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jueves, 10 de diciembre de 2015

RESCATANDO ENTRADAS XXIV: Cenizas De Amor (1941) de King Vidor

  de Ethan.
Dirección: King Vidor.
Intérpretes: Hedy Lamarr, Robert Young, Ruth Hussey, Van Heflin.

¿Quién no ha tenido alguna vez en su vida una crisis existencial? Harry Pullham, con algo más de 40 años, se encuentra en
esta situación y King Vidor la describe de forma excelente, alejándose deliberadamente de los melodramas que se realizaban en Hollywood en aquella época, como evasión de la guerra que asolaba el mundo. Y es que Vidor le da una vuelta de tornillo
(más de una) a la famosa crisis de los cuarenta.
Para Harry Pullham (Robert Young) cada día es una repetición exacta de la jornada anterior. El merito de Vidor es mostrar las actividades cotidianas de Harry y que el espectador sienta que son rutinarias aunque sea la primera vez que las ve en pantalla. La serie de planos que Vidor coloca en el comienzo de la cinta demuestran cómo dominaba el lenguaje cinematográfico. Así el protagonista beberá su zumo de siempre en el desayuno, se comerá el
huevo pasado por agua y lo partirá con el cuchillo casi sin darse cuenta de lo que está haciendo. En una memorable secuencia Harry, de espaldas a la ama de llaves, extiende su mano como si fuera un autómata para que la sirvienta le coloque dos cacahuetes que más tarde él echará a las ardillas del parque, de camino a su trabajo.Trabajo al que llega a las nueve en punto según anuncia un reloj que podemos ver al fondo del plano. Y es que King Vidor
planifica todo al detalle. 
Sólo una invitación a comer de un antiguo compañero de la universidad alterará la rutina y provocará toda la acción posterior. Se trata de celebrar el 25 aniversario del fin de carrera y proponen que Harry sea el encargado de escribir un breve resumen de la vida que ha llevado cada compañero. Como es lógico empieza por la suya. A partir de aquí Vidor nos muestra, gracias al flash back, como la vida del pequeño Harry estaba ya planificada desde el momento de su nacimiento. Ese día, su padre (Charles Coburn) hace ya una reserva para un colegio privado donde ingresará su
hijo… ¡Dentro de 12 años! Cuando llega a esa edad el primogénito de los Pulham recibe unos consejos que son para enmarcarlos: “Si algún día te ocurre algo desagradable, procura que nadie se entere” le dice un grave Charles Coburn.
Una llamada de su antigua novia interrumpe sus recuerdos y hace que la crisis se desate. Ella le pregunta si es feliz, la misma pregunta que varias personas le formulan a lo largo de la cinta, él siempre responde por obligación, como si la respuesta fuera obvia, “Claro que sí”


Pero el genial director nos transmite la sensación de que Harry se encuentra fuera de su cuerpo, oyéndose a si mismo, respondiendo afirmativamente, cuando sabe que no es verdad, que siente haber perdido el tiempo con su vida y que siempre ha hecho lo que los demás querían que hiciera.


¿Cómo lo hace Vidor? No sé, la he visto varias veces, aún no he podido averiguarlo, sólo puedo asegurar que cada vez descubro algo nuevo como las frases que pronuncia Harry cuando escribe su curriculum, después de esos 25 años:
“Esto más bien parece la inscripción de una tumba, a lo mejor es que estoy muerto”. Y es que se ha casado con Kay (Ruth Hussey) a la que no quiere, pero que era la preferida de su madre, y se encarga del negocio de su padre en Boston, en vez de ser un publicista en Nueva York trabajando con la mujer que amaba.


“¿Por qué las cosas que han sido las más importantes en la vida de un hombre no se pueden escribir en un curriculum?” se pregunta Harry cuando distraído comienza a escribir sobre su antigua novia, Marvin (Hedy Lamarrguapísima). 


Como estas frases, hay multitud de detalles de buen director y de guionista.
Así cada despedida entre Harry y Marvin parece la última, siempre hay una mirada desesperada o una puerta medioabierta o un hueco de escalera vacío; Vidor hace que a Robert Young sólo se le vea feliz, silbando, cuando ve inminente la llegada de su amada; el director resalta el movimiento de la nuez de un sacerdote en el momento crucial de una boda o nos presenta las 
mismas actividades rutinarias que hemos visto al principio, pero alteradas completamente cuando Harry se encuentra
en plena crisis . 
Todo esto provoca que King Vidor realice una película de autor redonda.
La resolución final es lo que marca la diferencia entre una buena película y una obra maestra que perdurará a través de los tiempos. El encuentro entre Harry y Marvin después de tantos años y la constatación de que nada volverá a ser igual que antes (hasta su canción suena horrible en el tocadiscos) es memorable. El falso final feliz deja un poso de amargura en un film, que por lo ambiguo de la conclusión, merece estar en la cima del séptimo arte, donde hace ya tiempo que se encuentra.

Texto de Fernando de Cea (Ethan de "El blog de ethan" para los amigos).

miércoles, 22 de octubre de 2014

CUANDO DESCUBRIMOS A LOS DINOSAURIOS

"Entender el CÓMIC" de Scott McCloud.


"Entender el CÓMIC" de Scott McCloud.


"Entender el CÓMIC" de Scott McCloud.


Las tres imágenes de arriba,  extraídas del imprescindible y más que recomendable ensayo "Entender el cómic" de Scott McCloud para aquellos que estén interesados en este medio.

Lo que me encantó de esa  primera viñeta era compartir esa misma sensación de "descubrimiento" de los viejos maestros que he tenido muchas veces. 
Luego podemos estar más o menos  de acuerdo con esa valoración de los nuevos artistas en comparación con los viejos maestros en las dos páginas siguientes, pero no dejo de reconocer que esas cosas ocurren, y que bajo una apariencia formal más llamativa, encontramos en ocasiones obras algo vacías de contenido. 
Cosa que también pasaba en la época de los dinosaurios, claro...pero los que hacían eso no adquirieron categoría de maestros, y  con los años se han ido quedando más o menos olvidados.

Haciendo de esta entrada algo totalmente subjetivo.... 

Con qué artistas tuvisteis esa parecida sensación de la primera viñeta.

En cine a mí eso me pasó con Chaplin y King Vidor pasados ya los 18. Mejor tarde que nunca.




También me di cuenta de la enorme influencia del estilo de Max Ophuls sobre Kubrick (reconocida por el mismo Kubrick), pero no pensé que Ophuls fuese Dios (tampoco lo pensé sobre Kubrick; aunque "Senderos de Gloria" me dejó clavado en la butaca de cine).

En cómic me pasó con Harold Foster siendo niño y con Edmond Baudoin con bastante más edad. Pero Baudoin, aunque para mí es ya un maestro y un clásico, en realidad es un autor contemporáneo, así que no sé si debería entrar en esta lista. Quienes sí entrarían serían autores como Winsor McCay, Will Eisner... Y podríamos seguir. Ya he dicho que era algo subjetivo, y podría dar para largo si además de autores de cómic continuáramos con la música, la ilustración y otras artes...pero para los que sigáis este blog, creo que ya sabéis más o menos qué nombres soltaría... y no es cuestión de repetirlos a cada entrada. Me parece mejor idea que sigamos con los vuestros.

jueves, 17 de marzo de 2011

APROXIMACIÓN EXTERIOR A KING VIDOR.

Aviso: El texto es largo. Lo divido en dos partes, por si queréis hacer lo mismo con su lectura.

1) "Introducción" a una Introducción.



Aparte de su autobiografía Un árbol es un árbol  (o "Hollywood al desnudo" si la pilláis en alguna vieja edición que pretendería limar el sensacionalismo del título original), no es que haya muchos libros recomendables sobre King Vidor.  Hay uno de Raymond Durgnat en inglés que no he leído (sólo ojeado) y que igual no está mal, pero de lo publicado por aquí... Tal y como señala Carlos Losilla en el monográfico de la revista Nosferatu sobre el director, el que sacó  en 1992 Fernando Alonso Barahona es... eeeehhh... no recomendable (en la revista lo denominan marciano); y el que escribió Carlos Señor cinco años después... pues bueno, tal vez sea "algo más recomendable", pero desde luego espero que no sea el libro definitivo sobre King Vidor ("tolerable como disquisición cinéfila" decía Losilla en el monográfico, y me parece que fue generoso). Lo cierto es que no he podido pasar de la página 48, y luego me he limitado a ojearlo o leerlo a saltos (como hacemos con las entradas de los blogs)...

Una pregunta: ¿Cuántos años pensáis que tenía Carlos Señor cuando escribió esta introducción para su libro?

Introducción.
                                                     "No me gusta que me cuenten entre los viejos pioneros. Me consideran un adelantado en mi época, pero si rodase hoy, también lo sería."
 King Vidor.

Si King Vidor siempre ha sido un gran cineasta, en la época actual cuando el cine prácticamente ha muerto (y ya sé que somos pocos los que así pensamos, pero la verdad es que no es una cuestión de número), tal afirmación es todavía mucho más importante y necesaria. El cine de Vidor nos recuerda que hubo un tiempo en el que las personas que aparecían en una pantalla eran seres humanos vivos, reales, íntegros, no esos fantoches impersonales y ridículos que tanto proliferan hoy; que hubo una época en la que se hacía un cine inteligente, sensible, películas dotadas de una entidad humana y existencial, de una reflexión constante sobre la vida y el hombre, todo lo contrario de lo que sucede ahora, donde no hay reflexión, ni inteligencia, ni sensibilidad, ni nada de nada; que existieron unas décadas en las que los cineastas se replanteaban seriamente su oficio y utilizaban el lenguaje cinematográfico de un modo decisivo, crucial, adoptando unos modos narrativos íntimos, justo lo que hoy en día no se hace, porque los directores no tienen ninguna personalidd y la planificación que presentan en sus películas es abominable, una pasta informe (que algunos llaman "cruce de géneros") en la que no se adivina nada especial que permita meditar sobre el hombre y la realidad.(...)" Página 7 (King Vidor de Carlos Señor, Ediciones JC)

Bueno. Buf! ¿Ya está?  ¿Se ha desahogado nuestro amigo? No del todo... Luego sigue... Pero en este párrafo debo señalar algunas cosas que me llaman la atención. A mí, al igual que a Carlos, también me encanta King Vidor... Y si pienso en él o lo comparo con el cine que se hace ahora y estoy con los amigos,  pues igual también lo pongo por las nubes y suelto cosas como estas, pero desde luego que si me pongo a escribir un libro, creo que... eeehh... no sé...supongo que me entendéis.

La verdad es que no he sido del todo sincero en el título de esta entrada (pero sólo en el título, no como en la anterior entrada)... La aproximación es exterior porque es la que hace Carlos Señor, no yo...pero la aproximación de Carlos al cine de King Vidor es totalmente personal e interior. De hecho, así lo hace notar él en su libro: 
"En mi opinión, la crítica de cine debe estar basada en la sensibilidad interna del analista y en lo que la película que está viendo le ofrece íntimamente, no en una supuesta objetividad  en la que se exprese como tesis que una obra tiene tal o cual "calidad". De hecho, una película no es "buena", "regular"  o "mala" en sí misma, sino que es "buena", "regular" o "mala" en función del carácter personal de cada individuo " (página 12).  

Menudo carácter  entonces el de Carlos si pensamos en el parráfo de la introducción, ¿no? 



2) Continuación.


Hola. ¿Alguno sigue por aquí?  A pesar de lo que pueda parecer, no voy a meter muchos palos al libro de Carlos.  Tampoco quiero. Es bastante más soportable que el de Alonso Barahona... a veces dice cosas interesantes sobre algunas películas... y qué narices...compartimos la misma admiración por  King Vidor, pero... bueno... lo suyo creo que es demasiado. Fijaos en lo que dice acerca del final de la película de Espejimos, en la que el propio King Vidor hace un cameo: 
 
"No me gusta caer en el sentimentalismo barato, pero cuando admiras mucho a alguien resulta muy difícil no emocionarse en momentos como éste, viendo al propio Vidor y entendiendo al instante por qué sus películas son tan grandes, tan poderosas, pues sólo con observarle a él, su figura, sus gestos, su honradez y dignidad, la serenidad que emana de su rostro, todo queda aclarado y explicado. Y esto no es, repito, una descripción gratuita, sino lo inmediato que se desprende al contemplar a un genio,  a uno de los pocos hombres que realmente han dicho algo con una  cámara, y eso, al menos para mí, no puede dejar de producir una admiración incuestionable y un respeto absoluto". (páginas 47 y 48)  


A mí lo que no me gusta es caer en la hagiografía cuando hablo de gente que admiro.  Sé que todos caemos en ella alguna que otra vez, pero lo recomendable sería disfrazarlo un poco.
¿En serio se ven todas esas cosas en el tipo de la foto de al lado? (y eh! es el verdadero King Vidor, no Howard Hughes, como en la foto de la entrada de Beckett).
Y sé y disculpo que a todos se nos vea nuestra vena friki de vez en cuando, o que saquemos a pasear al fan (de fanático) que se muere por proclamar la verdad... pero... bueno, ya habéis leído el texto. Las cosas tienen un límite, me parece.

Ya puestos, creo que  hubiera quedado mejor algo como esto: 
"No es porque lo diga yo, pero es que cuando después de ver esta estupenda y maravillosa película,  al final sale el director y le encuentras tan guapo, tan apuesto, tan inteligente, tan justo, tan generoso,  y con tanto carisma (a pesar de que sólo salga unos segundos),  es lógico que te preguntes por qué  no ha interpretado él todos los papeles de la película...  
Lo que está claro es que lo de que Hitchcock apareciera en sus películas ya lo había hecho mucho antes el gran KING VIDOR, que además en esta escena  homenajea otra de sus películas...."  Mejor lo dejo.

Pero si Carlos aseguraba que eso no había sido una descripción gratuita, lo que sí puedo aseguraros es que da lo mismo, porque tiene unas cuantas opiniones que  yo sí considero gratuitas en las páginas del libro.

Aquí van algunas:

* - "existe una inmejorable utilización del movimiento de cámara, como el travelling  de acercamiento al rostro de la madre - esos que tan mal hace el mediocre Spielberg - ..." Página 28

* - "... un modelo para tanto director pedante que tanto prolifera en estos últimos treinta años de destrucción de la integridad y el cine, ese cineasta que siempre desea más el reconocimiento exterior que la necesidad interna en la construcción de cada plano (aunque todo se debe, evidentemente a que ese director nada tiene que decir, por eso la existencia de insultos a la inteligencia humana de la categoría de Thelma y Louise (Thelma&Louise, Ridley Scott, 1991), El cielo protector (The Sheltering Sky, Bernardo Bertolucci, 1990), El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (The cook, the thief, his wife and his lover, Peter Greenaway, 1898 (ahí tiene una errata) y Azul (Trois couleurs: Bleu, Krzsysztof Kieslowski, 1993). "  Página 34

* - "Vidor narra este proceso con bastante elegancia y sale considerablemente airoso en medio de interpretaciones lamentables (sí, odio a Marion Davies)..." Página 46.


*- " Para acabar con este comentario, me gustaría dedicar unas palabras a hablar del compositor de la banda sonora, Max Steiner, pues debido a los escasos diálogos que hay en el film su partitura cobra especial protagonismo.  Reconozco que si no fuera por el prestigio asombroso que tiene este músico quizá no me detendría en él ni tres palabras, pero la mediocridad de sus composiciones es tan apabullante que espero que mi comentario se sitúe en medio de tantos otros realizados por aficionados a las bandas sonoras que intentan ensalzar la labor de todo músico que trabaje para el cine y más aún si éste está considerado como un mal llamado clásico. Y es que, en mi opinion, Max Steiner es un auténtico fraude pseudomusical, un aspirante a compositor que en Ave del Paraíso demuestra por enésima vez cuáles son sus verdaderas características, como es su escaso talento melódico, su nulo sentido de la música de acción ( en este sentido, es el anti-Jerry Goldsmith, y me refiero al buen Jerry Goldsmith, no a ese músico casi acabado que se pasea por las pantallas sonoramente desde hace ya más de un lustro), su acomodado estilo rítmico y, sobre todo, su incapacidad para ofrecer un estilo personal y dejar de vivir de ideas ajenas. (...) " Steiner fue un hombre de estudio-y-productor, pero de entre todos los músicos de aquella época fue sin duda uno de los peores y uno de los que antes debieron cambiar de profesión." Páginas 68 y 69.


Y aquí sí me voy a permitir hacer un comentario al comentario de Carlos. Sólo tres palabras.

Si Steiner quería haber aprendido a escribir música como es debido, sólo tenía que haberse fijado en el admirable ritmo y la sonora prosa de Carlos cuando describe una escena en una película de Vidor.
"Al alejarse de los demás, la planificación se centra en Rodolfo y Mimi: travelling siguiendo a la pareja bailando/plano general (están en la explanada de un bosque)/plano medio de los dos (siguen bailando)/plano general/plano medio de ambos/plano medio de Mimi/plano medio de Rodolfo/plano de conjunto: él corre tras ella y salen de campo/primer plano de Mimi/plano de Rodolfo mirándola/primer plano de Rodolfo/plano de conjunto/primer plano de Mimi (le dice que le ama)/primer plano de Rodolfo/ plano de conjunto/primer plano de conjunto: se besan/plano de conjunto/plano en que se besan nuevamente..  La mera descripción de la escena es la mejor expresión de la facilidad de Vidor para visualizar la ternura sin ser pomposo o empalagoso. " Página 31

Puede que Vidor lo tuviera fácil para describir y expresar la ternura de la escena, pero/primer plano Carlos/plano conjunto/ Carlos Señor/ plano medio/no lo hace tan fácil.
Pero no se lo tengamos en cuenta.  Supongo que si su libro tuviera más imágenes de las que trae,  tal vez habría podido ilustrar con ejemplos más adecuados lo que quería contar (en el de Ford editado por Taschen les quedó muy bien, por ejemplo).

De todas formas, no me hagáis mucho caso... Si vais  a esta página, os encontraréis con que tanto al autor del blog como a la persona que ha dejado comentario,  el libro les parece magnífico: "Pues yo también tengo el libro de Carlos Señor. Me parece magnífico, uno de los escasos textos serios en cuanto a análisis puramente cinematográfico de la obra de King Vidor."

domingo, 3 de octubre de 2010

CUATRO EN UNA.


NOTA: Podéis leer un cuarto de entrada cada día... y aún os sobra un día laboral.

1/4. EL DIRECTOR.

Sé que os debo una entrada sobre el director de extrema derecha que hacía películas de izquierda, así que antes de  hablaros de otras cosas, será mejor que resuelva ese asunto. 
  
Cinexim, en un comentario dentro de este blog apuntaba a la posibilidad de que ese director fuera John  Ford. Pero Ford debió ser un demócrata bastante progresista  
excepto al final de su vida, que fue volviéndose más conservador (suele pasar a menudo, lo de envejecer no sólo tiene que ver con la edad, la gente se desubica temporalmente y no está de acuerdo con un mundo- un tiempo que ya no considera el suyo)... y si bien se le tenía por alguien conservador ya que aunque filmara y firmara cosas como "Las uvas de la ira", algunas de sus películas mostraban una mirada más que afectiva a la institución militar, a ciertas tradiciones y... bueno, no voy a hablar hoy de John Ford. Pero no. No es Ford.


Scotty, en  un comentario de otra entrada en este blog decía que: "(...) Capra era ultraconservador, lo que se refleja en su cine, pero era sobre todo un humanista con unas cualidades prodigiosas para reflejar los sentimientos (...) " Y lo cierto es que aunque estoy de acuerdo con la última parte del comentario de Scotty,  es verdad que Frank Capra debió de ser un republicano bastante conservador, pero algunos de sus guionistas eran más bien progresistas, hasta el punto de que un par llegaron  a figurar en las listas de la caza de brujas (claro que el mismo Capra fue sospechoso, para que veáis hasta qué punto llegó aquello)... Sólo que  lo de que su cine refleja esa ideología ultraconservadora no es algo que tenga tan claro. Ni tampoco otros, como podéis comprobar en este enlace.... y bueno,  hoy no voy a hablar de Frank Capra. Pero no. No es Capra.


Así que os diré quién es, aunque algunos ya lo habréis imaginado. Pero antes os contaré cómo empezó esta historia. Se remonta ya a más de quince años atrás (cuánto tiempo, y qué conservador me he vuelto desde entonces... aunque a quién quiero engañar...siempre lo he sido).. Pero me centraré... Hace quince años, cuando en televisión daban a partir de la una de la noche interesantes ciclos sobre interesantes directores de cine descubrí a este hombre de la foto de al lado (que no, no es Sam Neill), y que se ha convertido probablemente en mi director favorito.
 Y lo que ocurrió es que tras ver las primeras películas del ciclo, como "Y el mundo marcha..." (una de las mejores películas de la historia del cine), "El gran desfile" (una de las mejores películas de la historia del cine), "Espejismos" o "El pan nuestro de cada día" (una de las mejores secuelas de la historia del cine, con influencia del cine soviético y premiada en la URSS!!!) quedé con un amigo que siempre ha sabido más que yo acerca de todo esto del cine y le formulé  la siguiente pregunta: "Pero ¿este hombre? ¿cómo podía hacer esas películas? Debía ser de extrema izquierda."
A lo que él añadió: "En todo caso de extrema derecha."

Y el caso es que cuando después de más de quince añós volví a hablar con este amigo por teléfono y le comenté que iba a escribir esta entrada, ambos coincidimos que no podías decir que tuviera ninguna película en su filmografía que pudiera considerarse de ese tipo de pensamiento ideológico. Y ahora alguno de vosotros saldrá con "El manantial". Pero vamos, todos sabemos que esa es una película de Ayn Rand. Y bueno, no voy a hablar en esta entrada de King Vidor, que se merecería muchas más. Pero sí. ¡Es King Vidor!


1/4. El empleado. 
Y bueno, saliéndome un poco del tema cinematográfico, creo que ha llegado el momento de que os diga que he encontrado trabajo (bueno, más bien me han encontrado trabajo. Y desde aquí le doy las "gracias" otra vez a mi hermana pequeña). 

Además, es de cuello blanco, para variar, y tiene una denominación que parece que no avergüenza a mi hija.  Y aunque el sueldo es algo mejor que el que tenía como reciclador, o papelero (pero menor que el de barrendero) al ser en otra ciudad, con el precio del transporte, acaba saliendo parecido. Y bueno, aunque dispongo de un ordenador, la conexión a internet es taaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan lenta, que ver el blog se hace insufrible... y además,  como tengo que ponerme al día con demasiados temas, pues supongo que notaréis mi ausencia (o la de mis comentarios) por los vuestros. 

El trabajo es de horario partido y estoy todo el día fuera. Me voy a las ocho y llego a las nueve y media (pero no me quejo, que sé lo afortunado que soy) ,  pero bueno,  no llego con muchas ganas de meterme a bloguear, que es algo que tendré que reservar para los fines de semana o cuando pueda. Y por ahora no contemplo la posibilidad de comprar otro portátil y añadirle conexión para los ratos libres que me deje la jornada laboral (es partida, no hablo de bloguear en el trabajo... que eso está mal, ¿no?). 

1/4. Imágenes para el recuerdo.

Y viendo cómo se aleja cada vez más en el tiempo (y en el espacio)  mi  antiguo trabajo en Despanorsa, creo que es el momento oportuno para mostrar algunas de las fotos que  saqué durante mi último día laboral allí.

Mi antiguo lugar de trabajo. Al lado de la Ría y con unas vistas maravillosas, en la zona más chic de Bilbao.

Mi última taquilla con uno de los apodos por los que me llamaban.

Lo que traían los camiones.



Uno de los oficiales (el único peón que quedó fui yo) seleccionando entre la basura y el cartón (de ahí lo de "Vamos  a hacer selectiva"). Aquí era donde más tesoros podías encontrar.  La basura a la derecha, el cartón a la izquierda, y el resto a triturar para convertirse en fardo de selectiva.

Después de terminar la selectiva, había que limpiar la criba. Subir cuchillo en mano y quitar todo lo que quedara atascado entre los rodillos. Podías hacerlo en veinte minutos, o estar cerca de  una hora sudando a base de bien cortando algo  enredado. Una vez estuve casi ese tiempo cortando la película  "Promesas del Este"  (lo supe porque pillé los fotogramas del título y uno de Naomi Watts) ¿A quién se le ocurriría tirar una película al contenedor de papel y cartón?

Plano en el que vemos cómo una de las fenwich empuja el cartón a una de las cintas.

Contraplano en el que alguien (en ese momento yo, pero me fui para atrás para tomar la foto) va quitando todo aquello que no sea cartón o papel,  como los plásticos y  el resto de lo que veis en la imagen.


Los últimos meses los pasé la mayor parte del tiempo en la furgoneta, recogiendo papeles, archivos, y descargándolos en el almacen. Al de la foto le cogí mucho cariño y me lo pasaba muy bien con él (con el que estaba seleccionando en la foto de arriba también, pero siempre andaba cabreado con la máquina, que se fastiadaba día sí, día también).



Mi ropa de faena, o como tal vez diría Stan Lee: ¡No más Papelero!

1/4. T.C, L. G, C.B,  C B D M y B.G.I


Y después de un cuarto de entrada con tan poco glamour como el anterior, quiero enmedarlo en la medida que me sea posible con este otro cuarto,  que dedico afectuosamente a Cinexim, y a Henry

Ahora que paso dos horas dentro de un autobús, he aprovechado para leer más. Y me apetecía visitar de nuevo un libro de entrevistas que ya había leído en diferentes etapas de mi vida:  "Conversaciones íntimas con Truman Capote" de Lawrence Grobel (Traducción de Benito Gómez Ibáñez).
Y  este mismo viernes, mientras devoraba el libro,  me encontré con lo siguiente:

- L.G: ¿Son amigos de toda la vida?
- T.C: Son amigos de hace mucho tiempo. La mayor parte de mis amigos de toda la vida como Cecil B. De Mille, han muerto. Noël, Cecil...; de los amigos que hice a los dieciséis años, la mayoría han muerto.

Y claro, al fijarme de nuevo, caí. ¿Cecil B. De Mille? ¿ No se referiría a Cecil Beaton, sólo dijo Cecil B y el traductor (dudo que fuera el entrevistador) ha añadido lo de De Mille? Además, para luego repetir lo de Cecil... ¿ o tal vez la educación sureña de Truman le hacía adorar las pelis religiosas de De Mille?  (esta última pregunta es irónica; para evitar dudas).

Foto de C.B a T.C
En fin... no he leído el libro en versión original.  De todas formas, y aventurándome como  supongo que  hizo el traductor, me da que ese Nöel es Nöel Coward, que aparece mencionado con apellidos (al igual que Cecil Beaton) en otra parte del libro. 


lunes, 4 de enero de 2010

MARION ENTRE ESTRELLAS.


He estado viendo unos cuantos capítulos con mi hija (aunque a veces se nos unía su hermano) de la serie de Disney, Sunny entre estrellas, protagonizada por Demi Lovato.
Básicamente, Sunny es una chica de Wisconsin que es escogida para participar en un show televisivo cómico, So Random!. La serie nos muestra sus peripecias dentro del estudio, su relación con el resto del reparto de la serie, etc.
Como sitcom no es gran cosa, aunque para el público al que está destinada me parece mejor que otras de la factoría Disney que suele ver mi hija, pero que no puedo con ellas.
Lo que más gracia me hace de la serie y me parece un gran acierto es el personaje de Chad Dylan Cooper interpretado por Sterling Knigth.
Chad es la estrella de otro progama de los estudios, McKenzie Falls , una serie dramática adolescente, y ve a Sunny y a su pandilla como cómicos baratos, no verdaderos actores.

Sterling es un actor cómico estupendo, que destaca sobre el resto del reparto de una forma brutal. Hasta la foto en la que posa para su "serie" dramática es graciosa. Su caracterización como personaje está totalmente "afectada" por su cualidad de estrella engreída adolescente, al contrario que la más natural de Sunny (una chica bastante campechana). El juego establecido entre ambos personajes y la pericia con la que lo lleven adelante sus guionistas es ya otra historia, pero la particularidad de este personaje y el encanto con el que lo trata el actor son lo más agradable y divertido de la serie en mi opinión.

Pero no voy a hablar aquí de Sunny, sino de una película que tiene mucha similitud con una de las tramas que plantea la serie.

En 1928, el texano más genial que conozco (lo siento, johnphillips), y probablemente mi director de cine favorito dirigió una estupenda película: "Show People".
Aquí la titularon "Espejismos", si no me equivoco. Título no tan desencaminado como pudiera parecer, ya que la película tiene mucho que ver con las "falsas apariencias" que nos engañan en muchas ocasiones, y nos hacen valorar o respetar cosas que no lo merecen en detrimento de otras tal vez incluso más dignas, pero no tan lustrosas.

Después de terminar "The Crowd" ("...Y el mundo marcha!"), una de sus muchas obras maestras, King Vidor realizó dos películas cómicas para "promocionar" la carrera de Marion Davies. Para aquellos que no lo sepan, Marion Davies fue la amante durante muchos años de William Randolph Hearst (el "Ciudadano Kane" de Welles, y la mujer que inspiraría el papel de su amante). Pero al contrario que en la película de Orson, Marion Davies era una excelente actriz cómica, sólo que Hearst estaba empeñado en que ella desempeñara papeles dramáticos al parecer de dudosa calidad.

Y por lo visto, además de sus cualidades como actriz, Marion Davies debía ser una mujer simpática, natural y de un estupendo carácter, que contrastaba entre los muchos divos que pululaban por Hollywood. Así que no es de extrañar que esta película, "escrita" a su medida, le sentara como un traje de gala. Y es que siendo King Vidor el sastre, la cosa no podía salir mal.

De las tres películas que King Vidor hizo para Marion Davies, debo confesar que sólo he visto las dos primeras, "The patsy" y "Show People".
"The Patsy" es una comedia de la que no recuerdo mucho, así que ya podéis haceros una idea de la impresión que me dejó. Desde luego, siendo de King, puedo asegurar que al menos se dejaba ver.
Show People es otra historia. Una estupenda película que refleja el ambiente del cine mudo de aquella época y de la que pueden destacarse bastantes cosas. La he vuelto a revisar para hacer este post, así que no hablo desde el recuerdo.

Marion interpreta a Peggy Pepper, una joven del Sur que viene a Hollywood acompañada por su padre para dedicarse al cine. En su entrada en Hollywood King Vidor "saluda" a otros estudios como la Paramount, First National y otros, hasta que el coche llega al de la Metro (distribuidora del film).
Es curioso como en aquellos años no había tanto remilgo en "publicitar" a otras productoras si la historia lo requería y cómo estas cosas se miran ahora con lupa.

La intención de Peggy es hacer películas dramáticas, pero para "trepar" en el mundo del cine, debe empezar en el cine cómico, las de los Keystone Cops o las tartas lanzadas a la cara.
Es introducida en el mundillo por el actor cómico Billy Boone (interpretado por William Haines), que le orienta en su carrera y con el que inicia una relación sentimental.
La actriz se hace lo suficientemente popular como para llamar la atención de otro estudio especializado en películas dramáticas. Peggy (bautizada ahora Patricia Pepoire) pronto adquiere las "maneras" de una gran estrella y olvida a sus antiguos compañeros cómicos, entre ellos Billy, claro. Y es que ella ahora hace "arte".

El film es una comedia con algún que otro toque dramático especialmente logrado.
La escena en la que Billy le dice que él no firmará a menos que le acepten a ella, para después comprobar que sólo la quieren a ella, o momentos como en el que Peggy echa en cara a Billy no ser más que un cómico barato, o en el que Billy se despide reconociéndose como tal tras su irrupción en la "boda" están muy logrados. También lo está el "reencuentro" de los dos actores bajo dirección de King Vidor con ese guiño a El gran desfile.

Hay también imágenes estupendas, propias del saber hacer de un maestro como King Vidor: Billy mirando por la ventana cuando sabe que ella es la escogida por el estudio, el "pase" de estrellas durante el banquete hasta llegar a Peggy, el rodaje en las localizaciones, con el encuentro entre los equipos de la risas y los de las lágrimas, etc.
No quiero destriparos la película, que os recomiendo de veras, así que lo dejaré ahí.

Entre las apariciones estelares de la película
que se limitan a hacer "cameos" figura gente como John Gilbert, Douglas Fairbanks, Charles Chaplin (amigos de King Vidor y Marion Davies), y hasta la misma Marion Davies! o el genial King Vidor! (los de la foto).


AÑADIDO: Además de la magnífica interpretación de Marion Davies, William Haines está estupendo como el cómico Billy Boone. No sé hasta qué punto el actor fue escogido porque era amigo de Marion, además de abiertamente gay, y así tal vez el celoso W. Randolph Hearst no tendría que preocuparse por el galán en la película de su amante, pero su trabajo es tan bueno como el de Marion.
La película casi adquiere un carácter premonitorio cuando ves cómo se desarrollaron las cosas en la vida de Haines. Como nos cuenta Kenneth Anger en su "Hollywood Babilonia", la carrera de este hombre terminó en el cine cuando en la Metro le dijeron que o renunciaba a su pareja y se casaba en un falso matrimonio al igual que otros actores de la época, o le rescindían el contrato. William, demostrando que era mucho más hombre que cualquiera de ellos, no aceptó el chantaje y se ganó la vida decorando las casas de muchísimas estrellas de Hollywood con las que siguió manteniendo amistad. Es una lástima, pero además del chantaje de la Metro tuvo que aguantar una paliza que le propinaron a él y a su pareja un grupo de cobardes enfundados en sábanas blancas (sí, esos "caballeros" de la película de Griffith).
Como comenta Anger, Haines se abstendría de emplear sábanas blancas , introduciendo para reemplazarlas los juegos de cama de color que harían célebres los dormitorios de sus clientes. A eso se llama sacar ventaja de las adversidades. Bien por ti, William, donde quiera que estés.

AÑADIDO II: Los celos de William Randolph Hearst con Marion Davies darían pie a un trágico suceso en el que estaría mezclado Chaplin y que acabó siendo una película de Bogdanovich que aún no he visto.

viernes, 13 de noviembre de 2009

¿UNA PELÍCULA DE QUIÉN...?



Ni siquiera mi admirado Charles Chaplin podía hacer una película él solo. Daba igual que interpretara en los ensayos todos los papeles de sus actores, que "compusiera" la música, ideara los gags, interpretara al protagonista, o dirigiera... Él solo no podía hacerlo todo. Pero tenía un equipo que le ayudaba a hacer sus obras. Porque el cine es un trabajo colectivo. Es la creación de un numeroso grupo de personas que no sé muy bien por qué, ha terminado centrándose en la figura del director. Bueno, sí lo sé. Pero no comparto esa idea. No como ley o verdad inalterable, al menos.

Si nos remontamos a los primeros directores cinematográficos, podremos apreciar que muchos de ellos veían su oficio desde una perspectiva casi artesanal, modesta. Los directores sabían que formaban parte de una industria en la que las productoras podían tener la última palabra en lo que se refería al montaje del film o a cómo podía llegar al público la película como producto terminado. Sabían también que ellos eran una pieza más dentro del engranaje de la maquinaria.
"Show People" (1928) dirigida por King Vidor.
Con el paso de los años, numerosos directores (los nombres citados, por ejemplo) fueron haciendo uso del medio cinematográfico para contar lo que a ellos les interesaba, hasta llegar a ser considerados por la crítica cinematográfica y el público no solo artistas, sino autores del medio cinematográfico.
Curiosamente, muchos de estos directores hoy en día clásicos no se tomaban o consideraban a sí mismos (al menos de cara al público) como autores o artistas, minimizando la importancia de sus logros, o haciendo ver que provenían de la labor conjunta de un equipo o de afortunadas coincidencias en muchas ocasiones. No todos, claro. Frank Capra siempre especificó que su nombre debía ir por encima del título (pero es uno de esos casos en los que a pesar de los magníficos equipos de los que solía rodearse, las películas de Capra eran "suyas").

En los últimos años y desde que apareció la política de autores del cine francés, todos aquellos directores que han empezado a introducirse en el medio cinematográfico a finales del XX y principios del XXI, en lugar de a principios del XX, adoptan un discurso de autor con su primera película, al margen de si los contenidos y los colaboradores de esa película pueden darle o no esa consideración.
No es así extraño ver en una primera película el sello de “A film by…”, y que este mismo “autor” figure en los créditos de dirección, guión y si hace falta hasta aparezca haciendo un cameo al estilo Hitchcock.
No cabe duda de que uno de los principales motivos que impulsan a alguien a contar una historia por medio del cine, además del de la comunicación, es el de buscar un reconocimiento. Ser reconocidos por los demás, por el público, acerca de quiénes somos (en este caso los “autores”) juega una importante baza a la hora de realizar algo, se quiera ver o no.
Argumento que podría aplicarse a otros medios (como es el caso de este blog, por ejemplo).
Al margen del poder que el ego tiene en este asunto de la creación, si nos centramos en la creación cinematográfica, debemos considerar si película cinematográfica en sí, distanciada de quien la rubrica (sea en su mayor parte responsable de ésta o no) es merecedora de un reconocimiento como objeto artístico y, posteriormente, adscribirla como perteneciente a un determinado autor (u autora), sin el cual no hubiera podido llegar a las salas del modo en que lo ha hecho.


Así, si reconocemos Senderos de Gloria o Espartaco (esta última curiosamente rechazada en su autoría por el mismo director) como obras artísticas, su autoría caería más cerca en mi opinión de su productor-actor principal en ambas ocasiones (Kirk Douglas) que del director que las firma (Stanley Kubrick) . Es más, creo que Kirk Douglas fue el autor o co-autor de muchas de sus películas... y no por eso tuvo un crédito que dijera A film by Kirk Douglas. Tampoco hubiera sido justo. Porque como ya he dicho, el cine es un medio artístico en el que participa un colectivo, y ya va siendo hora de que las películas las firmen en grupo o de que si las firma el director sea porque realmente merece firmarlas. ¿En cuántas películas de Spielberg es fundamental la participación de John Williams? Y sí. Son películas de... De todos los que participan en ellas.
Desgraciadamente, y esto ya es una opinión personal (totalmente debatible y rebatible, como el resto del post, ojo!), creo que en el cine actual, por encima de contenidos o incluso estilos, los directores de cine quieren hacer ver que la película que dirigen es de ellos (sea cierto o no) y antes que la obra en la que están trabajando, se preocupan más de que su nombre sea conocido como el de aquel que ha hecho una película de éxito (nos referimos al éxito comercial, por supuesto, no a uno de tipo artístico). Siempre hay excepciones a esto, claro. Como siempre ha ocurrido y seguirá ocurriendo. Pero sería beneficioso recoger el espíritu de los clásicos, preocupándose más de la obra que de la autoría. Esto último es algo que debe quedar dentro de uno mismo. Como supongo que tuvo que hacer el gran King Vidor, que no pudo "firmar" las partes que realizó de El mago de OZ... Aunque años después se sentía orgulloso de saber que él había participado en aquella película y de que algunas de sus escenas más celebradas (el famoso Somewhere over the rainbow , por ejemplo) habían sido dirigidas por él. Y aquí nos damos cuenta de que aunque tarde, le gustaba saber que era "reconocido" como el director de esos momentos, a pesar de que la película no llevara su firma.

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