"Hay una parte entera del mundo donde no importa lo más mínimo la Biblia"
(Robert Crumb hablando sobre la no publicación de su obra en algunos países)
Así que os dejo con su entrada, que no es sobre cine, para variar.
Antes de nada, me van a permitir un aviso para navegantes. Voy a desnudarme, en estas líneas, a cierto nivel emocional y mental (sí, sí, sólo a este nivel, que uno viene de invitado y no es plan de arruinarle el blog al amigo David). El siguiente post no está concebido para ofender a nadie, sino que es tan solo fruto de mis pensamientos y (no) convicciones. Y dicho esto...
Con la religión (principalmente la cristiana) me ocurre algo ciertamente extraño y difícil de explicar. Veamos, no creo en un "Ser" superior divino alguno. No creo que un señor con barba y túnica blanca se aburriese en su reino de "la nada" y decidiera un buen día crear vida porque sí. Para mí no somos sino fruto del caos y el azar. Del esquivo y caprichoso azar. Pero, a pesar de todo, no puedo evitar sentir una cierta fascinación por estos temas y su idiosincrasia. Me veo arrastrado a ver películas que traten del tema religioso (siempre en una vertiente un tanto apocalíptica o transgresora, cierto es), libros filosóficos como el "Temor y temblor" de Søren Kierkegaard, o comics como el que nos ocupa... Y es que quiero llegar a entender por qué tanto fanatismo y locura en torno a ciertas figuras icónicas supuestamente salvadoras. Quiero ver en qué me equivoco en mis razonamientos propios... Pero aún, a día de hoy, no he encontrado respuesta alguna que haga tambalear mis (no) convicciones.
Para mí, la religión no sirve sino para exteriorizar y ocultar nuestros propios fantasmas y miedos personales. El cristianismo, que es lo que tengo más cerca, está repleto de detalles violentos y hasta,
si me apuran, sadomasoquistas, donde la continua evocación del cielo y el infierno no son sino condicionamientos del comportamiento. Es esta, en definitiva, una religión que ha edificado sus cimientos sobre conceptos como el sufrimiento, la pasión desmedida, las torturas de sus mártires y de la fe ciega en algo intangible e increíble (de no asimilable, no de asombroso)... O es que hemos olvidado ya que la Iglesia, durante cientos y cientos de años, ha sido una insitución de poder corrupto, politizado y propagadora del oscurantismo...
Todo este "rechazo" hacia estos conceptos religiosos viene de mi infancia. Y es que criarse junto al regazo de una madre tremendamente religiosa y fanática, no hace sino que tomes aversión hacia lo que te obligan a sentir amor. Noches de terror y pesadillas he tenido yo, créanme que no les miento, pensando en que en cualquier momento se me iba a aparecer la mismísima Virgen para llevarme con ella a su reino de paz y pajaritos cantores. Y lo peor no es que viniera a por mí, sino que imaginaba que vendría tremendamente envejecida y con la ropa hecha harapos, sucia como una mendiga y desdentada como mi abuela...
Bueno, disculpen, pero voy a centrarme en el comic que quiero recomendarles, que me pierdo en mis idas y venidas mentales. Les traigo una obra maestra de uno de los grandes de la industria. Robert Crumb y su "Génesis".
Cuatro años ha tardado Robert Crumb
(Filadelfia, EEUU, 1943), el rey del comic underground por antonomasia, en concluir la gran obra que es su adaptación en viñetas del "Génesis" bíblico y que servidor ya ha podido disfrutar, sobremanera, un par de veces. La adaptación, literal, de la obra está sacada de la (supuestamente) prestigiosa Biblia King James. En palabras del propio Crumb, no ha necesitado hacer uso de su ironía y sátira tan mordaz, porque "ya es de por sí bastante disparatada y, sin embargo, está muy arraigada en nuestra cultura".
En palabras del propio Crumb. "Los estudiosos bíblicos dicen que "El Génesis" es una mezcla de por lo menos tres fuentes distintas, quizás más, y que fueron 'redactados' entremezclados, abreviados y ordenados tal como lo conocemos actualmente por los sacerdotes de la religión israelita durante o justo después del exilio a Babilonia, entre los años 600-525 a.C." Libro, el Génesis, escrito por inspiración divina (literalmente hablando) de Moisés mientras estaba con su pueblo de Israel en el desierto y que contiene la historia de la creación de todas las cosas de nuestro planeta y la historia de los descendientes de los primeros habitantes del planeta. Adán y Eva.
Crumb ha realizado un trabajo minucioso, incluyendo en sus exquisitas viñetas hasta el más mínimo de los detalles que uno se pueda imaginar, sin obviar ninguno de los pasajes del texto del que bebe y sin censurar nada de lo que allí se dice. Y eso sí que es curioso.
No el que no censure nada, que eso está muy bien, sino que en el texto original se den situaciones que todo el mundo da por buenas y nadie se escandalice de ellas, como son incestos, violaciones, asesinatos y violencia extrema, complots, una mujer sugerente y manipuladora (tan voluptuosa y neumática como es costumbre en él, claro está)... y es que la historia original es incluso más underground que cualquier trabajo previo de Crumb que uno pueda imaginar. Para él, como ha confesado en más de una entrevista, el principal problema a la hora de plasmar en imágenes esta historia universalmente conocida era cómo dibujar a Dios, puesto que no sabía si plasmarlo gráficamente como una luz brillante, como una mujer o como finalmente lo ha hecho, con la estereotipada imágen que les comentaba al principio (que no me van a negar que este Dios tiene más que semejanzas con el personaje de Moisés que interpretó Charlton Heston en "Los diez mandamientos"). Y en todo este proceso creativo, vemos cómo cada uno cambia las cosas y las adapta a lo que le conviene a sí mismo, como en el hecho de que los cristianos transformen a un
Jehovah furioso en su Dios particular del amor y la esperanza.
Hay momentos totalmente memorables en esta concepción gráfica, como puedan ser la caracterización visual de la serpiente humanizándola, dotando a su figura de brazos y piernas. Y luego es capaz
de dotar a los personajes de una humanidad encomiable, reflejando la rabia cuando es necesario (ver la mirada de Caín al matar a su hermano Abel), la lascivia de los habitantes de Sodoma y Gomorra o el aura de desvalido que rodea a Noé cuando es emborrachado y su posterior (e involuntario) incesto.
Y yo me pregunto, ¿por qué creer en un Dios como el que el "Génesis" nos presenta, si Crumb ya nos mostró al único y verdadero Dios posible allá por los 60 en la figura de "Mr. Natural"?. Yo, personalmente, me quedo con este último. No sé ustedes.
Supongo que estaré confundido en mis pensamientos. No sé, no sé... Ya se lo diré cuando me muera, pero ahora no puedo ni imaginarme la cara que pondrán muchas personas cuando dejen de respirar, su mente se apague del todo, "viajen" al otro mundo y descubran que estaban adorando al dios equivocado... Menudas risas nos vamos a echar, oigan. O no.
