votan a los dos partidos mayoritarios y parecen así obviar los continu(ad!)os casos de corrupción, así como su mala gestión o administración. Tal vez estos votantes crean que votar a otros partidos, o incluso abstenerse, puede conllevar el "caos", y es por esto que otorgan de nuevo su confianza a dichos partidos, para perpetuar otro tipo de caos, uno que ya podríamos considerar casi coditiano, con el que parece que hemos aprendido a convivir.
Pero en esta ocasión, y como indica el título, voy a hablar de ciegos y sordos, no de votantes eeeeeeeh... buscad el adjetivo que prefiráis (desde fieles o leales hasta estultos o ignorantes tenéis una amplia variedad)...
Y qué mejor para empezar hablando de ciegos y sordos que hacerlo con la que sea tal vez la ciega-sorda más famosa de la historia: Helen Keller.
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| Helen Keller y Anne Sullivan. |
Existen una película y dos remakes televisivos basados en la obra de teatro de William Gibson (que firma el guión de la película así como del primer remake), que se basaba en un telefilm también escrito por él de 1957, inspirado a su vez en la autobiografía de Helen y su relación con su maestra Anne Sullivan.
El título, "The miracle worker" (aquí traducido como "El milagro de Anna Sullivan") proviene del escritor Mark Twain, que definía a Anne de ese modo y fue amigo de ambas mujeres. Twain ayudó a financiar los estudios universitarios de Helen gracias a su amistad con el magnate del petróleo Henry Rogers (que también financió a Mark Twain en otras ocasiones).
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| Anne Bancroft y Patty Duke en Broadway. |
Recuerdo que la primera vez que vi esta película siendo niño me impresionó. Y que a veces me parecía casi una película de terror...
La he vuelto a ver varias veces desde entonces (y acabo de hacerlo hace un par de días) y sigo pensando que es una buena película, y creo que entiendo por qué de crío me causaba esa sensación de película de "miedo".
Por el modo en el que está filmada, jugando estupendamente con las luces y las sombras (o las neblinas para los "traumáticos" flash-backs) te olvidas de su origen teatral, aunque a veces te lo puedan recordar ciertos diálogos entre la familia y la institutriz.
No he visto ni el telefilm original de 1957 con Teresa Wright, ni ninguno de sus dos remakes posteriores; ni el de 1979, con Patty Duke como Anne Sullivan y Melissa Gilbert como Helen, ni el del 2000, producido por Disney, en el que la niña Hallie Kate Eisenberg que interpreta a Helen, tenía una edad similar a la Helen real.
Pero sí he visto varias escenas de los dos telefilms posteriores y si tengo que escoger a un dúo de actrices "ganador", me quedo con el de 1962.
Lo que sí podríamos echar en falta en la versión de 1962 y no en la de Disney del 2000, no sería el color, sino los rótulos finales.
Porque la película dirigida por Arthur Penn nos cuenta el increíble y maravilloso hecho de cómo Helen logra comunicarse con Anne y a partir de ahí empezar a desarrollarse, pero lo que nos "escamotea" es quién llegó a ser Helen Keller, que daría para varias películas o documentales (de hecho ya se hizo un documental sobre ella en 1954, que ganó el Oscar aquel año, así como otro telefilm sobre sus años universitarios en 1984).
¿Y qué es lo que nos cuentan los rótulos del telefilm del 2000?
"Anne Sullivan permaneció como profesora de Helen durante el resto de su vida.
Helen Keller se licenció en Humanidades (con Matrícula) por la Universidad de Radcliffe, y llegó a ser una mundialmente famosa defensora por la igualdad social. Recibió la Medalla Presidencial de la Libertad."
Pero se quedan cortos.
Si bien he leído que fue en sus años universitarios cuando empezó a posicionarse políticamente, quiero imaginar que parte de la ideología y las creencias de Helen vendrían acompañadas de la mano o la guía de Anne Sullivan, o que al menos serían compartidas o aceptadas por esta. Así, la película de 1962 no solo nos cuenta la relación entre maestra y alumna, sino la oposición que encuentra Anne frente a una familia patriarcal, conservadora y machista del Sur con sus correspondientes criados negros (esclavos hasta hace nada). El padre de Helen a duras penas aguanta los "aires" de Anne, o que ella "dirija" y diga qué debe hacerse con su hija.
Helen fue escritora, oradora y activista política entre otras cosas, pero considerando la ideología de su padre, resulta casi irónico que acabara luchando por el sufragio femenino, por los derechos laborales, por el sindicalismo, o por el socialismo como opción política (y tened en cuenta que hablamos de Estados Unidos a principios de 1900).
Por eso, en el enlace que figura más arriba podéis encontraros con esta frase: "He visitado talleres donde se explota al obrero, fábricas, barrios afectados. Si no los podía ver, lo podía oler."
Me pregunto qué vería Helen si estuviera un día en las sedes de Génova o Ferraz, porque lo del olor me da que ya lo sabemos...


