La entrada que vais a leer a continuación, no es mía, sino de Wendell Jamieson (escrita en diciembre del 2008). Podéis leer la entrada original en este enlace.
¿MARAVILLOSA? LO SIENTO, GEORGE. ES UNA VIDA MISERABLE Y TERRIBLE.
El clásico "Qué bello es vivir", protagonizado por James Stewart como un hombre que puede ver cómo sería el mundo si nunca hubiera nacido. Interpretada también por Thomas Mitchell, a la izquierda, y Lionel Barrymore, en el centro.
MR. ELLMAN no nos dijo por qué quería que nos quedáramos después de clase esa tarde de diciembre en 1981. Cuando llegamos al aula - con paredes color ceniza como todas las otras, con una deprimente vista del parking - olimos a palomitas de maíz.
El señor Ellman había instalado un proyector de 16 milímetros y una pantalla de cine, y había ordenado las sillas. Las mochilas, las chaquetas y los abrigos fueron echados sobre los respaldos de las sillas, y los adolescentes se arrellanaron, suspicaces, mientras el Sr. Ellman puso el proyector en marcha. "¡Qué bello es vivir!" llenó la pantalla.
Yo no era un blandengue. Mis oídos habían sido expuestos a una dosis continua de los Clash y los Jam, y hacía lo imposible por dar la imagen de un joven airado adolescente de pelo teñido. Pero fui cautivado aquella tarde en Brooklyn. En los años transcurridos, mi afecto por "¡Qué bello es vivir!" no ha disminuido, a pesar de la saturación de la película, su ñoño marketing, y el escepticismo de amigos y familiares.
Por supuesto, a un montón de gente le encanta esta película. Pero estoy convencido de que es por las razones equivocadas. Porque para mí "¡Qué bello es vivir!" es cualquier cosa menos un alegre cuento navideño. Sentado en el oscuro salón de aquella clase pública en secundaria, me estremecí con el ruido del proyector mientras la vida de Geoge Bailey se revelaba.
¿Era esto lo que prometía la madurez?
"¡Qué bello es vivir!" es una historia terrorífica, asfixiante, sobre crecer y renunciar a tus sueños, ver a tu padre irse a la tumba antes de tiempo, vivir entre personas amargadas y de mentes estrechas. Es una historia sobre estar atrapado, sobre el compromiso, el ver cómo otros siguen adelante y se marchan, y tú llegas a estar tan lleno de rabia que abusas verbalmente de tus hijos, su maestra y tu agobiantemente perfecta esposa. También nos cuenta la pesadilla de una remodelación casera interminable.
No la he visto en una pantalla de cine desde aquella primera vez, pero el viernes comienza su ciclo cinematográfico anual pre-Navideño la IFC (Independent Film Channel) en Greenwich Village. He pensado llevar a mi hijo de 9 años y a mi padre, que nunca la ha visto completa porque piensa que es demasiado cursi.
¡Qué equivocado está!
No soy crítico de cine, y dejaré que estos sean quienes hagan una evaluación erudita de la película como arte cinematográfico, pero al examinarla con atención experimentas "¡Qué bello es vivir!" en diferentes niveles.
Muchos están sacando últimamente la película a colación por su advertencia sobre los peligros que conlleva confiar en los banqueros. He descubierto, tras verla repetidas veces, que la película se vuelve contra sí misma y pone al descubierto unos cuantos errores evidentes - y a menudo graciosos-. Estos fallos de alguna manera han reforzado mi afecto por el film con el paso de los años.
Aquí está el tema de Pottersville que me impactó cuando tenía 15 años: Parece mucho más divertida que la sofocante Bedford Falls - las mujeres son calientes, la música fluye, y los momentos de diversión duran toda la noche. En todo caso, Pottersville representa justo el tipo de emoción que George llevaba tanto tiempo buscando.
Y ¿qué pasa con el asunto del banco? Cuando George regresa a la Bedford Falls "real", es salvado por sus amigos, que abren sus billeteras para cubrir un déficit de 8.000 dólares de su caja de ahorros provocado cuando el malvado Sr. Potter se quedó un depósito extraviado por Billy (Thomas Mitchell), el tío idiota de George.
Pero ¿no sigue siendo George responsable de los fondos perdidos, incluso si los ha repuesto?
Quiero decir, si alguien roba un banco, y después devuelve el dinero, esa persona todavía ha robado un banco, ¿no?
Contrasté mi teoría con Frank J.Clark, fiscal del distrito del condado de Erie, donde puedo imaginar que se podría encontrar la ficticia Bedford Falls. Pensó sobre ello y estuvo de acuerdo: George aún se enfrentaría a un juicio y a un posible pena de cárcel.
Contrasté mi teoría con Frank J.Clark, fiscal del distrito del condado de Erie, donde puedo imaginar que se podría encontrar la ficticia Bedford Falls. Pensó sobre ello y estuvo de acuerdo: George aún se enfrentaría a un juicio y a un posible pena de cárcel.
"En cuanto al asunto del robo. Coge el dinero y lo restituye de nuevo, pero el desfalco cometido sigue ahí", dijo. "Al devolver el dinero, has mitigado en gran parte la sentencia que podrías enfrentar, pero técnicamente sigues siendo culpable del delito."
Llevó el tema un poco más lejos: "Si robas más de 3000 dólares, es un delito de clase D; dos años y medio a siete años es la pena máxima para eso. Lo mínimo que le puede caer es la libertad condicional. Aunque ya conoces a Jimmy Stewart; tenía esa cara de perrito apaleado. Costaría enviar a la cárcel a alguien así."
Hizo una pausa, y luego añadió: "Tienes un sentido del humor realmente cínico."
Tendría que haberme conocido cuando tenía 15 años.
Llevó el tema un poco más lejos: "Si robas más de 3000 dólares, es un delito de clase D; dos años y medio a siete años es la pena máxima para eso. Lo mínimo que le puede caer es la libertad condicional. Aunque ya conoces a Jimmy Stewart; tenía esa cara de perrito apaleado. Costaría enviar a la cárcel a alguien así."
Hizo una pausa, y luego añadió: "Tienes un sentido del humor realmente cínico."
Tendría que haberme conocido cuando tenía 15 años.
La película comienza de forma bastante azucarada, con tres ángeles discutiendo el destino de George en el espacio exterior. Tal vez eso es lo que hizo que mi padre perdiera interés, eso o el título tan cursi. Me sorprende que no ocurriera lo mismo conmigo en 1981, pero puede que no estuviera prestando atención todavía.
Muy pronto, sin embargo, emerge la parte oscura. El hermano de George, Harry (Todd Karns), casi se ahoga en un accidente de niñez; el Sr. Gower, un farmacéutico, casi envenena a un niño enfermo, y después George, una cabeza más alto que todos los demás, se convierte en el patético hermano mayor merodeando por la fiesta de graduación en la escuela de Harry. Esa noche, George humilla a su futura esposa, Mary (Donna Reed), obligándola a esconderse desnuda detrás de un arbusto, y la noche termina con la repentina muerte de su padre.
Las decepciones se acumulan. George no puede ir a la universidad debido a su obligación de dirigir la empresa de Bailey Construcciones y Préstamos, y manda a Harry en su lugar. Pero Harry vuelve hecho un pijo creído, y se libra hábilmente de su responsabilidad de ayudar en el negocio familiar casándose con una mujer cuyo papi le da un empleo.
George trata de nuevo con crueldad a Mary, criticándola esta vez y la lleva hasta las lágrimas antes de besarla. Es difícil entender qué es lo que ve en él.
George se siente todavía más castrado cuando su oído malo no le permite alistarse en la Segunda Guerra Mundial, y entonces llega la víspera de Navidad de 1945. Estas escenas - más que las del posterior mundo bizarro de la realidad alternativa - han sido siempre momentos decisivos de la película para mí. Todas las décadas de ira reprimida saldrán a la superficie.
Si veis la película este año, fijaos bien en Stewart durante esta secuencia. Primero rompe la maqueta de un puente que ha construido. Entonces, como cualquier padre que pierde los estribos con sus hijos, parece realmente abochornado. Está avergonzado. Se disculpa. Y entonces...poco a poco... empieza a enfadarse de nuevo.
Para mí, la rabia de Stewart, acumulándose a lo largo de la película, está aquí perfectamente calibrada- y es creíble - .
Ahora, en cuanto a la famosa secuencia de realidad alternativa: Esto es supuestamente en lo que la ciudad se convertiría de no ser por George. Lo interpreto más bien como una muestra de los caracteres reales de estos individuos, sus corruptos interiores al desnudo. La coqueta Violet (interpretada por una supersexy Gloria Grahame, quien pronto se convertiría en una eterna femme fatale del cine negro) es una bailarina de salón y tal vez una prostituta;
el rostro de Ernie el taxista habla de verdadera miseria cuando George entra en su taxi; Bert, el policía, es un loco de gatillo fácil, que se salta todas las reglas cuando abre fuego para impedir la fuga de un desarmado George, obligando a los juerguistas a agacharse en la acera.
Gary Kamiya, en una divertida historia en Salon.com en el 2001, señaló acertadamente lo divertido que Pottersville parece ser, y lo horrible y aburrido que resulta Bedford Falls. Incluso se dio cuenta de que el único entretenimiento en la ciudad real, se vislumbra en la marquesina del cine después de que George salga del universo alternativo, y es "Las campanas de Santa María".
Eso sí que da miedo.
Voy a ir más allá que el Sr. Kamiya. No sólo es Pottersville más chula y divertida que Bedford Falls, también habría tenido un futuro mucho, mucho mejor. Pensadlo bien: En una escena George ayuda a traer fábricas a Bedford Falls. Sin embargo, desde la época de "¡Qué bello es vivir!", la industria en el estado de Nueva York ha sufrido terriblemente.
Por otro parte, Pottersville, con sus discotecas y salas de apuestas, estaría casi seguro en mucho mejor forma financiera hoy en día. Podría ser próspera.
Comprobé mi teoría con el a menudo citado Mitchell L. Moss, un profesor de política urbana en la Universidad de New York, y estuvo de acuerdo, señalando que, de todos los condados del norte del estado (lo de upstate no sé cómo traducirlo), el único que ha experimentado un crecimiento en los últimos años ha sido Saratoga.
"La razón es que es un centro turístico, y ha construido una economía en torno a eso", dijo. "Mientras tanto, las grandes ciudades industriales han disminuido mucho su producción. Mira Connecticut: ¿dónde está el crecimiento? Está en los casinos, que están en constante expansión ".
En Nueva York, añadió el Sr. Moss, el gobernador David A. Paterson "se encuentra bajo una enorme presión para permitir los juegos de azar en el estado debido a los problemas económicos".
"Relajamos un montón de nuestros hábitos culturales en una depresión", dijo.
¡Qué pensamiento tan deprimente!: Si George no hubiera nacido, la gente de su ciudad podría estar hoy mejor todavía.
No hace mucho me hice amigo del Sr. Ellman por Facebook.
( llamarlo por su nombre, Robert, se me hace todavía extraño).
Le pregunté por qué nos invitó a quedarnos después de la escuela para comer palomitas de maíz y ver "¡Qué bellos es vivir!". Dijo que siempre fue una de sus películas favoritas, aunque fuera un poco cursi y sentimental, y que él siempre veía quedarse hasta tarde con nosotros como parte de su trabajo. En todo caso, dijo, había tanto que aprender en la escuela y fuera de ella.
Me recordó que lo que vimos fue la película real, que aquello fue antes de que se impusiera el vídeo. Y él también demostró ser un espectador atento. Fue el señor Ellman quien me hizo notar lo cruel que es George con Mary la noche del primer beso, y quien me dijo que echara un ojo a la mirada vacía de Ernie cuando George se mete en su taxi. Dijo que lloró la primera vez que la vio.
Le pregunté si había continuado con los pases de la película los diciembres.
( llamarlo por su nombre, Robert, se me hace todavía extraño).
Le pregunté por qué nos invitó a quedarnos después de la escuela para comer palomitas de maíz y ver "¡Qué bellos es vivir!". Dijo que siempre fue una de sus películas favoritas, aunque fuera un poco cursi y sentimental, y que él siempre veía quedarse hasta tarde con nosotros como parte de su trabajo. En todo caso, dijo, había tanto que aprender en la escuela y fuera de ella.
Me recordó que lo que vimos fue la película real, que aquello fue antes de que se impusiera el vídeo. Y él también demostró ser un espectador atento. Fue el señor Ellman quien me hizo notar lo cruel que es George con Mary la noche del primer beso, y quien me dijo que echara un ojo a la mirada vacía de Ernie cuando George se mete en su taxi. Dijo que lloró la primera vez que la vio.
Le pregunté si había continuado con los pases de la película los diciembres.
"Años más tarde," escribió, "se hizo muy difícil conseguir que los estudiantes se quedaran. Empezamos a hacer un festival de obras de un acto escritas/dirigidas por los estudiantes justo después del final del período de otoño. Todo el mundo estaba demasiado ocupado como para quedarse a ver una película."
Es una lástima.
Así que le diré al señor Ellman un secreto. Es algo que sentí mientras vi la película hace tantos años, pero estaba demasiado avergonzado para exteriorizar.
En esa última escena, cuando Harry regresa de la guerra y dice: "A mi hermano mayor, George, ¿el hombre más rico de la ciudad?" Bueno, mientras estaba sentado en la clase, a pesar de la lúgubre visión del parking, del estúpido tío Billy, de Mary, la esposa demasiado perfecta, y de todas las oportunidades perdidas de George, sentí un escalofrío alrededor de mi cuello y detrás de mis oídos. Quince años de edad y viéndome a mí mismo como un joven airado, se me puso un nudo en la garganta.
Y todavía se me pone.
AÑADIDO: Que haya incluido este artículo en el blog, no quiere decir que esté de acuerdo con lo que apunta, a pesar de que su punto de vista me parece interesante.
Pero para empezar... George no robó ningún dinero... Así que estar planteando que debería ir a la cárcel, cuando es inocente... me parece erróneo. O de un humor realmente cínico.
Lo que deberíamos plantearnos es por qué el autor del artículo no dice que quien debería ir a la cárcel es Potter, que se apropia de un dinero que sabe perfectamente que no es suyo, y no por necesidad, sino por aviesas intenciones.
También me parece mucho atrevimiento decir que a la gente de Bedford Falls les iría mejor si George no hubiera nacido... Supongo que a los Potter y similares, desde luego.
Pero si el taxista Ernie es un ejemplo de lo bien que le podría haber ido a la clase media sin George... me parece que Wendell Jamieson no necesita profesores universitarios que confirmen sus teorías...Lo que necesita es dejar de malinterpretar lo que está viendo en la pantalla y dejarse llevar por la película... Aunque... más allá de lo que exponga aquí (y como ya he dicho, hay cosas interesantes en lo que expone)... como bien reconoce al final...todavía lo hace.


