Esta entrada es sólo para avisaros de que durante un mes (o algo más, tal vez) voy a estar ausente de este blog y también de los vuestros.
No me voy de viaje (ya me gustaría, ya), no estoy enfermo (más allá de mi enorme desequilibrio mental) y no voy a cerrar el blog (ya lo siento).
Así que si veis que no aparezco dejando comentarios por vuestros hogares no os preocupéis; como si fuérais a hacerlo por otra parte (onomatopéyicas carcajadas).
Hasta pronto.
domingo, 16 de mayo de 2010
viernes, 14 de mayo de 2010
"SOBRE EL ESTILO CINEMATOGRÁFICO DE CHAPLIN". PARTE III (Y FINAL).
McBride: Sus películas se han comparado con las de Buster Keaton en ciertos aspectos, por la simplicidad visual, la falta de ornamentos. ¿Le gustan las películas de Keaton?
Hawks: Me gustan las de Keaton. Pero Chaplin es el mejor de todos.
Mc Bride: Yo hubiera dicho que usted prefería a Keaton, porque Chaplin es muy sentimental, y Keaton es algo más duro, como los personajes que hace usted.
Hawks: Bueno, yo no sabría hacer algo sentimental, y por eso lo aprecio más.
Extraído de Hawks según Hawks de Joseph McBride. Traducción de Monserrat Tiana Ferrer.
"La vida es una tragedia vista en primer plano, pero una comedia si la vemos en plano general".
Charles Chaplin no es mi director de cine favorito, pero sí mi cineasta favorito sin discusión.
¿ No es soprendente el tiempo que este hombre estuvo realizando obra maestra absoluta tras obra maestra absoluta?
Y poco más que añadir. En realidad pienso como muchos de los comentarios de la primera entrada y tres comentarios del post anterior (excepto en lo de Keaton y lo de que Chaplin cuidaba la más el "fondo" que la "forma"; para él me parece que no había tal distinción, Mr. Lombreeze)
Así que voy a ahorrarme todo el texto que pensaba preparar defendiendo el maravilloso estilo cinematográfico de Chaplin y os dejo con una galería de imágenes de algunas de sus películas (con lo que transmiten estas, poco importa que la cámara se moviera así o asá).









Y por último... Cuando vayáis a ver City Lights, recordad lo que le pasó a Borges , a quien por no saber apreciar la belleza del film, los dioses dejaron ciego.
Espero que no seáis tan ciegos como él.
Hawks: Me gustan las de Keaton. Pero Chaplin es el mejor de todos.
Mc Bride: Yo hubiera dicho que usted prefería a Keaton, porque Chaplin es muy sentimental, y Keaton es algo más duro, como los personajes que hace usted.
Hawks: Bueno, yo no sabría hacer algo sentimental, y por eso lo aprecio más.
(Para Ethan)
Extraído de Hawks según Hawks de Joseph McBride. Traducción de Monserrat Tiana Ferrer.
"La vida es una tragedia vista en primer plano, pero una comedia si la vemos en plano general".
Charles Chaplin.
Charles Chaplin no es mi director de cine favorito, pero sí mi cineasta favorito sin discusión.
¿ No es soprendente el tiempo que este hombre estuvo realizando obra maestra absoluta tras obra maestra absoluta?
Y poco más que añadir. En realidad pienso como muchos de los comentarios de la primera entrada y tres comentarios del post anterior (excepto en lo de Keaton y lo de que Chaplin cuidaba la más el "fondo" que la "forma"; para él me parece que no había tal distinción, Mr. Lombreeze)
Así que voy a ahorrarme todo el texto que pensaba preparar defendiendo el maravilloso estilo cinematográfico de Chaplin y os dejo con una galería de imágenes de algunas de sus películas (con lo que transmiten estas, poco importa que la cámara se moviera así o asá).









Y por último... Cuando vayáis a ver City Lights, recordad lo que le pasó a Borges , a quien por no saber apreciar la belleza del film, los dioses dejaron ciego.
Espero que no seáis tan ciegos como él.
jueves, 13 de mayo de 2010
"SOBRE EL ESTILO CINEMATOGRÁFICO DE CHAPLIN". PARTE II
Stanley Kubrick.
(Lo cierto es que me da pena que Anro esté de vacaciones y no pueda ver este post, porque esta es otra para demostrarle lo equivocado que puede estar a veces su San Kubrick. Recuérdaselo cuando vuelva, Josep.)
Extraído de la red, pero las había leído hace bastantes años en otros libros, así que tenéis mi palabra de que tienen fuentes fidedignas.
Bob (Robert Aldrich) pensaba que Charlie estaba pasado de moda. Bob quería montones de diferentes posiciones de cámara: travellings interminables, planos a través de la chimenea, planos a través de la ventana con la lluvia cayendo por los cristales (...)
Todo lo que Charlie detestaba al hacer películas.
Charlie creía en las planificaciones sencillas. Insistía en que el público nunca debía confundirse en la localización de una escena, especialmente en la comedia (...)

Los primeros planos debían usarse sólo para dar énfasis; un uso abusivo destrozarían su impacto. Las script-girls eran un dolor en la existencia de Charlie. No podía soportarlas preocupándose por sus pequeños detalles de continuidad. Algunas veces, sólo para frustrar a la script-girl y a Bob, cambiaba el fondo de un decorado en una misma escena.
"¡No es lo mismo!" gritarían. "Si eso es lo que están viendo durante esta escena", replicaba Charlie, "entonces, mejor lo dejo - No tengo película".
Mirad la escena "Puedo andar" de Claire en "Candilejas" y comprobaréis cómo Charlie intercala tres posiciones de cámara. Cada vez que lo hace, las fotos de las paredes son diferentes. No le importaba. La preocupación de Charlie era la mejor toma de Claire, no las malditas fotografías.
Extraído de Remembering Charlie de Jerry Epstein. Traducción libérrima y carente de continuidad de un servidor.
Por último, un comentario sobre Chaplin del que tal vez sea mi director favorito: King Vidor
"cuando trabajaba en un nuevo guión, interpretaba todas las escenas en una esquina del restaurante, ante sus amigos. Siendo en el fondo un actor, creía que el valor de una escena se juzgaba de acuerdo con las posibilidades que ofrecía al intérprete antes que desde el punto de vista del realizador".
Mis diez años con Chaplin. King Vidor
Extraído del libro de Charles Chaplin de Esteve Riambau.
miércoles, 12 de mayo de 2010
"SOBRE EL ESTILO CINEMATOGRÁFICO DE CHAPLIN". PARTE I
El director de fotografía Karl Struss, que sustituyó a Rollie Totheroh durante el rodaje de El gran dictador, también intervino en Candilejas y, a partir de esta experiencia, pudo afirmar que "Chaplin no tenía ni idea acerca de la dirección de la cámara, sus films eran completamente "teatrales". Trabajar con él era muy rutinario; simplemente colocabas la cámara, la ponías en marcha y él y los otros intérpretes actuaban delante. Nunca intentó obtener efectos cinemáticos. En una o dos ocasiones le dije que intentaría hacer un esfuerzo para hacer un movimiento de la cámara (...) pero quería empezar a las diez - siempre empezaba a trabajar a las diez - y dijo que íbamos demasiado lentos."
Karl Struss a Charles Higham, Hollywood Cameramen
" Un día, me llamó para mostrarme las tomas de rodaje de Monsieur Verdoux. A la tercera toma en el transcurso de una panorámica, aparecía un eléctrico en campo. Chaplin me había pedido mi opinión y le dije que la cuarta toma me parecía la mejor. "¿Por qué no la tercera?", me dijo. "Porque aparece un eléctrico en campo". Vi cómo se levantaba y gritaba encolerizado: "¿Cómo te has dado cuenta? Eso es que no me mirabas en la pantalla. Los espectadores sí que me mirarán."
" Un día, me llamó para mostrarme las tomas de rodaje de Monsieur Verdoux. A la tercera toma en el transcurso de una panorámica, aparecía un eléctrico en campo. Chaplin me había pedido mi opinión y le dije que la cuarta toma me parecía la mejor. "¿Por qué no la tercera?", me dijo. "Porque aparece un eléctrico en campo". Vi cómo se levantaba y gritaba encolerizado: "¿Cómo te has dado cuenta? Eso es que no me mirabas en la pantalla. Los espectadores sí que me mirarán."
Robert Parrish a Bertrand Tavernier, Amis américains.
"... su estilo no sufrió ninguna evolución: no hay apenas diferencias entre La condesa de Hong Kong y Una mujer de París, entre Candilejas y Luces de la ciudad, por lo menos sobre el plano técnico. Cincuenta años de cine no parecen haber tenido la menor influencia sobre sus ideas, sobre su concepción de la puesta en escena. Siempre hay la misma fotografía plana, unidimensional, en la que se han eliminado los contrastes y las sombras, la misma planificación funcional que jamás destaca el decorado."
Jean-Pierre Coursodon y Bertrand Tavernier, 50 ans de cinéma americain.
"Charlot hace diez años podía proporcionarnos una gran alegría poética. Hoy, ya no puede competir con Harry Langdon. Los intelectuales del mundo lo han estropeado, y por eso, ahora intenta hacernos llorar con los más vivos lugares del sentimiento."
Luis Buñuel, La Gaceta Literaria, 15 de abril de 1929.
Textos extraídos del libro "Charles Chaplin" de Esteve Riambau.
(...) En realidad, en la que creo realidad, este vitadísimo film del espléndido inventor y protagonista de
"Charlot hace diez años podía proporcionarnos una gran alegría poética. Hoy, ya no puede competir con Harry Langdon. Los intelectuales del mundo lo han estropeado, y por eso, ahora intenta hacernos llorar con los más vivos lugares del sentimiento."
Luis Buñuel, La Gaceta Literaria, 15 de abril de 1929.
Textos extraídos del libro "Charles Chaplin" de Esteve Riambau.
(...) En realidad, en la que creo realidad, este vitadísimo film del espléndido inventor y protagonista de
La quimera del oro no pasa de ser una lánguida antología de pequeños percances, impuestos a una historia sentimental. (...)
Objeciones más generales pueden aducirse también contra City Lights. Su carencia de realidad sólo es comparable a su carencia, también desesperante, de irrealidad. Hay películas reales – El acusador de sí mismo, Los pequeros, Y el mundo marcha, hasta La melodía de Broadway-; las hay de voluntaria irrealidad: las individualísimas de Borzage, las de Harry Langdon, las de Buster Keaton, las de Eisenstein. A este segundo género correspondían las travesuras primitivas de Chaplin, apoyadas sin duda por la fotografía superficial, por la espectral velocidad de la acción, y por los fraudulentos bigotes,
Objeciones más generales pueden aducirse también contra City Lights. Su carencia de realidad sólo es comparable a su carencia, también desesperante, de irrealidad. Hay películas reales – El acusador de sí mismo, Los pequeros, Y el mundo marcha, hasta La melodía de Broadway-; las hay de voluntaria irrealidad: las individualísimas de Borzage, las de Harry Langdon, las de Buster Keaton, las de Eisenstein. A este segundo género correspondían las travesuras primitivas de Chaplin, apoyadas sin duda por la fotografía superficial, por la espectral velocidad de la acción, y por los fraudulentos bigotes,
insensatas barbas postizas, agitadas pelcuas y levitones portentosos de los actores. City Lights no consigue esa realidad, y se queda en inconveniente.
Extraído de la crítica de Jorge Luis Borges a City Lights.
AÑADIDO: En realidad, poco más que añadir. ¿O vais a contradecir al director de la magníficas "Capitán Conan" y "Hoy empieza todo" y a los geniales Buñuel o Borges?
Por mi parte, decir que estimo la figura de Charles Chaplin de un modo similar a la de esos cuatro melenudos de Liverpool. Artistas (por definirlos de algún modo) plenamente sobrevalorados, proclives al gusto popular y que tal vez gozan (gozaron, más bien) de enorme popularidad no por su verdadera valía artística, sino por otros motivos en los que será mejor no entrar.
Y por último, y para aquellos que no me conocéis en persona y no sabéis de mis gustos, recordad antes de que dejéis vuestros comentarios lo que Nemo Nadir escribió una vez en este blog: " (...) la ironía no suele funcionar por escrito."
Pero ya veis que no sigo su recomendación e insisto en mis errores (demostradle que he hecho bien en esta ocasión al menos).
martes, 11 de mayo de 2010
UNA MENTIRA DIRIGIDA POR JOHN FORD.
"Normalmente, cuando se rodaba un western, tan pronto como un caballo se aliviaba, el director, por una razón que ignoro, gritaba "corten", y alguien se apresuraba con una escoba y una pala a recoger la cagada. Vea cualquier western, incluidos los de Ford, y le apuesto a que no ve ni una en el suelo."
En realidad, todo lo que dirigió Ford era mentira. También sus documentales.
Es más, creo que todo trabajo audiovisual que ha seguido un proceso de elaboración (incluido el documental) no deja de ser una "ficción", que por mucho que lo pretenda no va a ser fiel a la "verdad". Incluso la grabación de un suceso por una cámara sin ninguna edición en su imagen pierde su veracidad depende del contexto en el que se transmita.
¿Recuerda alguien aquellas imágenes en las que la cámara recogía un misil y la información decía que eran del día anterior en una determinada guerra cuando en realidad tenían varios años y reflejaban otro conflicto?
Así que ya va siendo hora de que en lugar de "una película de..." los créditos digan "una mentira de..."
A pesar de lo cual, y como afirman en el libro con el que me tengo que atragantar este mes, poco importa que las películas o los documentales sean "ficción", porque "la ficción (...) limpia el mundo imperfecto y nos hace disfrutar la realidad en un plano más profundo, elevado, verdadero, despojado de las ilusiones y engaños que nos impiden ver la auténtica naturaleza". Así que, después de leer esto...
...qué importa que West Point fuera una academia militar en la que las "novatadas" de los cadetes eran crueles, violentas e indignas del prestigio que acompañaba el honor y la fama que tenía la institución, que la camaradería entre los compañeros brillara por su ausencia y que al primer cadete negro le hicieran la vida imposible oficiales y compañeros...
Qué importa si la vida de los mineros probablemente se parecería más a la magnífica
novela de D.H. Lawrence, Hijos y amantes que a ese valle que era tan verde que filmó Ford.
Qué importa si la vida familiar de John Ford era un auténtico desastre, pasando más tiempo en su "yate de recreo" que en el hogar, y con unas relaciones paterno-filiales muy lejanas y diferentes de las que mostraba su filmografía.
O qué importa que utilizara a navajos para interpretar apaches, sioux o cheyennes, o a un alemán y a un negro (o afroamericano, para que nadie se moleste, aunque con octava de sangre india este último) para que hicieran de jefes de las tribus nativoamericanas.
Y por último, qué importa que Pauline Kael dijera
que Las uvas de la ira, "arriba en la mayoría de las listas de las mejores películas de todos los tiempos, parece totalmente equivocada y falsa cuando debería parecer real."
¿Emociona y transmite esa realidad su crítica del modo en el que no lo hace la película de Ford?
Ford sublimaba la vida en sus películas al igual que muchos otros artistas. Y así es como debe ser. Para ver la realidad (o un aspecto de esta) ya tenemos nuestras vidas, pero para vivir las cosas como deberían ser, para eso tenemos a cineastas como John Ford.
Joseph L. Mankiewicz a Michel Ciment.
En realidad, todo lo que dirigió Ford era mentira. También sus documentales.
Es más, creo que todo trabajo audiovisual que ha seguido un proceso de elaboración (incluido el documental) no deja de ser una "ficción", que por mucho que lo pretenda no va a ser fiel a la "verdad". Incluso la grabación de un suceso por una cámara sin ninguna edición en su imagen pierde su veracidad depende del contexto en el que se transmita.
¿Recuerda alguien aquellas imágenes en las que la cámara recogía un misil y la información decía que eran del día anterior en una determinada guerra cuando en realidad tenían varios años y reflejaban otro conflicto?
Así que ya va siendo hora de que en lugar de "una película de..." los créditos digan "una mentira de..."
A pesar de lo cual, y como afirman en el libro con el que me tengo que atragantar este mes, poco importa que las películas o los documentales sean "ficción", porque "la ficción (...) limpia el mundo imperfecto y nos hace disfrutar la realidad en un plano más profundo, elevado, verdadero, despojado de las ilusiones y engaños que nos impiden ver la auténtica naturaleza". Así que, después de leer esto...
...qué importa que West Point fuera una academia militar en la que las "novatadas" de los cadetes eran crueles, violentas e indignas del prestigio que acompañaba el honor y la fama que tenía la institución, que la camaradería entre los compañeros brillara por su ausencia y que al primer cadete negro le hicieran la vida imposible oficiales y compañeros...Qué importa si la vida de los mineros probablemente se parecería más a la magnífica
novela de D.H. Lawrence, Hijos y amantes que a ese valle que era tan verde que filmó Ford.Qué importa si la vida familiar de John Ford era un auténtico desastre, pasando más tiempo en su "yate de recreo" que en el hogar, y con unas relaciones paterno-filiales muy lejanas y diferentes de las que mostraba su filmografía.
O qué importa que utilizara a navajos para interpretar apaches, sioux o cheyennes, o a un alemán y a un negro (o afroamericano, para que nadie se moleste, aunque con octava de sangre india este último) para que hicieran de jefes de las tribus nativoamericanas.
Y por último, qué importa que Pauline Kael dijera
que Las uvas de la ira, "arriba en la mayoría de las listas de las mejores películas de todos los tiempos, parece totalmente equivocada y falsa cuando debería parecer real."¿Emociona y transmite esa realidad su crítica del modo en el que no lo hace la película de Ford?
Ford sublimaba la vida en sus películas al igual que muchos otros artistas. Y así es como debe ser. Para ver la realidad (o un aspecto de esta) ya tenemos nuestras vidas, pero para vivir las cosas como deberían ser, para eso tenemos a cineastas como John Ford.
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