broooma, es broooma...
Otro abrazo.

Romek Dubczek dijo...

Hola, David, soy un espontáneo. Me ha gustado la sencillez de tu relato. Ultimamente estoy viendo en los blogs de literatura que la gente piensa que escribir es decir palabrejas raras o frases incomprensibles que suenan a profundo. Yo prefiero lo sencillo con sentimiento, como tu historia, porque solo el sentimiento hace al relato.
Un abrazo,
Romek

David dijo...

Romek: Gracias por tu espontánea visita y por tu comentario. Un saludo.

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