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jueves, 26 de abril de 2012

TONTOS Y SINVERGÜENZAS...

Spencer Tracy como Frank Skeffington en "El último Hurra" por Al Hirschfeld


Ayer vi dos viejas películas. "Lennon&McCartney en el Oeste"  y 
"Si Howard puede hacer dos veces la misma película, yo también. Cambiamos al juez por un alcalde y ya está".


La primera es ya un clásico del que sólo se pueden decir cosas buenas,  así que mencionaré las malas.


- Como comentó alguien ayer después de que la viéramos:
"a veces parece más un gran telefilm o una gran película de serie B que un gran western.  Se echan en falta los famosos exteriores fordianos"... Y sí, aquí vendrá alguno a decir que es una obra de cámara y no hacen falta, etc...  pero en ciertas escenas, como el asalto a la diligencia, parece que estemos viendo un episodio de Bonanza.


-Confieso que en esto no me había fijado las dos primeras veces que la vi (así que igual es una pega menor). Fue después de leer la reseña de Pauline Kael (y me duele reconocerlo, pero creo que tiene razón ). John y Paul están "muy mayores" para los personajes de la película.  El caso es que ahora siempre noto bastante sus años cuando vuelvo a verla.


- El "niño"  de la piruleta ( O.Z. Whitehead; Oothout Zabriskie; O.Z o Zebby para los amigos ) tiene muy poca gracia. Y después de un gag tan ingenioso como el del patriarca de los Carradine y el "discurso" que no va a leer, lo de las piruletas queda mal en comparación.


Y no puedo poner ningún reparo más a la legendaria película que  cuenta los hechos, no la leyenda.


Pocas pegas le puedo poner también a "esta no es la vida de James Michael Curley, aunque pueda parecerlo" ,  película que al contrario que la anterior nos cuenta más bien " la leyenda",  y no los hechos,  y aún así es menos mítica  tanto en lo que expone, como en la memoria popular. 


Lo cierto es que con Spencer Tracy como alcalde no íbamos a esperar que fueran  a aparecer los delitos de corrupción que se le imputaron al político en el que se basaban la novela y el film de Ford, ¿no?


Aquí Ford vuelve a coger a uno de esos personajes como el juez Priest de anteriores películas suyas. Un hombre justo que hace lo que debe y tiene que hacer para ayudar a su comunidad.


Revisando ayer el libro de Joseph McBride, me encontré con esta anécdota:  "El encargado de continuidad de Centauros del desierto era un hombrecillo que adoraba a John Ford, y éste le trataba de una forma terrible. (...) Yo le pregunté: "¿Por qué admira a un hombre que le trata tan mal?" Y él me contestó: " Le diré por qué. Cuando murió mi mujer (alguien que nadie del equipo conocía), el Sr. Ford llamó a todo el mundo por teléfono y les dijo que tenían que asistir al funeral. La iglesia estaba tan llena de gente que era imposible entrar".


Lo ideal habría sido que además de llamar a todo el mundo para que fuera al funeral, que  Ford hubiera tratado bien a ese hombre, ¿no?... Pero bueno, no se puede pedir todo. Al menos, además de hacer lo mismo que hizo Ford en una escena de la película, el Frank Skeffington de Tracy es bastante amable con los que le rodean. Curiosamente, la escena del funeral debe figurar en la novela original.




Como ya os he dicho, puede carecer  de la mítica que acompaña a la película anterior, pero es una de mis favoritas de este director y no me canso de verla.  Aquí, O.Z sí me parece que tiene mucha gracia cuando Tracy le propone para jefe de bomberos. Y la escena en la que el alcalde entra en el  Club Plymouth para pedir el crédito a su plan de viviendas para aquellos que lo necesitan me hace hasta pensar en votar si se presentara alguien como él.


Cuando uno de los personajes de la película dice  "prefiero a un simpático sinvergüenza a un tonto"...  me da por pensar que el  "sinvergüenza" o "pícaro"  que nos presenta la película jamás hubiera tolerado  aeropuertos como el de Ciudad Real u otros lugares... y que hoy en día no sólo nos tenemos que conformar con sinvergüenzas que no tienen nada de simpáticos, sino que además son más que tontos (pero tristemente,  no más que nosotros).


Sí, Ford no se mete con la Iglesia (ni con la católica, ni con la protestante) y da una visión amable de sus representantes aunque sean "enemigos" del alcalde. Y la imagen del político que interpreta magníficamente Spencer Tracy está tal vez más que idealizada, pero qué narices... Esto es cine,  y cine fordiano además,  así que se positiva la leyenda, ¿no?


Añadido I: Como ocurre hoy en día, el cine español estaba siempre por delante del norteamericano y servía de continua inspiración. 
Sirvan de muestra estas dos escenas: A y B.


Añadido II: La anécdota más divertida del libro de McBride sobre Ford tiene que ver con Ava Gardner y  Frank Sinatra. Sí, no tiene relación alguna con esta entrada, pero merece la pena traerla.
" (...) Cuando le presentó al gobernador británico y a su esposa, Ford le dijo a Gardner maliciosamente:
- Ava, ¿por qué no le dices al gobernador qué has visto en este enano de sesenta kilos con el que te has casado?
-Bueno - replicó Gardner - , sólo hay cinco kilos de Frank, ¡pero tiene cincuenta y cinco de polla!
Ford palideció y dijo:
- Nunca volveré a hablar con esta mujer. (...)

viernes, 30 de diciembre de 2011

INDIAN COUNTRY Y POR QUÉ RANSOME FOSTER NO ES RANSOM STODDARD

 "Entonces dejó al niño entre los brazos de Johnny y le dijo imperativamente:
-¡Cuidarás de él y no lo soltarás aunque te maten!
No le dio ninguna indicación acerca de escapar a un lugar seguro; tales sitios no existían."
                                                                                  
                                              La frontera en llamas. Dorothy M. Johnson. Traducción de José Menéndez-Manjón


Ya sólo por el primer relato con el que se abre la selección de cuentos de Dorothy M. Johnson  en la nueva colección de narrativa western editada por Valdemar, deberíamos tener este libro.  
Y no os equivoquéis. Los cuentos de Dorothy M. Johnson no hablan de vaqueros e indios. Hablan de otras cosas mucho más interesantes. El amor, la responsabilidad, el paso de la infancia a la madurez, la lucha y la resistencia ante la adversidad, la aceptación ante los giros o los golpes que puede dar la vida...
"La frontera en llamas", el primer relato de la colección es mi favorito, y el que más me ha gustado. En poco más de veinte páginas, la autora es capaz de contarnos la vida y el destino de una familia (o lo que queda de ella) después de un ataque indio a su hogar. 
El cuento que le sigue, "El incrédulo", me parece  tal vez el más flojo.  Pero el resto de cuentos son casi tan buenos como el primero. 
Y luego están los dos que sirvieron de base a dos conocidas películas.
Uno es el de "Un hombre llamado caballo". Hace muchos años que no he vuelto a ver la película, pero el relato me parece buenísimo.  La historia de un hombre capturado por los indios como esclavo y  que termina por ser aceptado como un igual entre ellos no sólo está maravillosamente escrita y narrada...creo que se "conserva" mejor que la película. "Era esclavo de una muchacha llamada Libertad y, antes de que acabase el invierno, supo que ella albergaba en su seno un hijo suyo..."


El otro relato es el que sirvió de germen al que es probablemente mi western favorito: "El hombre que mató a Liberty Valance" .
Y la verdad es que toda la película de Ford ya está  planteada en el relato de Dorothy. Tal cual. La misma historia, los personajes... Y sin embargo, en mi opinión, palidece frente a la película. Esta última está más desarrollada, tiene más matices, y añade personajes que tienen su importancia. Hay también alguna diferencia.
Bert Barricune sí podría ser el Tom Doniphon que interpretó John Wayne, pero Ransome Foster no termina de ser  el Ramson que interpretó James Stewart. Se mueve por diferentes motivos a los que lo hace en la película. En el cuento busca venganza después de su primer encuentro con Liberty Valance: "Por primera vez en un par de años albergaba una ambición... no muy recomendable, pero era algo en lo que empeñarse. Él iba a ser el reclamo para Liberty Valance y, en la medida en que le fuera posible, también su trampa."  En la película de Ford, se mueve para proteger y defender a su comunidad. Es una diferencia significativa, y mientras tienes la impresión de que Ransome Foster es un personaje apocado y algo mezquino que lo único de lo que sentía orgulloso (equivocadamente) es de haberle hecho frente a Liberty, al ver la película tienes la impresión de que Ramson Stoddard es un hombre íntegro, comprometido, bueno y humilde, que aunque no se siente orgulloso por empuñar un arma y enfrentarse a Liberty, lo hace cuando es necesario.
Aún así, y a pesar de mis pegas, es una buena historia... Y no es cuestión de que os fiéis de mi criterio. En 1995, fue escogido como el mejor relato western  entre la Western Writers Association ("Un hombre llamado caballo" fue elegido el segundo... y... bueno.... cuatro de los cinco primeros eran de Dorothy).


"Viaje al fuerte" (la incertidumbre), "La camisa de guerra" (o el señor de Ballantrae en el oeste), "Más allá de la frontera" (unos abandonan, pero siempre hay quien continúa) o "Reírse frente al peligro" (una triste historia de amor) son tan buenos como los dos relatos  que dieron pie a las películas arriba mencionadas.  "Marcas de honor", se aleja un poco del lejano oeste para llevarnos a una reserva india en los años cuarenta y nos cuenta el esfuerzo de las nuevas generaciones por no perder sus señas de identidad, su cultura.  Es tan bueno como los anteriores. Distinto, y de algún modo, te aleja del marco en el que transcurren los otros... pero igual de bueno.
Si tuviera que ponerle una pequeña pega a esta edición es la de que no figure la fecha y el lugar en el que fue publicado cada relato. Por lo demás, un libro altamente recomendable.


Añadido: Si alguno de vosotros lee el libro... me gustaría comentarlo. Tal vez es una impresión mía, pero a pesar de las barbaridades y las salvajadas que a veces se cuentan, no sé si porque la narradora es una mujer, los cuentos no dejan de tener un "algo" que no sé cómo definir que los acerca más al "tierno" que al "salvaje" oeste. Y no me vengáis con el "toque femenino" si digo "algo" que no sé definir.

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