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sábado, 28 de enero de 2017

UNA DE MARLENE SIN JOSEF

En el Hollywood clásico tenemos a una serie de actores con los que asociamos a ciertos personajes o estereotipos. James Gagney o Humphrey Bogart eran los tipos duros, Gary Cooper era el americano medio un poco simplón pero de buen corazón y Marlene Dietrich era la puta con corazón de oro... al menos en sus primeras películas o muchas de las que hizo con Von Sternberg. 
Vale, en "El ángel azul" (1930), hace de "femme fatale", aunque a mí es la peli que más me gusta de las que hizo con él.  Y es que para variar, creo que "la estrella" aquí no es Marlene, sino Emil (o ambos). Y el film tiene un final tremendo.


Marlene (Lola-Lola) y Emil Jannings en "El ángel azul". 

Ya en "Marruecos" (1930), Marlene dejará la mala vida (y vale, también la posible buena vida) por irse con el tontorrón legionario interpretado por Gary Cooper. Sí, el final es totalmente distinto a la anterior, y aunque es muy bonito,  la historia no es ni la mitad de buena.


Marruecos.

En "Fatalidad" (1931) la cosa es aún mejor. Meretriz, sí, pero dispuesta a todo por salvar la vida de sus compatriotas o incluso del enemigo por amor.
La sinopsis no tiene desperdicio: "Una viuda (Marlene Dietrich), que para sobrevivir ha tenido que dedicarse a la prostitucion, es requerida por el Servicio Secreto Austriaco para que se convierta en un agente especial. Gracias a su extraordinaria belleza, la mujer descubre secretos del enemigo, salva miles de vidas y altera el curso de la guerra. Su debilidad es un agente ruso llamado Kranav (Victor McLaglen), que continuamente se burla de ella." 
¿Quién no va a querer ver esta película con semejante trama? 
Y una vez más, un bonito y épico final para ir forjando el mito Marlene.


 Fatalidad.

En "El expreso de Shangai" (1932) (que a ratos parece casi una peli coral; o Sternberg se atuvo al guión, o andaba a la gresca con su estrella),  Marlene interpreta a Lily Shangai, que trata de abandonar una vida disoluta, y coincide en el tren con un capitán que fue su antiguo amor. Cuando este tren sea detenido por los rebeldes chinos, la sinopsis ya nos advierte de que "Lily se encargará de hacer tratos con quien sea necesario con tal de salvar al hombre que nunca dejó de amar..."  ¿Qué esperábais? 
El final no está tan logrado como en las anteriores. 



"El expreso de Shangai"

En "La Venus rubia" (1932) que es en la que más guapa de las que rodó con Josef la encuentro, volverá a rondar la mala vida primero por salvar a su marido enfermo, y luego por su hijo. Esta también tiene un final bonito. Y es que ¿quién no va a ser un marido feliz aunque cornudo si  Marlene vuelve a casa para cuidar de vuestro hijo y encima es capaz de dejar a un bisoño pero millonario Cary Grant a cambio? La Marlene del primer film hubiera dejado al niño y se hubiera ido con Cary, pero esto ya es Hollywood, claro, no Alemania.



"La Venus rubia".


No es Marlene, es Brigitte Helm.
Pero bueno, esta entrada va sobre una peli de Marlene sin Josef y en ella, para variar, no hace de prostituta, sino de ladrona. No, no es "Encubridora" (1952) de Lang,  en la que más que ladrona sería cómplice, sino "Deseo" (1936) dirigida por Frank Borzarge, con guión de Samuel Hoffenstein, Edwin Justus , Waldemar Younge  (y por lo visto un no acreditado Ernst Lubitsch)  basado en una obra alemana de teatro de   Hans Szekely y R.A. Stemmie,  "Felices días en Aranjuez", que ya  había sido llevado al cine en 1933 en los estudios UFA de Alemania, interpretada por Brigitte Helm y Gustaf Gründges, y de la que se hizo una versión en  francés interpretada también por Brigitte pero acompañado en esta ocasión por Jean Gabin.  Así que la película de Borzarge es un remake. No he visto la película alemana original ni la versión franco-alemana. Pero sí el remake que hizo Hollywood tres años después.

Borzarge es un buen director, y aunque Lubitsch no consta como guionista, sí lo hace como productor, y esta película tiene el famoso "toque Lubitsch". Los primeros 20 minutos me han parecido divertidísimos con todo el tema del robo del collar de perlas, y la posterior huida-viaje hacia España. Sí, esta película transcurre por aquí y hasta salen exteriores de La Concha en San Sebastián.



Deseo, no está dirigida por Sternberg. Y tampoco por Lubitsch, aunque pueda parecerlo.

Marlene vuelve a tener de paternaire a Gary Cooper, que aunque  en esta ocasión interpreta a un ingeniero de coches de Detroit , no se aleja mucho de los ingenuos personajes que hizo en las pelis de Capra. 

La peli tiene un arranque potente, y aunque creo que pierde fuerza a medida que avanza, se ve con agrado (no tan buena como algunas de Lubitsch,  pero casi). 

Y si ni os fiáis de mí, haced al menos caso a Marlene: "La única película de la que no estoy avergonzada es Deseo... El guión era excelente y los personajes estupendos. Una prueba más de que estos elementos son más importantes que los actores."  
Y eso que en mi opinión,  los actores están tan estupendos en esta película como los personajes que interpretan. Y no, no me refiero a que Marlene o Gary están "estupendos" (que sí, vale), sino que también lo están John Halliday como el "tío Carlos" o Zeffie Tibury en su breve intervención como la "tía Olga".


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