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domingo, 27 de diciembre de 2015

PELÍCULAS PARA UNA NAVIDAD. PARTE II

For Auld Lang Syne

El año pasado tuve la suerte de poder ver  por estas fechas "El chico" de Chaplin en pantalla grande con una orquesta interpretando la banda sonora. Este año veré "Luces de la ciudad" (bueno, la película se exhibe el 5 de enero) acompañado también de música en directo. Supongo que es muy improbable que el responsable encargado de programar estas proyecciones pase por aquí, pero por si acaso,  mi sugerencia para el 5 de enero del 2017:  "La quimera del oro" (The gold rush, 1925).
 

Acepto que cualquier momento del año es válido para ver estos tres clásicos de Chaplin, pero por otra parte, si tuviera que escoger la película chapliniana más "navideña", esa sería "La quimera del oro".  No es que sea una buena película. Es una maravilla que si no habéis visto todavía no sé qué hacéis leyendo esto... Podéis ver la versión silente original de 1925, la de 1942 con música añadida, narración con voz en off del propio Chaplin y otro final alternativo, o incluso la versión doblada de esta con un doblaje "superpuesto" a la voz de Chaplin en inglés (o así lo recuerdo al menos yo en algún que otro visionado). Y vale, este clásico se puede ver en Navidad o en cualquier otra época del año, pero solo aquí podréis ver mi "final de año navideño" cinematográfico favorito. Cuánta vida y emoción expresados en los rostros de la gente de la taberna mientras despiden el año. De la emoción en el rostro del "hombrecito" ni hablamos.




La Navidad no consiste en comprar regalos para tu familia, sino en hacer que otros hijos de puta los compren por ti.

Si estamos hablando de películas navideñas no podía faltar "la película navideña por excelencia" (no, esa, no). Me refiero claro está a "Canción de Navidad". ¿Que qué versión recomiendo?

Ilustración de Arthur Rackham para "Canción de Navidad" de Charles Dickens.
Bueno... Si tenéis que escoger una, yo me iría directamente al original de Dickens. Un libro maravilloso. Mira que he visto versiones y versiones de esta historia. Películas, telefilms, dibujos animados, homenajes en teleseries, parodias... Pues bien. Leer el clásico de Dickens sigue siendo una de las opciones más recomendables. Pero como en esta entrada hablamos de películas... Algunos os recomendarían la clásica "Scrooge" (1951) con Alastair Sim, otros la de Michael Caine con los Teleñecos, o tal vez la de Richard Williams. La que prefiráis.


Este año yo me he decidido por una adaptación televisiva de 1984 interpretada por George C. Scott en el papel de Scrooge  y dirigida por Clive Donner. Aunque se pasó por la tele en los USA, en Gran Bretaña se exhibió en pantalla grande. Si a estas alturas de la vida aún no habéis visto alguna versión de esta clásico navideño, esta es una tan apropiada para empezar como cualquiera de las anteriormente mencionadas.

No quisiera olvidarme tampoco de una de las "versiones" del cuento de Dickens que más me gustó en su día. Era un episodio del show de George Burns, "Canción de Navidad Parte II", una continuación donde lo dejó Dickens en la que los espíritus volvían para decirle a Scrooge que estaba derrochando el dinero y todo el mundo estaba aprovechándose de él.
Recuerdo que cuando el espíritu le mostraba su navidad futura salía el "pequeño Tim" ya bien crecidito frente al ataúd quejándose de que el viejo Scrooge no les había dejado nada porque había estado dando dinero a los pobres todo el tiempo. Y recuerdo también que se me quedó grabada esa variante del clásico "el pavo más grande del escaparate" cuando el Scrooge de esta "continuación" decía algo como "No cojas ni el más grande, ni el más pequeño. Coge uno de tamaño medio".  ¿Por qué me da por pensar que los guionistas de aquel episodio ese año votaron republicano?

No eran reyes, no eran magos y tampoco eran mujeres. Eran unos vaqueros que acababan de robar un banco.



En el 2013 escribí un comentario por un blog vecino en el que decía: "Acabo de ver hace nada "Tres Padrinos" (pero de Tokio). Es un anime de Satoshi Kon, y en esa son tres vagabundos de Tokio los que cuidan de un recién nacido que se encuentran entre las basuras.  La peli está bien y me gustó. Pero no tanto como esta. Que me gustó cuando la vi de niño (y sí, también quería ser vaquero), cuando la revisé de adolescente y cuando la he vuelto a ver de mayor en otro par de ocasiones (una en cine, si no recuerdo mal). Tenía pensado hacer una entrada sobre esta peli (y otras de carácter navideño), pero me da que mejor te enlazo aquí si lo hago y ya está." Así que puede que con algo de retraso, pero aquí os enlazo esta más que recomendable entrada sobre "El Duke, el niño y la madre".

La última vez que fui al cine Oeste.



¿Queréis una triste historia de Navidad? Vale, igual no es tan triste como la que cuenta Phoebe Cates (en la foto de arriba) en la película "Gremlins" (1984) dirigida por Joe Dante, pero os puedo asegurar que es más personal.
No recuerdo cuál fue la primera película que fui a ver al cine Oeste en Valencia. Pero sí sé que ahí vi "Superman". El autobús que me llevaba del colegio a casa tardaba muchísimo en llegar (en mis recuerdos infantiles a veces más de una hora) y atravesaba gran parte de la ciudad. Pasaba por diferentes cines y recuerdo que otro niño del autobús y yo hacíamos una competición para ver en qué cine duraba más la película de Superman. Ganó el Oeste. 
En mis recuerdos de niño, ese cine estaba "lejíiiiiisimos" de casa. Yo pasaba por ahí de lunes a viernes en el autobús y después de ver ese cine, aún faltaba un buen rato para llegar a mi parada.
Durante mi infancia fui muy pocas veces al cine. Pero recuerdo especialmente la primera vez que fui con mi primo Jesús (al que de niño trataba como hermano) a ver una película sin ir acompañado de un adulto (desgraciadamente había muerto mi tío, que siempre fue un padre para mí, pero que por otra parte no tuvo una buena relación con mi primo). Fue con la película de Gremlins en el cine Oeste. Yo me quedé bastante sorprendido. "Pero ¿el cine Oeste no está muy lejos?"  pregunté. Y Jesús, que tenía un par de años más que yo respondió que no, que él sabía cómo ir sin problema alguno. Disfruté la película (la segunda me gustó bastante menos) y sentí una extraña emoción volviendo con 13 años desde el cine Oeste hasta la casa de mi tía sin utilizar el autobús escolar.
Lo triste de esta historia es que mi tía murió hace unos años y no mucho después perdí todo contacto con mi primo. Os puede sonar raro y no es cuestión de entrar en detalles, pero mi primo no tenía ninguna relación con el resto de mi familia, y después de morir mi tía, la cosa se cortó de raíz. Hablamos por teléfono por aquellas fechas alguna que otra vez y le dije que me llamara si necesitaba algo y que por favor no perdiésemos el contacto. Me dijo que sí, y que estuviera tranquilo. Pero cuando le volví a llamar tiempo después ya no respondió al teléfono y la verdad es que no tengo ni idea de cómo dar con él.  No me digáis que le busque en la red porque lo único que he encontrado de él es una demanda en su contra por parte de la Empresa Mixta Valenciana de Aguas. Y hasta les llamé para que me dijeran cómo localizarle, pero aquí entró eso de la confidencialidad de los datos personales.
A veces me acuerdo de él...  Y cuando pensé en hablar de los Gremlins para esta entrada, lo que más recordaba no tenía que ver con la peli, sino con ese viaje de casa de mi tía al cine Oeste con vuelta nocturna acompañado de mi primo mientras comentábamos la película.  
Cerraron el cine Oeste hace ya bastantes años. Por lo visto ahora hay en su lugar un enorme supermercado.


No os equivoquéis. Ni Disney, ni película navideña.
Experiencias personales aparte, hace mucho que no he vuelto a revisar la película de Joe Dante. Si hay alguien que todavía no la ha visto sí puedo deciros que no es estrictamente una "película navideña" aunque transcurra en Navidad. Alguien podría decir que la visión que ofrece Joe Dante de de  la Navidad es incluso más "cruel" que la de Berlanga. Y como he dicho algo más arriba, aunque Leonard Maltin valore más la segunda parte,  a mí me gustó mucho más esta primera (de hecho, la segunda me decepcionó bastante). Unos años después Joe Dante volvería a hacer una especie de remake con "Pequeños guerreros" (Small Soldiers, 1998), que en su día me entretuvo (sin más) y no he vuelto a revisar desde entonces. Puede que algún día me ponga con esta, pero dudo que lo haga con "Gremlins 2".

miércoles, 27 de mayo de 2015

SUCEDÁNEOS.

"Crecí en un sitio donde no había cuadros buenos que ver, de modo que mi primer contacto con el arte del pintor o el dibujante se realizó sólo a través de las ilustraciones de los libros. Las de "Los Cuentos de Beatrix Potter" hicieron las delicias de mi niñez; y en mis años de colegio disfruté contemplando las de El anillo de Arthur Rackham.
Ilustración de Arthur Rackham para "El anillo de los Nibelungos"

Aún conservo todos aquellos libros. Cuando los hojeo en la actualidad nunca pienso «¿Cómo pudieron gustarme obras tan malas?». Lo que me asombra es que no supiera distinguir entre obras de tan desigual calidad. Ahora percibo de inmediato la gracia del dibujo y la pureza del color en algunas láminas de Beatrix Potter, y la fealdad, los defectos de composición e incluso el carácter repetitivo de otras ilustraciones suyas. (En cambio, la clásica concisión de su estilo literario no presenta esos desniveles). En Rackham veo ahora cielos, árboles y formas grotescas admirables, pero también observo que las figuras humanas suelen parecer maniquíes. ¿Cómo pude no verlo? Creo que mi recuerdo es lo suficientemente preciso para poder responder a esta pregunta."

Ilustración de Beatrix Potter.

"Es evidente que lo que me atraía en las imágenes de ambos artistas era el contenido representativo. Eran sucedáneos. Si (en una época) hubiese podido ver realmente animales humanizados, o si (en la otra) hubiese podido ver realmente valquirias, me habría quedado con ellos en lugar de con sus representaciones."


                                                  .... y....



“El gusto por los tebeos sólo es excusable en las personas muy jóvenes, porque entraña la aceptación de dibujos de factura lamentable y de textos de una vulgaridad y una insipidez casi infrahumanas. Para poder tildar de infantil en este sentido al gusto por lo prodigioso es necesario probar que adolece de este tipo de defectos.”




Textos extraídos de  "La experiencia de leer" de C.S. Lewis Traducción de Ricardo Pochtar.

AÑADIDO: A mí me siguen gustando las ilustraciones de Arthur Rackham (y también las de Beatrix Potter). Es más, di con ellas cuando ya había visto bastantes cuadros e ilustraciones de muchos otros artistas. Y no tengo tan claro lo de que me hubiera quedado con las valquirias reales en lugar de sus representaciones. A veces me gustan más las representaciones o los sucedáneos que aquello que representan.  Para lo de los tebeos no tengo excusa, porque hace tiempo que dejé de ser joven.

Y aquí debajo tenéis el primer dibujo que vi de Arthur Rackham. La ilustración estaba en blanco y negro, dentro de un disco de la ópera de Wagner. Por suerte, estaba acreditado y me quedé con el nombre del artista. Aún me sigue gustando esta obra "tan mala".



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