miércoles, 20 de abril de 2011

LA TRILOGÍA DE AGOTA KRISTOF.

"Seguramente mi forma de escribir viene del teatro. Diálogo puro. Lo justo, sin relleno, sin grasa. ¿Para qué dar vueltas? ¿Para hacer literatura? No me interesa la literatura".
                                                                                               
                                                                                                  Agota Kristof

1. El gran cuaderno

Infancia, abandono, guerra, crueldad, chantaje, bestialismo, pedofilia, masoquismo, asesinato... y si nos atuviéramos tan sólo a esta parte de la trilogía, probablemente parricidio.

Ambientada en un país del que no se nos dice apenas nada y en una guerra también que podría ser cualquier guerra, El gran cuaderno nos cuenta  las vivencias de dos gemelos y... eeehhh...
Pensaba contaros un poco mis impresiones sobre esta novela (que ya había leído hace bastantes años, aunque en otro idioma)...pero en este enlace he encontrado una reseña más visceral que la que voy a ofreceros yo, y que puede daros otra idea diferente a la mía:

"Es un libro desagradable y a veces parece que es desagradable sólo para ser desagradable. Normalmente no tengo problemas con los libros en los que todos los personajes son tan desagradables que no puedes sentir empatía con ninguno de ellos, pero lo de los gemelos protagonistas es otro nivel. He leído libros “duros” como ‘Si esto es un hombre’ de Primo Levi y su dureza no me molestó, quizás porque detrás había la pura y simple verdad. He leído libros “desagradables” como ‘Crash’ de J.G. Ballard y no me molestó, quizás porque no explotaba un horror colectivo sino simplemente perversiones particulares.

‘El gran cuaderno’ es un libro escrito en primera persona del plural. Está narrado por dos gemelos que, durante la guerra, son dejados por su madre en casa de su abuela, una anciana cruel, sucia y egoísta. Para sobrevivir, los gemelos se entrenarán con una serie de ejercicios que les permitirán endurecerse física y mentalmente. Los capítulos son cortísimos (dos páginas, a lo sumo tres) y las frases también (por lo tanto se lee rapidísimo). Es como un cuento para adultos, que nunca menciona ninguna coordenada espacial o temporal, y que contiene un amplio catálogo de horrores: robos, saqueos, deportaciones, traiciones, asesinatos, violaciones, abusos a menores, malos tratos, palizas, zoofilia, crueldad con los animales, etc. Y yo no puedo evitar preguntarme si realmente la descripción de atrocidades no tendrá un límite que una vez cruzado hace que esta descripción se convierta simplemente en explotación sensacionalista de vísceras.

La abuela es una vieja bruja, pero detrás de su crueldad hay algún sentimiento, aunque simplemente sea la avaricia. En cambio, los gemelos no tienen humanidad ninguna. Son incapaces de ningún sentimiento: ni tristeza, ni ira, ni ambición, y ya no hablemos de empatía. No creo que se muevan sólo por el instinto de supervivencia, porque juegan a ser Dios y son capaces de decidir a quien dejan vivir y a quien matan por cuestiones que a ellos no les van ni les vienen. Muchos personajes los llaman “pequeños cabrones”, pero para mí esto tiene cierto matiz cariñoso que no es acertado, porque en realidad son unos cabronazos. No es que me moleste que los niños sean retratados como malos, porque en el fondo creo que todos los niños son malos por naturaleza, es que realmente me cuesta creerme estos dos personajes, que actúan de una forma tan fría y robotizada.

Pero más que la creación de los dos protagonistas y la explotación gratuita del horror y del dolor, lo que me ha molestado es que todo se cuente con un estilo jocoso, con un humor que de tan negro es de mal gusto. Es por esto que no me acabo de atrever a decir que el libro no me ha gustado, porque la mayor objeción que le pongo es una objeción de orden moral."


No he leído (todavía) "Si esto es un hombre"... pero "El gran cuaderno" no me parece un libro desagradable. Al contrario, es un libro muy agradable de leer... aunque lo que cuente no lo sea.

En lo que tampoco estoy de acuerdo con Núria (la que escribe la reseña que os he puesto más arriba) es lo del estilo jocoso. Yo no lo veo.
Es un estilo aséptico, en el que no hay valoraciones morales por parte del autor, porque la voz narrativa es la de los niños... que como nos cuentan en el libro cuando se dedican a escribir sus vivencias:
"Para decidir si algo está "bien" o "mal" tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: "la abuela se parece a una bruja". Pero sí  está permitido escribir: "la gente llama a la abuela "la Bruja".

Y sobre lo de que todos los niños son malos por naturaleza. Ahí discrepo totalmente. De hecho, la trilogía de Kristof, recopilada por El Aleph Editores como Claus y Lucas arrastra un subtítulo que dice: "Una mirada al mundo con ojos de niño malo".

¿Niño malo? 
No peores que los que retrata Golding en El Señor de las Moscas
Yo más bien diría niños poco creíbles...porque a pesar de que en el libro los niños aseguran que sólo van a contar la verdad... tienes la impresión a medida que pasas las páginas de que todo es tan exagerado, tan hiperbólico... que no terminas de creértelo. Lo cual no tiene nada que ver para que lo que cuente no deje de tener rasgos de realidad... y que ese país y esa guerra que no se mencionan no dejen de ser al final la Hungría natal de la autora y la Segunda Guerra Mundial que padeció.

Y cuando lees la trilogía, más que malos lo único que puedes decir es niños heridos, abandonados... ¿malos? Malos los adultos que propiciaron que los niños tuvieran que pasar por todo aquello.

2.  La prueba. 

Incesto, vejaciones, amenazas, hipocresía política y sexual, acoso estudiantil,  suicidios...

La prueba sigue de alguna forma el camino trazado por la novela anterior. Por fin sabemos cómo se llamaban los gemelos (Claus y Lucas) y en esta ocasión nos quedamos sabiendo cómo le fue a Lucas, el que se quedó en casa de la abuela mientras su hermano cruzaba la frontera.
La prueba es  para mí casi una novela gótica de terror contemporánea... Una vez más, todo vuelve a ser tan increíble y exagerado... que no terminas de creerte nada de lo que te están contando. Ni la forma en la que se expresa o comporta Mathias, el niño jorobado al que adopta Lucas, ni lo que le ocurre a Victor, el antiguo librero... ni tantas otras cosas. Aún así, devoras las páginas porque te interesa saber qué es lo que va a ocurrir... si Claus volverá... y Agota vuelve a dejar que sean los diálogos los que lleven la historia, permitiendo una lectura igual de rápida y ágil que la de la novela anterior.

El niño pregunta:
- ¿Y el esqueleto de tu hermano no lo has guardado?
- ¿Quién te ha dicho que tenía un hermano?
- Nadie. Te he oído hablar con él. Tú le hablas, no está en ninguna parte pero está en todas partes, y por lo tanto debe estar muerto también.
Lucas dice: 
- No, no está muerto. Se fue a otro país. Ya volverá.

3. La tercera mentira.
Hospitales infantiles en tiempos de guerra, asesinatos pasionales y accidentes inesperados, celos fraternales, mentiras para eludir la realidad, amores imposibles, reencuentros imposibles...


"El niño firma el atestado verbal en el que hay tres mentiras. 
El hombre que cruzó con él la frontera no era su padre.
No tiene dieciocho años, sino quince.
No se llama Claus."

Y es que aunque la contracubierta del libro nos diga que en La tercera mentira "la autora construye una historia que nos enfrenta a la imposibilidad de alcanzar una verdad duradera" es en este cierre de la trilogía donde encontramos la historia más verosímil  de las tres, que no sólo explica las dos anteriores, sino que las modifica totalmente.
  
"- Lo que quisiera saber es si escribe cosas que han ocurrido de verdad o cosas inventadas.
Le contesto  que trato de escribir cosas que han ocurrido de verdad pero que, en un momento dado, la historia se hace insoportable por su misma verdad y entonces me veo obligado a modificarla. Le digo que intento contar mi historia pero no puedo, no tengo valor, me hace mucho daño."

Y aunque nos demos cuenta de que los dos libros anteriores son mentira... ficción, no podemos obviar que este último también lo es, claro. Pero  ¿hasta qué punto?

"Lo que imprimimos en el periódico está en total contradicción con la realidad. Todos los días imprimimos cien veces la frase "Somos libres", pero en todas las calles vemos soldados de un ejército extranjero, todo el mundo sabe que hay muchísimos presos políticos, que están prohibidos los viajes al exterior y que ni siquiera en el interior del país podemos trasladarnos a la ciudad que se nos antoje."

Una vez leída la trilogía, y hablo por mí,  más que con la idea de un libro desagradable, te quedas con la idea de un libro triste... De unas vidas truncadas desde la infancia, no sólo por la guerra, que se arrastran heridas durante años, refugiándose en la escritura... tal vez como tuvo que hacer la misma escritora.

viernes, 1 de abril de 2011

Reseña de 'Tis Herself (2004), por Maureen O'Hara (y John Nicoletti)

Maureen O'Hara


Mi madre me dijo una vez que la reacción de Maureen en el documental Dirigida por John Ford la había impresionado. Dijo que cuando a Maureen se le preguntó por el famoso director, ella lloró, pero notó que no sólo de pena, sino que de rabia también.
Yo había visto ese documental, y sí, su reacción no era normal. Ahora sé  el porqué. Ella lloró por una mezcla de pena, de rabia, de nostalgia e impotencia. Porque John Ford fue un hombre más allá de la palabra complejo. Era COMPLEJO con mayúsculas, subrayado y cursivas; su foto debería ilustrar la palabra "complejo" en el diccionario. Sé esto porque acabo de terminar 'Tis herself, la increíblemente atrapante autobiografía de Maureen (FitzSimons) O'Hara, la gran actriz irlandesa del pelo rojo.
Ella y John Nicoletti se las arreglaron para escribir un libro que te sorprende. Te sorprende no sólo porque los episodios que decidieron incluir están muy bien elegidos, sino porque, a través de él, llegas a conocer a la misma Maureen. Si no has leído este libro y aún la imaginas sólo como la valiente mujer que interpretó en la mayoría de sus películas, bueno, quedarás impresionado.
Y quedarás impresionado porque, aunque ella no lo admite completamente, se vio sobrepasada por los hombres y los eventos de la vida. Tuvo un primer matrimonio fallido (si se puede llamar así el lazo entre un chico y una chica que dijeron "sí, quiero" y no se vieron nunca más), luego otro matrimonio que sólo le dejó una cosa buena: su hija. A esta altura, la imagen de Maureen la intocable, la que habías visto en películas como La isla de los corsarios empieza a sucumbir. Y luego su vulnerabiliad te choca.
Este libro contiene uno de los episodios más violentos de los que tengo conocimiento: su alcóholico segundo esposo, aquel que se iba de casa y volvía cuando se le daba a gana, el que contrataba prostitutas con el dinero de ella porque no trabajaba, el mismo que por su cuenta decidía cambiar de casa cada dos segundos y cada vez elegir una más costosa, ese mismo tipo, borracho por supuesto, golpea a Maureen en el estómago. Ella estaba embarazada. A una semana de dar a luz. Y luego continuó viviendo bajo su mismo techo por años, antes de asumir que estaba terriblemente asustada de lo que le podría hacer a su hija.
Así que, como pueden darse cuenta, no fue fácil leer pasajes como ese. Tampoco fue fácil leer sobre los difíciles/maravillosos episodios que pasó con John Ford. Pappy, como ella lo llamaba, le permitió vivir algunos de sus mejores momentos como actriz, pero también sentirse completamente miserable. Según Maureen, Ford era un hombre que podía alabarte en un minuto y en el próximo llamarte "perra" frente a otras personas. Hacía las cosas más extrañas --incluso realizar una campaña secreta para que Maureen no ganara el Oscar--, el tipo de cosas que te hacen preguntarte si eres la única persona normal viviendo en la Tierra. Pero se adoraban. Y se odiaban. Sufrieron mucho.


Escaneada del libro. Hay muchas imágenes interesantes en 'Tis Herself.
Y CLARO que contiene cientos de anécdotas y grandes historias sobre su vida en Irlanda junto a su maravillosa familia y su vida en Estados Unidos; sobre las películas que hizo y cómo las hizo. A través de este libro aprendes un poquito más sobre cómo funcionaban las cosas en Hollywood, por ejemplo, cómo los estudios la obligaban aceptar papeles que consideraba una basura (rubbish, como diría ella). Y también conoces un poco más a actores y directores de la época clásica de Hollywood (¿nombres? Ahora me acuerdo de James Stewart, Natalie Wood, Linda Darnell, Lucille Ball, Errol Flynn, Alfred Hitchcock...). Pero de quienes más habla son Charles Laughton y John Duke Wayne. El primero, su mentor, aquel que le dio su primer papel en una película, el que quería adoptarla; el segundo, claro está, su compañero y mejor amigo. 
Hay un capítulo completo e interesantísimo sobre El hombre tranquilo (pueden leer el misterioso final de éste en inglés aquí); y además contiene detalles sobre la filmación de películas como Esmeralda, la zíngara, Tú a Boston y yo a California y De ilusión también se vive.
Me gusta la manera directa en que Maureen discute cada tema, desde sus enfermedades y miedos hasta su sospecha de que el amor de su vida --su tercer esposo, el piloto Charles Blair-- fue asesinado (no quiero entregarles más detalles al respecto, tienen que leer este libro). Me gusta el modo en que maldice y cómo se burla de ella misma. Me gusta el hecho de que haya decidido no referirse a su hija y nietos. Mi única diminuta queja es que en ciertos pasajes habría editado un poco más el texto, hay partes en las que repite indeliberadamente palabras dentro del mismo párrafo. Fin de la queja.
Dije que la imagen de la Maureen fuerte e intocable comenzaba a sucumbir cuando lees acerca del gran daño que le causaron personas cercanas. Pero no sucumbe por completo. Porque ella fue y es una mujer valiente que pudo enfrentar al gobierno estadounidense y demandar que su nacionalidad irlandesa fuera reconocida; que pudo enfrentar a los directores de una de las revistas de chismes más repugnantes y hacerles pagar; que podía entrar a un set y hacer ella misma sus propias escenas de riesgo.
'Tis Herself no destruye su legendaria imagen cinematográfica. Sólo hace parecer a esta mujer --que planea vivir hasta los 102 años-- un poco más humana. Y eso, en el caso de Maureen O'Hara, no tiene precio.

AÑADIDO: Ayer descubrí esta entrada en el blog de Clara, que ella misma ha traducido y amablemente me ha permitido traer  aquí (gracias otra vez).
Podéis leer la entrada original tal y como fue escrita en este enlace.
Y qué puedo deciros... Ayer, por la mañana leía esta entrada, y por la tarde tuve la oportunidad de ver a Maureen  en "¡Qué verde era mi valle!" (que junto a "Luces de la ciudad ",  que vi el día anterior, son las dos películas que más me han gustado de las que he visto este año en el cine).
Maureen estaba maravillosa. Porque toda  la película fue maravillosa desde el principio hasta el final (esto de escribir mientras suena la banda sonora de Alfred Newman)...  tan sólo añadir que
desgraciadamente la autobiografía de Maureen O'Hara no ha sido editada en castellano.

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