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martes, 13 de noviembre de 2018

TRABAJANDO PARA LA COMPAÑÍA.

"Yo estaba trabajando en la miniserie de Bishop para Marvel cuando me llama Bill Kaplan, el por entonces editor jefe de Wildstorm, y me dice: "Carlos, hemos visto publicado el número uno y queremos trabajar contigo, te ofrecemos tanto dinero..." y tal. Les pedí que me enviaran un fax, y yo se lo envié a Marvel, a mi editora, Suzanne Gaffney, y le dije: "Mira, me han llamado de Wildstorm para trabajar con ellos, me ofrecen más dinero del que me ofrece Marvel... Yo quiero a Marvel, pero también quiero que Marvel me quiera a mí".  

Carlos Pacheco en una entrevista a José María Méndez.
Extraído de U, el hijo de Urich nº 7 (noviembre 1997)

“Tan extraño que, literalmente, las únicas palabras que se escuchan en el nuevo trailer de Aladdin sean una rima que escribimos mi compañero y yo, y Disney no nos ofrezca ningún tipo de compensación (o a cualquier guionista en cualquiera de estos remakes en imagen real). Ni siquiera una camiseta o una entrada a un parque (Disney).”

Comentario de Terry Rossio (co-guionista del film animado Aladdin de 1992 de Disney) después de ver el trailer en imagen real que se basa en su viejo guión, pero por el que no recibe compesación alguna (porque es lo que firmó por el contrato en su día, claro). Cita extraída de este enlace en Cartoonbrew.


Ilustración de Carl Barks.
Hace unas semanas hablaba con un amigo de este y otros temas relacionados.  Y lo que viene abajo son preguntas retóricas. Conocemos las respuestas... Lo que no tendríamos que conocer o formular son estas preguntas.

¿Por qué Kirby, Ditko, Wolfman,  otros autores o sus herederos,  al contrario que Stan Lee no han podido beneficiarse de los pingües beneficios de las películas de Marvel? (y no entro en lo de que a Ditko le habría dado igual).




Cheque de 1938 por los derechos en exclusiva de Superman.
¿Por qué Siegel y Shuster tuvieron que maldecir su creación y la película de Superman que iba a estrenarse en 1978 cansados de ser ninguneados por una editorial que se hizo multimillonaria y que abandonó a su suerte a los autores?

¿Por qué a Bob Kane, el "creador" de Batman le fue distinto?

¿Por qué  Brad Bird no hizo una sola mención en los comentarios de Los increíbles a Los 4 fantásticos de Lee y Kirby (en aquella época Disney todavía no había comprado Marvel) o aseguró que no había leído Watchmen cuando alguien le habló de la similitud del cómic de Moore y Gibbons con su película? 


¿Por qué la discografía americana de los Beatles tuvo que introducir versiones instrumentales de George Martin en los discos?

¿Y por qué durante bastante tiempo los Beatles cobraban menos por disco vendido que los Stones, generando muchos más beneficios?



lunes, 23 de mayo de 2016

ZOMBIES DEL DINERO

¡Qué decepción! 
Hace unas semanas, o un par de meses veo a Brad Pitt salvando al mundo de una amenaza zombi y cuando me lo encuentro en otra película enfrentándose a una amenaza más terrorífica aún, lo único que hace es enriquecerse y decir a dos de sus socios que ni canten ni se alegren por ello porque cuando ellos ganen dinero mucha gente va a perder sus trabajos y  hogares. 


"Guerra Mundial Z" no tendrá nada que ver con "La gran apuesta", pero aunque puedo tratar de empatizar con Brad haciendo de héroe, no me pidáis que empatice con personaje alguno de los que aparecen en "La gran apuesta".



Más allá de lo listos que son todos y el dineral que ganan en la película (lo de basada en hechos reales podéis aplicarlo por lo visto con bastante exactitud aquí) no hacen una mierda por resolver el problema que saben está ahí.

¿Qué otra cosa podían hacer? pensaréis alguno de vosotros.  No lo sé, pero sé que desde un punto de vista dramático me preocupan más aquellos que pierden trabajo y hogar, que unos tipos que buscan enriquecerse aprovechándose de lo mal que funciona el sistema. Y a los pobres afectados solo los sacan en un par de planos.

En lo que sí coincido con la película es con el mensaje de que nos dirigen una panda de incompetentes y estúpidos que después de crear las crisis y los desastres que las acompañan buscando sólo enriquecerse, se van como si no fueran los causantes del problema.

En el documental de "Inside Job" no sale Brad Pitt,  pero duró menos, me entretuvo y me enseñó bastante más y al menos su director puso rostro a algunos de los que crearon la crisis e insiste en que ninguno de ellos ha pagado por sus errores. Lo tenéis en este enlace. 

jueves, 4 de junio de 2015

TOMORROWLAND: ( NO) FUTURE





Como podéis ver por el trailer, Tomorrowland es una película de Disney (uno más de sus "productos" infantil-juvenil-familiar) enmarcada en el género de ciencia-ficción-fantasía, protagonizada por George Clooney y dirigida por Brad Bird, que es el director de  "Los Increíbles" (y de "Misión Imposible: Protocolo fantasma"). 

Si queréis leer reseñas de la película, tenéis varias en  FilmAffinity,  donde le dan un 5'8 para los que se fijen en eso de las notas y recogen sentencias del tipo: "Puede que la película conjure imágenes futuristas, pero la historia no es nada que no hayamos visto antes (...) Puntuación: ★★ (sobre 4)". 

También podéis leer un par de críticas en Blog de cine. En una comentan que la película falla en su tramo final,  y en esta otra parece que han quedado más satisfechos con el resultado.

Lo primero que leí (en castellano) sobre Tomorrowland fue lo que escribió nuestro vecino Atikus, donde comentaba que había que dejarse llevar o pasar detalles por alto para evitar fijarse en cosas que no eran muy congruentes. Estoy de acuerdo. La historia tiene bastantes "agujeros" que su acelerado ritmo nos invita continuamente a olvidar.

Así que si queréis ir a verla ya tenéis arriba trailer y varias reseñas para decidir.  A partir de aquí, quien quiera seguir leyendo y no la haya visto, que sepa que se destripan tramas, giros, etc... SPOILERS, en definitiva.

¿QUIÉN CONSTRUYE NUESTRO FUTURO?  El gobernador Nix.

No, no es una pregunta retórica con un imaginario "nosotros" de respuesta. En realidad no tenemos ni idea de quiénes construyen nuestro futuro, porque no sabemos ni lo que hacen en nuestro presente.


Hugh Laurie es el gobernador Nix.

A modo de ejemplo. En nuestro futuro más cercano, el TTIP (Tratado de Libre Comercio entre Europa y los USA)  ya ha sido apoyado por (no os riáis al leerlo, aunque es lo que me suele pasar a mí) " la primera fuerza de la izquierda en nuestro país". Podéis informaros al respecto aquí y aquí (me gustaría enlazar a otros medios, pero sobre las negociaciones del TTIP no suele informarse demasiado). Las consecuencias que esto conllevará las desconocemos... Pero hay un grupo de personas que sí las conocen y a pesar de ello nos conducen hacia allí sin problema alguno. Y eso es lo que también plantea la película. 
Y sí, claro, estamos hablando de una película para niños y siempre hay que destruir algo para salvar el mundo, pero mientras tanto nos sueltan que el gobernador Nix no hace más que perpetuar sus nefastas ideas para que las cosas vayan mal propiciando así la autocumplida profecía de Merton, ¡a la que hace explícita mención uno de los personajes! 
Será porque siempre me han gustado las películas con "mensaje", aunque puedan ser algo panfletarias, pero esta plantea una bien clara moraleja con la historia de los dos lobos, y nos señala que quienes están en el poder no hacen más que alimentar al lobo "malo".

ESPERO QUE ALGÚN DÍA TE UNAS A NOSOTROS. ¿Quién es ese tío con gafas que lleva Casey en su camiseta?


Britt Robertson como Casey Newton.
Pero no hace falta irse tan cerca para conocer nuestro futuro. 
Si pensáis que en un futuro algo más lejano la gente va a dejar de regirse por o imponer sus ideas religiosas, que va a promover un reparto económico más justo, que va a superar identidades nacionales en favor de una identidad común global... estáis soñando. Podéis ponerle música a esa idea, pero eso no va a hacer que se convierta en algo real. Por eso, tened muy claro que en la película los robots salen a buscar "soñadores", y casi diría que hasta activistas por causas justas, pero que eso no es lo que buscamos en esta sociedad. Nos han enseñado que lo que hay que buscar principalmente es el beneficio económico a corto, medio y largo plazo sin importar demasiado el resto.

Es curioso, porque parece ser que la película de Brad Bird no está funcionando muy bien en taquilla. Y para los que manejan este negocio del cine, esa es la manera en la que se juzga si una película ha funcionado o no. Más allá de los méritos artísticos que la película pueda tener o no, al final lo que cuenta es lo que recauda. El resto no importa mucho. Y más si se ha hecho con una gran inversión, como ocurre en el caso de Tomorrowland. 

EL AMOR VERDADERO ES ETERNO.  Athena no es inteligencia artificial, sino emocional.

La historia de Tomorrowland es un galimatías. A poco que te pares a pensarla un momento, se derrumba como un castillo de naipes. 
Y aún así, tiene detalles que me han encantado,  aunque no estén completamente "desarrollados".

Uno de estos es la historia de amor entre Frankie (George Clooney) y Athena ( Raffey Cassidy).



Frankie conoce de niño a Athena y se enamora de ella. No solo es que la niña sea mona, es que  además es la que le abre las puertas a un mundo fantástico y maravilloso donde él puede crecer y desarrollarse de un modo que no lo haría en el suyo. Y además cree en él como nadie lo había hecho hasta entonces.
Pero Athena es un robot.
Y con los años, comprobamos que el Frank adulto no parece haber superado ese primer amor que tuvo siendo niño. He leído reseñas en la que hablan del componente "raro" que se establece entre ambos personajes. Frank no está "enamorado" de una niña. Es casi peor. Está enamorado de un robot con forma de niña. Pero sinceramente, entiendo a su personaje. 


Raffey Cassidy como  Athena.
Está enamorado de un ideal,  de alguien que creyó en él, que le abrió las puertas a algo distinto, a algo que nadie más va a poder volver a ofrecerle (eso es un hecho).  Está enamorado de alguien a quien trató inútilmente de conquistar, de hacer reír sin saber que no era alguien de quien pudiera/debiera enamorarse.  En el fondo, Frank sabe que nunca va a volver a encontrar a alguien como Athena. Acaso, ¿no iba a sentirse frustrado en el resto de las relaciones que tuviera? ¿Le iban a ofrecer algo como conocer Tomorrowland?

En varios sitios por la red he leído que eso ha sido fallo de los guionistas, que no tenían que haber "forjado" esa relación;  que deberían haber hecho que la amistad entre el niño Frankie y la niña-robot Athena fuera estrictamente platónica. 


Pero creedme, este no es uno de los fallos de guión que tiene la película (y tiene muchos), sino uno de sus aciertos.

TODOS SOMOS ESPECIALES, PERO NO TODOS SOMOS IGUALES. Frank Walker no es Howard Roark.

Antes de ver Tomorrowland leí en un blog vecino que no solo esta, sino anteriores películas de Brad Bird habían sido acusadas de fomentar la ideología de Ayn Rand. Las acusaciones pueden encontrarse aquí  o en este otro enlace. Para la defensa podéis ir a este enlace o a este otro.

Yo estoy con la parte defensora. Como comentan en uno de esos enlaces, es el gobernador Nix quien quiere "aislar" a una élite del resto del mundo. A él no le importa que el mundo se vaya a la mierda, del mismo modo que a Howard Roark no le importa que se destruyan unas casas destinadas a viviendas sociales. Él va a lo suyo. Al igual que Nix. Pero mientras que en el clásico de King Vidor (supeditado a un guión de la propia Ayn Rand), Roark es el héroe, aquí Nix es el villano. Frank es quien va a seguir reclutando a gente de nuestra sociedad para hacer un futuro mejor, porque se preocupa por los demás. No vive pensando en que la humanidad reconozca su valía o sus  inventos, sino en evitar que el mundo desaparezca, y finalmente,  en construir un mundo mejor.

Los héroes de Bird son generosos, no egoístas. No anteponen sus habilidades o aptitudes frente a los demás, sino que tratan de hacer uso de ellas para beneficio del resto. Incluso tratan de ayudar cuando no pueden usar estas habilidades.


Basta recordar que Mr.Increíble se sentía igualmente satisfecho ayudando como empleado a una pobre anciana a la que la compañía de seguros trataba de engañar. Y lo hacía de un modo que no ponía en evidencia sus "increíbles" habilidades.


Para terminar...   Puede que al ser  "fan" de Brad Bird haya extraído más jugo de la película del que pueda tener ésta. Otros se habrán fijado más en sus errores (que los tiene), sus incoherencias, se habrán sentido molestos por su mensaje "moralizante", o continuarán considerándola como un manifiesto más del director a favor de la "filosofía objetivista" de Ayn Rand, peeeeeeeeeeeero...

espero que, dentro del mismo galimatías que pueda ser también esta entrada, hayáis encontrado algo que merezca la pena, al igual que me ocurrió a mí con la película.

martes, 10 de febrero de 2015

¡¡¡463.500 EUROS AL AÑO NO DAN PARA VIVIR!!!

Efectivamente, amigos.  Por eso, el nuevo presidente de Kutxabank, Gregorio Villalabeitia se ha visto obligado a subirse el sueldo un 73% más que su antecesor. Y es que estamos en época de crisis, y a pesar de que insignes empresarios y políticos que pululan por ahí dicen que lo que hay que hacer es bajar los salarios, Gregorio sabe que están equivocados. Yo estoy con él. ¡¡Sí al 73% en la subida salarial!! 


Gregorio  Villalabeitia.

Y quienes vengan por aquí diciendo que qué barbaridad... Más vale que sepáis que "Villalabetia tenía una retribución superior en la empresa en la que trabajaba -como socio de Seeliger y Conde, firma líder en España en búsqueda y desarrollo de talento directivo"  (así que no le mueve el vil metal; se sube el sueldo por dignidad) y que su retribución es inferior a la media del sector
(aunque me da a mí que en un par de años ese problema está solucionado; el año que viene un  20% y al siguiente un 10% y ya está).

lunes, 21 de julio de 2014

NUESTRAS CRISIS, SUS SOLUCIONES II

Las élites africanas también hacen suya la ruin máxima de "todo para nosotros". Dos investigadores de la Universidad de Massachussetts, James Boyce y Léonce Ndikumana, han rastreado minuciosamente la dimensión de la fuga de capitales desde el África Subsahariana a los paraísos del Norte. Sus hallazgos en 40 países africanos durante un período de 35 años ponen de manifiesto que, en 2004, las élites económicas y políticas africanas robaron por lo menos  420.000 millones de dólares, que, con los intereses, ascienden a 607.000 millones de dólares rapiñados al erario público.


Buena parte del botín correspondía a préstamos exteriores: por cada dólar prestado destinado teóricamente a fomentar el desarrollo africano, 60 centavos abandonaban el país y acababan en uno de nuestros bancos, encantadísimos de ingresar el dinero en las cuentas individuales de los ladrones.

Muchas personas ya conocen los robos de dictadores como Mobutu en Zaire o Sani Abacha en Nigeria, pero lo que éstos consiguieron sustraer es sólo la punta del iceberg (o un árbol del bosque o un cubo de arena del desierto). Las cantidades procedentes de Latinoamérica en concepto de fuga de capitales eran mayores, pero, hablando en términos relativos, el dinero de África suponía una carga más onerosa para los africanos corrientes. Los "activos externos" del África Subsahariana, es decir, el dinero en manos de africanos en el extranjero, casi triplicaba la deuda externa del continente, que en 2004 era de 227.000 millones de dólares.
Ilustración de Adrian Raeside.

Por tanto, la fuga masiva de capitales suponía un doble crimen: no sólo era dinero público robado, sino que los préstamos saqueados constan en los libros de contabilidad, por lo que aún hay que devolverlos. Los intereses de estos préstamos - el 60% de los cuales abandonaron  el país de inmediato - fueron pagados gracias a recortes en los presupuestos de sanidad y educación, a innumerables sacrificios de la gente corriente, un año doloroso tras otro. Boyce y Ndikumana revelan que este trasiego de capital desde África significa que, si el dinero se hubiera quedado en el país, el PIB habría sido un 16% superior; lo robado representaba dos tercios de todo el capital social.

El África Subsahariana recibió muy poco dinero privado en forma de préstamos: el 90% procedía de fuentes públicas, de fondos oficiales para el desarrollo, o del Banco Mundial y el FMI. Podemos contemplar dos hipótesis: o bien estas instituciones financieras internacionales no sabían que el dinero de los préstamos pensado para programas de desarrollo, estaba siendo robado y enviado a cuentas en el extranjero - con lo cual, por tanto, demostraban ser incompetentes -, o bien sabían que estaba siendo robado y no hicieron nada por impedirlo, de modo que fueron cómplices de los robos. Me gustaría oírles hablar del tema, pues no se me ocurre una tercera posibilidad.

    Extraído de "Sus crisis, nuestras soluciones" de Susan George. Traducción de Joan Soler Chic.

NUESTRAS CRISIS, SUS SOLUCIONES I



Quino.



El Centro para Políticas Responsables, un laboratorio de ideas no partidista de Washington, ha publicado una larga y asombrosa lista que establece correlaciones entre las cantidades que 26 empresas gastaron  en contribuciones a campañas (37 millones de dólares) y actividad de lobbies (77 millones) y las enormes sumas que recibieron después del TARP* en concepto de fondos de rescate. Eran, fuera de toda duda, las mejores inversiones hechas jamás por empresas: obtuvieron un rendimiento del 258.449%, es decir, casi 300.000 millones de dólares. Da la casualidad de que los congresistas y los senadores que recibieron la mayor parte de las contribuciones presiden los comités que se ocupan de la regulación financiera, pero esto seguramente obedece a la casualidad.

*TARP ( Trouble Assets Relief Program). Programa de Rescate de Activos con Problemas.

      Extraído de "Sus crisis, nuestras soluciones" de Susan George. Traducción de Joan Soler Chic.

AÑADIDO:  ¿Qué pesa más? ¿El voto o la confianza de los ciudadanos que han elegido a esos congresistas y senadores o los 114  millones de dólares?

lunes, 14 de julio de 2014

VIVIR "LA EDAD DE ORO"

En Cartoonbrew están publicando unas interesantes entradas de Steve Hulett recordando la década que pasó trabajando en el equipo de guionistas de Disney. Y en la entrada dedicada a recordar la figura de Larry Clemmons , me ha hecho gracia encontrarme con esto.


Larry Clemmons frente a un mural pintado por él mismo. 1935

"¿Todas esas chorradas sobre la Edad de Oro de la Animación? ¿En los años treinta? Esa no fue MI Edad de Oro. Estábamos en mitad de una puñetera depresión. No había un puñetero trabajo. Y ahí estaba yo, haciendo intercalaciones en un puñetero corto del Pato Donald. Y entonces el manager de producción entraba y decía "¡Tenemos que acabar esta película! ¿Quién quiere venir a trabajar el sábado? Y si querías conservar tu trabajo levantabas la mano y gritabas cuánto querías pasar tu sábado allí. Sin cobrar. Como te he dicho, esa no fue MI Edad de Oro."
                                                                                                   Larry Clemmons.


Y he recordado entonces cómo en varios libros que he leído sobre Disney comentaban que los animadores y la gente del estudio se quedaba a dibujar o trabajar más horas "motu propio", excitados por el ambiente de trabajo y por lo que estaban haciendo. Es decir, que trabajar en Disney era tan maravilloso, que te quedabas allí más horas de las debidas (sin cobrar, claro) en lugar de ir a tu casa a descansar, o a otro sitio a relajarte después de la jornada laboral.
 Y yo me lo creí. 

Y luego me he puesto a pensar en la "Edad de Oro" del cómic y cómo estaban pagados los autores que trabajaban en el medio, los derechos de los que disponían...

O en la "Edad de Oro" del cine de Hollywood y... casi lo mismo. Sí, las "estrellas" (de la Metro o de otros estudios) tal vez vivirían muy bien, pero habría que plantearse qué tuvieron que hacer o por qué tuvieron que pasar para llegar a ser estrellas.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

SABES QUE LA VIDA PUEDE SER LARGA / Y HAS DE SER FUERTE / Y EL MUNDO ES TAN DURO / A VECES SIENTO QUE YA HE TENIDO BASTANTE

Un gran momento en una película llena de grandes momentos: George Bailey interroga a su tío Billy sobre los 8.000 dólares que ha extraviado. Ambos hombres están cansados... llevan todo el día buscando el dinero desaparecido y George le pregunta si hay algún sitio donde puede haberlo escondido en su casa sin darse cuenta. Y su tío Billy le dice que ha buscado hasta en las habitaciones que tenía cerradas desde que murió su mujer. Y cuando George le insiste en que piense dónde ha podido dejar el dinero y Billy le dice que no puede pensar más, George estalla.



¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO? ¡CONTÉSTAME, VIEJO ESTÚPIDO! ¿DÓNDE ESTÁ EL DINERO? ¿SABES LO QUE ESTO SIGNIFICA? SIGNIFICA LA QUIEBRA, EL ESCÁNDALO Y LA CÁRCEL. ESO ES LO QUE SIGNIFICA. UNO DE NOSOTROS IRÁ A LA CÁRCEL. PUES BIEN. NO SERÉ YO.

Y George sale de la habitación dejando a su tío sollozando entre sus mascotas caseras.

Una de las cosas que más me emociona de esta escena cada vez que vuelvo a ver la película es cómo el estallido de George, su exabrupto, no deja de ser solo eso....porque George sabe perfectamente que es él, y no su tío quien va a asumir el escándalo y la cárcel. Y eso lo comprobaremos poco después cuando va a pedir el dinero a Potter y le diga a este "he extraviado 8.000 dólares" sin mencionar a su tío.

Pero esto es una película, por supuesto. Y en una película podemos ver cómo los personajes se hacen responsables personalmente de cosas de las que además no son directamente responsables. En cambio, en el mundo real tenemos que ver cómo el contable de un partido político del gobierno amaña y falsea cuentas, entrega sobresueldos, y NADIE, NINGUNO de los políticos que aparecen mencionados en sus cuentas dimite pensando que ya no tiene  legitimidad moral alguna para seguir gobernando. Todo se reduce a decir que el contable era una manzana podrida, alguien que no era un verdadero miembro del partido, aunque antes de que estallara el escándalo fuera amigo personal  de todos ellos.

¿Os imagináis a George diciendo que el problema es culpa de su tío, que está mal de la cabeza y que él no tiene nada que ver con la pérdida del dinero?

Lo más irónico del tema es que en la película de Capra sabemos dónde está el dinero y cómo y por qué se ha extraviado... pero una vez más, en la vida real,  "todo es falso, salvo alguna cosa".
De todas formas, de la "errónea gestión" de la empresa de los Bailey (que en la película podemos ver que no es tal, sino que el dinero extraviado se lo quedó Potter, sabiendo perfectamente que no era suyo) se hará cargo la ciudadanía, que hará un fondo común para que la empresa de George pueda salir adelante.

Y una vez más, las cosas serán diferentes en el mundo real. Porque aquí, el dinero público es el que servirá para ayudar a los Potter de este mundo en lugar de a los Bailey... Y nadie dirá nada ni hará nada, porque así es como son las cosas.







Entonces, ¿quienes somos nosotros en la película de Capra?



Sí, ya sé. En teoría seríamos todos aquellos que van a ayudar a George en su momento de apuro.  La gente común: los taxistas, las amas de casa, los comerciantes, los profesores, los policías,  los vecinos,  los familiares...   Pero, de haber sabido lo que ha ocurrido realmente: ¿hubieran tolerado estos vecinos que el señor Potter hubiera seguido donde estaba habiéndose apropiado indebidamente de 8.000 dólares y acusando además falsamente a uno de los mejores ciudadanos de Bedford Falls?

Lo dudo. O quiero dudarlo.  Entonces, ¿quiénes son todas aquellas personas que después de los casos de corrupción que aparecen una y otra vez en los medios siguen pensando votar a ese partido envuelto en tantos escándalos a pesar de las evidentes pruebas en su contra? Todas esas personas son...  no tienen nombre en la película de Capra. Pero sí aparecen, claro.  Uno de ellos podría ser el asistente personal del señor Potter, que está presente cuando el tío Billy pierde el dinero. ¿Hace o dice algo para denunciar lo ocurrido? No, por supuesto.
¿Y el banquero al que  Potter  ha comprado su banco durante el período de crisis?



Podéis estar casi seguros de que este hombre también callaría lo ocurrido, y seguirá las órdenes que Potter le dicte...  Porque al igual que la vida y las acciones de George Bailey tocan a muchas personas de Bedford Falls para bien,  también la vida y las acciones de Potter tocan a muchas personas de Bedford Falls para mal. Y no hace falta recurrir a la visión de Clarence para comprobar cómo serían las vidas de los ciudadanos en Pottersville... No hay más que ver cómo intentó comprar a George Bailey para deshacerse de la empresa Bailey, empeñada en ofrecer unas viviendas de calidad (un servicio público, vamos) en lugar de pensar en el negocio...  Como el mismo Potter se encargaría de recordar, el padre de George no era un mal hombre, pero no era bueno "para los negocios"...  Debía ser porque Peter Bailey  pensaba más en el bien común o público que en el privado... que no es algo en lo que se piense mucho por aquí últimamente. Será que esta película es cosa del pasado y ahora se llevan otras cosas.

Pese a todo,  pese a los Potters de este mundo y aquellos que le siguen,  y deseando que las cosas cambien y puedan ir mejorando, me gustaría desearos a todos una


                                 ¡FELIZ NAVIDAD!


Otras entradas sobre "¡Qué bello es vivir!" en Safari Nocturno:

- La vida es lo que te ocurre mientras estás ocupado haciendo otros planes.

- Héroe de la clase trabajadora

- Y al final, el amor que recibes es igual al amor que das

- ¿Maravillosa? Lo siento, George. Es una vida miserable y terrible.

- Pez o cebo, es nuestro futuro lo que estamos haciendo...

Otras entradas sobre Frank Capra en Safari Nocturno.

- Capriana diversidad de criterios.

- La "raíces" de Capra son las mías.

- El padre de Katharine Hepburn


sábado, 26 de marzo de 2011

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿SÓLO EL DINERO HACE QUE EL MUNDO GIRE?

Hace ya más de una década, un amigo y yo presentamos un proyecto a una productora de televisión. Era bastante ambicioso... Ni más ni menos que una serie sobre la Historia del cine de animación. Desde sus inicios, hablando de genios como Winsor Mc Cay, pasando por los cortos de Disney,  la Warner, la Metro, la animación en Europa, en Japón...
Si no recuerdo mal el proyecto se presupuestó en unos diez millones de pesetas (unos 60.000 euros) por episodio... y eran unos 14. La cosa interesaba porque las productoras sabían que eso se podía vender no sólo a nivel autonómico, sino internacional. Pero hacían falta subvenciones para moverlo... no se consiguieron y todo acabó en el olvido (del que lo rescato medianamente con este post).

Recuerdo que mientras se presupuestaban los episodios, la productora comentó que todo lo que íbamos a ahorrar en el coste de los episodios de animación europea, del cine silente y demás, se iba a ir con los episodios de Disney y Warner, porque ellos pedían un millón de pesetas por minuto de animación (6000 euros por si esto lo lee algún joven lector).
Yo no lo entendía porque acababa de ver en algún informativo una noticia de casi cinco minutos llenos de imágenes de películas hablando de no sé qué aniversario de Disney y en mi ignorancia pregunté si habían pagado por emitir esas imágenes. Uno de los de la productora en la que estaba el proyecto me explicó que esas eran imágenes informativas y que era distinto.
De todas formas, cuando insistí en que no entendía por qué las productoras pedían tanto, él zanjó el tema de la siguiente forma.

- Tú quieres ganar dinero con esto, ¿no?

Titubeé un segundo.

- Sí, claro.

- Pues ellos también.

Lo que no le dije y me guardé dentro es que yo no sólo quería ganar dinero. Yo quería aprender, ver montones de películas y cortos de animación, estudiarlos, conocer las vidas de los artistas y creadores que había detrás de ellos... y aunque pueda parecer ridículo, el dinero no era mi motivación principal ( en realidad eran la fama y las chicas (¡ah, no! que entonces ya tenía una).

AÑADIDO: Mi amigo, al igual que yo, también quería ganar dinero. Pero a él tampoco le movía sólo eso, ni le sigue moviendo...   A diferencia de mí, él  al menos hace que otros aprendan y conozcan obras y autores que merecen la pena (aunque a veces eso no le haga ganar dinero, sino hasta perderlo).

viernes, 8 de enero de 2010

miércoles, 16 de diciembre de 2009

MARCANDO DIFERENCIAS.

Entre los libros que me cayeron en la cinta de reciclaje encontré también El economista camuflado de Tim Hadford. Con su precio de compra pegado todavía, algo deteriorado, "doblado" en realidad... cosas de ir en el camión de la basura. No lo he leído, y no sé cuándo lo haré... pero ojeando el libro, encontré algo que me llamó la atención. Traducción de Redactores en la Red.

Algunos de los ejemplos más extremos provienen de la industria de viajes: es mucho más caro viajar en primera clase por tren o avión que viajar en los asientos de tercera clase, pero como el objeto fundamental es transportar a las personas de A a B, puede que sea difícil sacarle mucho dinero a los pasajeros más acaudalados. Con el fin de fijar los precios de acuerdo con el cliente de una forma más efectiva, las empresas tal vez deban exagerar las diferencias entre el mejor y el peor servicio. En realidad, no existe ninguna razón por la cual los vagones de tercera clase de los trenes no tengan mesa - como es el caso típico en el Reino Unido, por ejemplo-, salvo el hecho de que si así no fuera se correría el riesgo de que los potenciales clientes de primera clase pudieran decidir comprar un billete más barato al ver qué cómodos se han vuelto los vagones de tercera clase. Por lo tanto, el pasajero de tercera clase debe sufrir.
Existe un ejemplo famoso que se remonta a los comienzos de la era de los trenes en Francia:
La razón por la que algunas empresas ferroviarias tienen vagones de tercera clase sin techo y con bancos de madera no es que tendrían que gastar unos pocos miles de francos en la colocación del techo o en tapizar los asientos... Lo que las empresas intentan es impedir que los pasajeros que pueden pagar la tarifa de segunda clase viajen en tercera. Maltratan al pobre, no porque quieran lastimarlo, sino porque quieren amedrentar al rico... Y, otra vez, se trata de la misma razón por la cual las empresas, tras haber mostrado un trato casi cruel con el pasajero de tercera clase y tratado mezquinamente a los de segunda clase, es generosa cuando se trata de los clientes de la primera clase. Después de negarles a los pobres lo necesario, les brinda a los ricos lo superfluo.

Asín es la vida, efectivamente. Y el caso es que de safari por mi blog fotográfico favorito he "cazado" estas bonitas imágenes que ilustran a la perfección el párrafo que os acabo de transcribir. El texto que acompaña a las imágenes, "libre" traducción de un blogero y traductor de cuarta.



Hubo un tiempo en el que los vagones de "tercera clase" no sólo carecían de ventanillas, sino también de techo...
El traqueteo sobre ruedas en los mal llamados vagones de tercera clase (antes de su alteraciones posteriores) eran un tema deplorable, con la estupenda cualidad de encontrarse siempre con la lluvia y el viento en cualquier momento. Había también un tipo de baños-duchas verticales, de cuyo hedor era imposible escapar.



Vuestros habituales viajeros de segunda clase son tipos aprendidos. Vienen temprano para coger un sitio trasero - o en cualquier caso, para sentarse de espaldas a la máquina del tren. Observan las veletas también, y hacen su selección de lugar según el viento (no había cristales en las ventanas por aquel entonces) y si el tiempo es agradable, son charlatanes y comunicativos, especialmente aquellos que tienen el hábito de encontrarse cada día en el tren. Pero si el tiempo es frío, los viajeros de segunda apenas hablan. Se cubren en el momento en el que suben al tren, preparándose para lo peor; y después de unos pequeños intercambios de cortesía - prestando un paraguas al extraño, o extendiendo una manta sobre dos o tres pares de rodillas- no vuelves a oír más sus voces.


Aunque bastante cómodos, hay poca sociabilidad en los vagones de primera clase: todo el mundo tiene la idea de que es el único con derecho, por pago o posición, a sentarse allí, y tienen miedo de comprometer su dignidad al hablar. Por lo que no hay conversación alguna: las cabezas de los ocupantes de las cuatro esquinas están normalmente mirando al exterior, y las de los que ocupan el centro, se miran entre sí.

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