domingo, 31 de enero de 2010

VA DE FOTOS.

Las de hoy no son todas de nuestra tienda de fotos favorita, sino que también las he adquirido en otros blogs. Espero que os gusten.


Pareja de ases: Walt Disney y Luigi Pirandello.



Trío de ases: Walt Disney, Max Fleischer y Richard Fleischer. Falta otro Fleischer, Dave, el hermano de Max, y tío de Richard para ganar la mano sin problemas.


Salvador Dalí siempre quiso ser escaparatista.

John Ford: "Por favor, no quiero ser protagonista."



Ya lo he dicho antes. Uno de los directores de cine que más envidio, y no es ni de lejos de mis favoritos. Roberto Rossellini, Ingrid Bergman e hijos.



Sinatra dirige.




Regalo de Lokodatar. Sophia Loren y Jayne Mansfield.


Charlie Parker. No le escoltaban a concierto alguno.


Maureen O'Hara, Fidel Castro y Alec Guinness. No empecemos a revolucionar las cosas. Todavía faltaban años para la llegada del Imperio. A Fidel le pudo el lado oscuro.


John Ford y Frank Sinatra en el funeral de Spencer Tracy.



Billy Wilder no sabe con qué plano quedarse.



Elizabeth Taylor con gafas.


Elizabeth Taylor sin gafas.



Truman Capote fue el Boy Wonder de su época. ¿Quién fue Batman?



Stella Stevens. No puedo evitar poner esta foto con todo lo que me he reído al leer uno de los comentarios sobre ella: "Trae un significado completamente distinto a Brando como Stanley Kowalski gritando Stella."



No son cuatro melenudos. Son Badfinger.



Las hermanas Deneuve compartiendo litera.



Por lo visto, David Bowie era más de Buster.

sábado, 30 de enero de 2010

SALINGER, OONA O' NEILL, GLORIA VANDERBILT, CAROL MARCUS, ORSON WELLES Y TRUMAN CAPOTE


La señora Matthau dijo: “¿Te acuerdas de esa historia de Salinger?”






- “¿Salinger?”

- Un día perfecto para el pez plátano. Ese Salinger”

- “Franny y Zooey”

- Umh-huh. ¿No te acuerdas de él?

La señora Cooper lo pensó, frunció el labio: no, no lo recordaba.


- “Fue antes de que estuviéramos en Brearley”, dijo la señora Matthau. "Antes de que Oona conociera a Orson. Ella tenía un novio misterioso, este joven judío con madre en Park Avenue, Jerry Salinger. Quería ser escritor, y le escribió a Oona cartas larguísimas de diez páginas mientras estuvo en el ejército. El tipo de cartas de amor-ensayo, muy tiernas, tiernísimas, más que si las hubiera escrito Dios. Lo que es ya tal vez demasiada ternura. Oona solía leérmelas, y me preguntaba qué pensaba, yo le decía que me parecía que debía ser un chico que lloraba con mucha facilidad; pero lo que ella quería saber era si era alguien brillante, con talento, o sólo un estúpido, y yo le dije que las dos cosas, que era ambas cosas, y años más tarde cuando leí El guardián entre el centeno y me di cuenta de que el autor era el Jerry de Oona, me mantuve en esa misma opinión.”

“Nunca oí ninguna historia extraña sobre Salinger”, confió la Señora Cooper.


”Yo nunca oí ninguna sobre él que no fuera extraña. Ciertamente no era el típico chico judío de Park Avenue.”


Extraído de Plegarias Atendidas de Truman Capote. La penosa traducción, mía.


AÑADIDO I: YA ES LEGAL


- L. Grobel: ¿Cuántos escritores incrementarían su fama si se murieran mañana de repente?

- T. Capote: Prácticamente todos.

- L. Grobel: ¿Quiere decir que el mejor no ha aparecido todavía?

- T. Capote: Bueno, eso ayudaría a J. D Salinger.

- L. Grobel: Creí que había muerto, en sentido figurado, hace muchos años.

- T. Capote: Sí, bueno, pues podría legalizarlo.


Extraído de Conversaciones íntimas con Truman Capote de Lawrence Grobel. Traducción de Benito Gómez Ibáñez.


AÑADIDO II: Alguien se ha quejado alguna vez de que en las fotos que de vez en cuando cuelgo y a pesar de sus pies, a veces no reconoce a los retratados. Para evitar que eso ocurra con este post, precisaré quiénes son los citados, según la fuente en inglés de donde he extraído el texto.


La señora Matthau, Carol Marcus. Actriz y esposa de Walter Matthau, de ahí el apellido.

La señora Cooper, Gloria Vanderbilt. Casada con el señor Cooper, claro. Y que al parecer mantuvo durante muchos años una estrecha relación con Gordon Parks.

Oona. Oona O'Neill, más tarde Oona Chaplin. Hija del dramaturgo Eugene O' Neill y casada con el señor Chaplin.

Orson. Orson Welles. Su seguro servidor.

Capote y Salinger son escritores.


En la foto, Geraldine Chaplin con la que fue antigua compañera de estudios y amiga de su madre, la señora Matthau.


SALINGER

Vía Sunset Gun.



Si te sientes como el coleccionista, no te preocupes, no hay nada que entender. Aquí ya hemos dicho que el arte es una cuestión de fe.

jueves, 28 de enero de 2010

BRUCE TIMM: "SI YA NO TIENEN SENTIDO PARA TI, NO LOS HAGAS."

Bruce Timm: ... Ese es el mayor problema que tengo con Kingdom Come; es tan pomposa e "importante" - y no es más que una excusa para tener a un grupo de superhéroes luchando unos contra otros; cuando lo cueces un poco, es sólo "Superduperman" como obviamente puede notarse (la parodia de Harvey Kurtzman y Wally Wood, que fue una reconocida inspiración por parte de Ross para la climática escena de la lucha final)

Cuando has alcanzado un punto en el que los superhéroes ya no tienen ningún sentido para ti, entonces no los hagas. Frank Miller hizo más o menos lo mismo con Daredevil; incluso lo hizo un poquito en Batman: Año Uno.
Batman: Año Uno es realmente bueno, pero no pudo permitirse tener a Batman con el traje en el climax: para hacerlo más "realista", tuvo que usar a Batman sin el traje.

E hizo lo mismo en Daredevil: El hombre sin miedo - (Daredevil) ni siquiera usaba el traje hasta, como, el último capítulo; a través de toda la miniserie, era básicamente Matt Murdock. Y, esto es crédito de Frank, cuando alcanzó el punto (de "superar" los superhéroes), bam, fue e hizo Sin City - que son superhéroes todavía, cosa que Frank te admitirá; tiene el barniz de la serie negra sobre ello, pero todavía son tipos afrontando cincuenta balas y moviéndose a través de ellas, saltando de edificios con sus capas flotando tras ellos, aunque ahora son impermeables en lugar de capas.

Él ha encontrado un modo de trasladar los superhéroes hacia un género que es más adulto y más aceptado; no tiene esa etiqueta de adolescente fantasía de poder pegada encima. Pero Alex (Ross) está todavía luchando con ello: no ha alcanzado el punto en el que se da cuenta, "Vale, he "superado" esto de los supehéroes. Ahora haré otra cosa."

Extraído de una entrevista a Bruce Timm en Comicology #1. La pobre traducción, de un servidor. Las negritas y la selección de imágenes (como la de "Daredevil: el hombre sin traje" de Elektra lives again, extraída del blog de Bruce) mías también.

BUSCA LA DIFERENCIA.

Y en este caso, la diferencia tiene que ver con otra cosa además de la traducción.


John: Cuando George, Paul y los demás estaban de vacaciones, hice "Revolución" tal como sale en el LP. Quería sacarla como single, pero me dijeron que no era bastante buena. Escogieron "Hey Jude", que se lo merecía... Aunque también podríamos haber sacado las dos.

Extraído de The Beatles Antología. Traducción: Equipo editorial de Ediciones B.

John: Cuando George, Paul y todos ellos se fueron de vacaciones, yo hice "Revolution", que está en el álbum, y "Revolution/9". Quería sacarla en single, lo tenía todo preparado, pero vinieron y dijeron que no era sufcientemente buena.
¿Y qué sacamos? "¿Hello Goodbye?" o una mierda así. No, sacamos "Hey Jude" que se lo merecía - lo siento - pero podríamos haber puesto las dos.

Extraído de Los Beatles vistos por sí mismos. Editado por Miles. Traducido por Blanca Uría.

Si te gustó este pasatiempo tienes un post similar aquí.

miércoles, 27 de enero de 2010

EL ÚLTIMO VIAJE DE SUN YAO

Siendo anciano, Sun Yao decidió realizar un largo viaje para asistir a las exequias del Rey Shan. Los sirvientes de su casa se afanaban nerviosos en los preparativos, pues aunque sabían que su señor apreciaba al Rey Shan que fue y deseaba honrarle, no ignoraban que el camino, además de largo y duro, acompañaba riesgos, porque no era tiempo de paz.

Para el viaje, Sun Yao ordenó preparar dos carros, los cuales serían tirados por cuatro caballos, provisiones suficientes para dos semanas, y doce de los mejores soldados de su casa que junto a media docena de sus sirviente principales había seleccionado para la ocasión.

Partieron antes de que el sol saliera. Tzu-Yu, capitán de la escolta, sugirió a su señor dos altos en el viaje por día, y que los soldados fueran alternándose para vigilar el cmaino, y así decidir cuál tomar para evitar el peligro si era posible. Cosas todas estas que a Sun Yao le parecieron adecuadas, y ordenó cumplir.

Durante los tres primeros días no hubo problema alguno. Sin embargo, el cuarto día, el caballo del soldado escogido para vigilar el camino, volvió sin dueño.

El miedo se paseó entre el séquito de Sun Yao, que a sugerencia de su capitán, mandó a tres de sus guerreros para que averiguaran qué le había ocurrido al primero.

No pasó mucho tiempo antes de que volvieran sólo dos, contando que una emboscada de ladrones había caído sobre ellos en un estrecho desfiladero a poca distancia de donde se encontraban, donde murió uno de ellos, y suponían que también el primer soldado, ya que habían visto su espada empuñada por uno de los ladrones.

El viejo Sun Yao preguntó al capitán qué podían hacer, ya que dar marcha atrás o buscar otro camino suponía una pérdida de varios días, y seguir comprometía sus vidas. Se decidió que lo más adecuado era descansar esa noche allí, y proseguir el camino a primera hora del siguiente día, atravesando el desfiladero lo más rápido que los caballos pudieran dar de sí, y esperando encontrar dormidos a los bandidos.

Sun Yao, que sabía del miedo de sus sirvientes, decidió que estos volvieran a casa y continuar el camino únicamente con la compañía de su escolta. Tzu-Yu no compartía ese pensamiento, ya que esperaba que los sirvientes pudieran ayudar de algún modo en el inevitable enfrentamiento con los ladrones del desfiladero, y así se lo hizo saber a su señor.

Sun Yao le respondió: Ellos no han sido educados en el arte de la guerra, al contrario que tus soldados. Desean servir a su señor, no morir por él. Y yo no deseo acompañar lo poco que me resta de vida con el recuerdo de sus muertes.

Cuando aún no había empezado el día, los sirvientes se despidieron con gran pesar de su señor, pues éste siempre había sido justo con ellos, y no confiaban en volver a verlo con vida.

Sun Yao montó en su caballo, y rodeado por toda su escolta, con el capitán Tzu-Yu en cabeza, dio la orden de avanzar al galope.

Al llegar al desfiladero, una lluvia de flechas se abatió sobre ellos. Varios soldados cayeron, y a pesar de que por medio de la espada lograron abrirse camino entre aquellos ladrones que bajaron a pie para derribarlos de sus monturas, una barricada les cerró el paso al final del desfiladero, obligándoles a retroceder.

Tzu-Yu ordenó bajar de los caballos, y espada en mano esperó a que los ladrones llegaran mientras sus soldados apartaban con premura los troncos y piedras que impedían el paso a los caballos. Tres guerreros más cayeron antes de que el grupo pudiera escapar de tan mortal paso montañoso.

Aquella noche, Sun Yao lamentó profundamente la pérdida de esos hombres y decidió que desde aquel día sólo él continuaría el viaje. Tzu-Yu y los cinco soldados que quedaban se opusieron e insistieron en que su deber era conducir a su señor hasta el reino de Shan, y volver con él si así el destino lo quería.

Pero el señor de la casa de Yao, aprovechando un descuido del soldado de guardia y que el resto de los soldados dormían, se adentró en el bosque sin más compañía que la del cielo sobre su persona.

Cuando el capitán Tzu-Yu se dio cuenta de lo ocurrido envió a sus hombres en varias direcciones con la orden de buscar y proteger a su señor durante el viaje.

Fácil es suprimir las huellas, pero difícil es caminar sin pisar el suelo. Y así, pese a la astucia del viejo Sun Yao, Tzu-Yu encontró el rastro de su señor y fue a su encuentro.
Cuando lo halló, éste descansaba bajo un árbol.

Sun Yao dijo: Habéis venido a mi encuentro, a pesar de lo que ayer sugerí y de lo que he hecho esta noche.

Tzu-Yu contestó: Era mi deber, señor.

Sun Yao continuó: A medida que han pasado los días desde que supe que el Rey Shan había muerto, he ido comprendiendo que éste iba a ser mi último viaje, y con ello, que debía hacerlo solo. Pero usted, mi capitán, se empeña en acompañarme, a pesar de mis órdenes.

El capitán dijo: Mi señor debió conocer la naturaleza de este viaje antes de haberlo emprendido. Ahora, me temo que tendré que acompañarle hasta el final, pues ése es mi deber y también mi obligación.

Sun Yao dijo: Que así sea, entonces.

Dos días después, y a pesar de todos los intentos del capitán por evitar los peligros del camino y de encontrarse a pocas horas del castillo de Shan, tuvieron un inesperado encuentro con soldados enemigos. Cinco guerreros cayeron por mano del capitán antes de que alguno pudiera alcanzar a su señor. Después, Sun Yao y su fiel capitán sucumbieron ante el mayor número de sus adversarios.

CYNDI LAUPER ! AT LAST (live)

AT LAST




I DROVE ALL NIGHT

Mira que los directos son difíciles... Pero no para ella. Tan buena como la del disco.





MONEY CHANGES EVERYTHING

Y desmintiendo el título de la canción... Supongo que tendrá más dinero que cuando empezó, pero no ha cambiado nada... sigue siendo igual de buena. Pero si lo pienso dos veces, me parece que el título es cierto... Cyndi ha cambiado...es aún mejor (aunque en eso no creo que tenga nada que ver el dinero).


EL CUENTO DE LA ABUELA*

Había una vez una mujer que había hecho pan y dijo a su hija:
Ilustración de Arthur Rackham
- Toma este pan caliente y una botella de leche y llévaselos a tu abuelita.
La niña partió y en una encrucijada se encontró con un bzou** que le dijo:

- ¿Para dónde vas?
- Llevo un pan caliente y una botella de leche a mi abuelita.
- ¿Qué camino tomarás? - preguntó el bzou - ¿El de las agujas o el de los alfileres?
- El de las agujas - respondió la niña.
- Bueno, entonces yo tomaré el de los alfileres.

La pequeña niña se distrajo recogiendo agujas. Mientras tanto, el bzou llegó a casa de su abuela, la mató, puso un poco de su carne en la despensa y una botella de su sangre en el estante. La niña llegó y golpeó la puerta.

- Empuja la puerta - dijo el bzou - está cerrada con paja mojada.
- Buenos días, abuelita. Te traigo pan caliente y una botella de leche.
- Ponlos en la despensa, mi niña. Come la carne que está allí y bebe de la botella de vino que hay sobre el estante.

Mientras ella comía, un pequeño gato decía:
-¡Qué puerca! Come la carne y bebe la sangre de su abuela.

- Desvístete, mi niña - dijo el bzou - y ven a la cama junto a mí.

- ¿Dónde debo poner mi delantal?

- Tíralo al fuego, mi niña, no lo necesitarás nunca más.

Y ella siguió preguntando dónde debía poner las demás prendas, el corpiño, el vestido, la falda y las medias, y cada vez el lobo respondió:
- Tíralas al fuego, mi niña, no las necesitarás nunca más.
- ¡ Oh, abuelita, qué peluda eres !
- Es para mantenerme caliente, mi niña.
- ¡ Oh, abuelita, qué uñas tan largas tienes!
- Es para rascarme mejor, mi niña.
- ¡ Oh, abuelita, qué hombros tan grandes tienes!
- Son para cargar mejor la leña para el fuego, mi niña.
- ¡ Oh, abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
- Son para oír mejor, mi niña.
- ¡ Oh, abuelita, qué nariz tan grande tienes!
- Es para tomar mejor mi tabaco.
- ¡ Oh, abuelita, qué boca tan grande tienes!
- Es para comerte, mi niña.
- ¡ Oh, abuelita, me he puesto mala! Déjame salir.
- Hazlo en la cama, mi niña.
- No, abuelita, quiero ir afuera.
- De acuerdo, pero no tardes mucho.

El bzou le ató una cuerda de lana a su pie y la dejó salir, pero cuando la pequeña estuvo afuera ató el final de la cuerda a un gran árbol de ciruelas que había en el patio. El bzou se impacientó y dijo:
- ¿Estás haciendo mucho? ¿Estás cagando mucho?

Cuando se dio cuenta de que nadie respondía, salió de la cama de un salto y comprobó que la niña había escapado. El bzou la siguió, pero llegó a su casa justo en el momento en que ella había entrado y se había puesto a salvo.

* Relato oral tradicional recogido hacia 1885. Tomado de P.Delaure y M.L. Tenèsze. Le conte populaire français, Erasme, París, 1957.

** Un hombre-lobo.

Extraído de " Caperucita al desnudo" de Catherine Orenstein. Traducción de Luis Noriega.

domingo, 24 de enero de 2010

sábado, 23 de enero de 2010

SOY LEYENDA...

Si habéis pensado que voy a hablar de la novela de Richard Matheson, de la película con Will Smith, o de sus otras adaptaciones previas, os equivocáis.

Reseñas o comentarios de ese tipo los podéis encontrar en otros blogs...pero aquí os voy a hablar de una leyenda real, auténtica, en la que cualquier parecido con la realidad es lógico... porque la historia es real.

Imaginad, Vitoria. 1987.

En el instituto Francisco de Vitoria un joven estudiante, durante las pausas entre los cambios de clase, se dedica a pasar de un aula a otra por la ventana del edificio exterior . No es que hubiera peligro alguno. El alféizar era enorme y su acción provocó que otros imitasen su ejemplo, no sé muy bien por qué. Pero el autor de la idea original pasaba más veces y con mayor frecuencia... hasta que un día pasó por la ventana cuando la profesora había entrado en la clase. El susto de ella, cuando vio aparecer una pierna desde la ventana exterior que se apoyaba sobre su mesa, fue enorme. Y mientras el joven abandonaba el aula para ir a la que le correspondía, ella iba dándole golpes en la espalda e increpándole por su "temeraria" acción (que no era para tanto, os lo puedo asegurar).

Bien. Saltamos en el tiempo.

Mi hermana se encuentra paseando con un amigo, y pasan cerca del mencionado instituto. Mi hermana le comenta que ella no estudió allí, pero que su hermano sí (es decir, yo), aunque como su amigo es más joven, le dice que probablemente no me conocerá.

El amigo le cuenta la historia de una profesora que no les permitía abrir las ventanas de clase a pesar del calor por lo que una vez le ocurrió con cierto alumno. Y entonces mi hermana le dijo:

- Mira... Entonces sí conoces a mi hermano. Porque el de la ventana fue él.

Las consecuencias que acarreó mis paseo entre ventanales son materia para otro post.

MI BRILLANTE CARRERA PUBLICITARIA.

Imaginad. Vitoria, 1987...

Yo tendría unos 15 ó 16 años. Ya no vivíamos en las Torres, sino en un segundo piso en las calles de los pintores. El vecino del primero tenía un estudio publicitario cerca de mi instituto, y hablando un día conmigo (mis padres tenían cierta amistad con algunos vecinos) me dijo que en lugar de estudiar periodismo (la carrera que estaba obligado a decir cada vez que me preguntaban qué iba a estudiar, pero que en realidad me importaba una mierda) tal vez me interesaría más intentarlo con publicidad. Me animó a pasar por su estudio y trastear por allí para ver cómo era aquello.

En el estudio pululaban, si mal no recuerdo, otros dos socios (un habilidoso dibujante y un diseñador con bastante sentido del humor que maquetaba los catálogos de una marca deportiva con papel y tijeras), un joven becario que acababa de terminar la carrera y una secretaria. Mi vecino era, entre otras cosas, el relaciones públicas e imagen de la agencia y quien conseguía o mantenía la cartera de clientes (ésta, bastante importante para una ciudad tan provinciana como Vitoria), así que estaba muchas veces más fuera que dentro las veces que yo pasaba por allí.

¿Qué fue lo que hice por allí los ratos que pasé?

Aparte de molestar a los pobres trabajadores, barría el estudio (que se llenaba de papeles continuamente), llevaba alguna que otra carta personalmente atravesando Vitoria a alguna oficina, o aquello que más o menos me pudieran mandar y pensaran que podía ser capaz de hacer.

La agencia tenía como cliente a una conocida marca de helados y estaban diseñando un nuevo lanzamiento. En el "brainstorming" del estudio para dar un adecuado nombre al helado se barajaron los siguientes nombres: Mikonjuro, Mikohechizo...
Yo recuerdo que apunté Mikosortilegio para hilaridad de los allí presentes...
Al final, ganó la opción más trillada y con la que se había partido desde un principio.

El artista de la agencia comezó a dibujar una caricatura del rostro de una bruja, pero quería añadirle algo más a su ilustración. Ese algo más era la silueta de una bruja sobre una escoba, pero no le convencía ninguna de las que intentaba, así que me pidió encontrar alguna que le sirviera. Lo intentamos con una bruja de un Don Miki, pero no quedaba bien. Entonces recordé el cartel de una película en un Fotogramas, el de Una bruja en la bolsa (qué película más mala, por cierto)... en el que figuraba lo que estábamos buscando. A él le encantó esa silueta, la redujo en la fotocopiadora, la recortó, la pegó en su diseño... Y todos contentos.

Después de dos meses en los que nadie me compensó económicamente mis esfuerzos (y sí, yo hice muy poco y no era más que un crío, pero si esta entrada no tiene la etiqueta de Nolotengoclaro es porque hay ciertas cosas que tengo bastante claras)... dejé de ir por allí.

Debido a que odiaba el periodismo y no acababan de introducir la especialidad de Imagen y Sonido en mi universidad (motivo por el que había aceptado hacer los tres primeros años de periodismo)... acabé por hacer la especialidad en Publicidad. Como consecuencia, no sólo detesto la prensa escrita, sino también la publicidad...

Curiosamente, en una discusión con mi padre años después, el hombre soltó algo como que yo no tenía que haberme ido del estudio del vecino y que a lo mejor ahora tendría trabajo allí. Cuando yo respondí que hice cosas y el vecino nunca me dio nada, mi padre me dijo: "Claro. Él me dijo: " Le voy a dar tu hijo sesenta euros al mes". Y ya le dije yo: ¡Ni se te ocurra!"

Sin comentarios.

lunes, 18 de enero de 2010

SHESKPIR PARA PRINCIPIANTES.

El post de Alma me ha hecho recordar otro corto de animación que me encantó cuando lo vi hace años. Y sí, podría poneros el de The Sandman de Paul Berry, pero como ya he puesto uno de terror, prefiero colgar uno que recoge casi todos los aspectos de las emociones humanas, que fue lo que hizo el inglés ese... no, no me refiero a Barry Purves , ése es el escritor y director del corto, me refiero a su pobre intérprete.

ALMA

En Retorno a Manderley he encontrado esta pequeña joya de animación escrita y dirigida por Rodrigo Blaas, que trabaja en Pixar.

En la entrada de "Retorno a.." tenéis el cartel del corto, y otros enlaces relacionados (entrevista con el director, por ejemplo).

Crowley
ya lo ha visto allí, pero igual alguno de vosotros no ha tenido esa suerte, y como creo que merece mucho la pena, aquí lo cuelgo.


sábado, 16 de enero de 2010

MEAD SCHAEFFER

¿Habéis pensado alguna vez lo que debe sentir un artista cuando sabe que es muy bueno en lo que hace, pero que a los ojos del público siempre hay otro que es "el mejor", el más querido o apreciado? ¿Qué es lo que debe sentir cuando sabe que siempre hay alguien que ocupa el primer puesto en el podio artístico y él, por muy bueno que sea, siempre será un "segundón"?

Y no pensaréis que no hay "competiciones" en el arte, ¿no? Puede que las carreras no se ganen por milésimas de segundos, sino por millones de fervientes seguidores, reseñas favorables o un consenso general que sitúa (equivocadamente o no, eso es otra historia) al artista de turno como el número uno.

¿Creéis que Keaton, Lloyd o el resto de cómicos de aquellos años no sabían qué personaje tenía el "cariño" y "reconocimiento" del público y la crítica?

Sabemos cómo se tomó Brian Wilson el no poder desbancar a los cuatro melenudos. Y no me preguntéis dónde lo encontré, pero recuerdo unas declaraciones de Ray Davies en las que se quejaba de que las tensiones dentro de su grupo no les permitían ocupar el segundo puesto (porque sabía que el primero era muy difícil arrebatárselo a los melenudos)...
Y no os engañéis...puede quedar muy bien decir ahora qué buenos eran estos o los otros, o que en realidad los mejores eran aquellos, pero me parece que nadie puede dudar qué grupo dominó la escena a los ojos del público en los años sesenta.

¿Qué pensarían John Buscema, Gene Colan, John Romita (Ditko es un caso aparte) cuando comenzó el reinado de Jack Kirby y la era Marvel?

¿Qué pensarían todos los dibujantes cuando llegó Neal Adams?
Carmine Infantino: "Es realmente un oficio curioso. La gente pasa. Cuando lo dejé, recibí montones de cartas diciéndome que era irremplazable. Llegó ADAMS... Cuando se marche él, habrá otro ADAMS. Lo nuevo reemplaza lo viejo. Es la vida. " (de una entrevista de J.P. Dionnet y F. Bharucha en "Phenix", 1974).

The Saturday Evening Post se asocia en gran medida al ilustrador Norman Rockwell. Pero lo cierto es que él no fue su único portadista. Era una revista en la que participaron grandes ilustradores, algunos tan buenos como Rockwell, o mejores si alguien va a tratar de aplicar ese criterio a algo tan subjetivo como esto del arte . Ilustradores que sabían que a los ojos del público norteamericano, la estrella siempre era Norman Rockwell, y que aunque ellos se acercaran o alejaran de su sombra, estuvieran influidos o no por su obra, era el artista con quien les compararían los lectores del Post.

Eso fue lo que le ocurrió a Mead Schaeffer, por ejemplo.

Mead Schaeffer (1898-1980), nacido en Nueva York, decidió desde muy joven que quería ser artista. Cursó estudios en el instituto Pratt y estudió con Dean Cornwell y Harvey Dunn (cuya influencia se reflejaría en las composiciones de Schaeffer). Siendo un veinteañero ilustró clásicos como El conde de Montecristo, Los Miserables o Moby Dick.

Trabajó como ilustrador en diversas publicaciones, y entre ellas, el Saturday Evening Post.
Pero con Rockwell no compartió sólo publicación. Durante un tiempo fueron vecinos en Vermont y tanto él como sus hijas posaron como modelos para algunas ilustraciones de Rockwell.

El arte de Rockwell y su cercanía acabaron influyendo en la posterior trayectoria artística de Mead. Así, según una cita de Susan E. Meyer's en el libro Norman Rockwell's People, Schaeffer dijo "De repente me di cuenta que estaba harto de todo - harto de pintar finolis y dandis. Tenía ganas de hacer un trabajo sincero, basado en lugares reales, gente real y cosas reales."

Durante la Segunda Guerra Mundial Schaeffer creó catorce ilustraciones para el Post sobre los cuerpos de las fuerzas armadas que fueron exhibidas en más de 90 ciudades.
Su última portada para el Post es de 1953 . Poco después se retiró de la ilustración comercial.

Os dejo con algunas de sus ilustraciones.































LAS HIJAS DE MEAD SCHAEFFER





EL REGALO... JEAN Y SOFÍA...

Lokodatar me ha hecho un regalo (gracias otra vez). La verdad es que no soy gran fan de Sophia Loren. Sí, ya sé. Es guapa, sin duda, y tiene grandes actuaciones también.
Pero hay otra Sofía de la que estoy totalmente enamorado, que me vuelve loco y a la que podéis "ver" en la foto de mi perfil. Lo cierto es que esa Sofía debe su nombre a Sophia Loren precisamente. Otro día, otro post, el recorrido de cómo se llegó hasta ahí.
No sé si esta relación ha hecho que paulatinamente me guste cada vez más Sophia Loren y le tenga más aprecio.

Con gente como Jean Vigo, Jean Renoir, Jean Claude-Mezieres o Jean Giraud me pasó parecido, ya que el otro individuo en la foto de mi perfil es tres años anterior a Sofía, y comparte su nombre con los citados, ya que cuando se buscó el suyo, nos acordamos de estos...


jueves, 14 de enero de 2010

LA PLAZA

Para construir la plaza, el alcalde de aquella ínclita ciudad no vaciló en adjudicar el proyecto al arquitecto más conocido y con el presupuesto más abultado de entre todas las propuestas presentadas.

El arquitecto, que era un artista, y como tal diseñaba lo que emanaba de su interior según constaba en algún medio impreso, sólo puso tres condiciones, las cuales fueron rápidamente aceptadas por el municipio.

Así, la plaza, tan necesitada por la gente ubicada en sus alrededores, una vez terminada su construcción, carecería de bancos para sentarse, de juegos o columpios para niños, de fuentes, y por supuesto, de papelera alguna que pudiera mancillar la visión de tan ilustre arquitecto.

La plaza, de diseño duro, según reflejaba la prensa en sus noticias, sólo dispondría, en el centro, de un obelisco de diecinueve metros de altura, tres metros más alto que el que otro conocido arquitecto, inglés en esta ocasión, había diseñado para la plaza de otra ciudad.

El arquitecto estaba satisfecho. No sólo su pilar iba a ser más alto que el de su competidor, sino que sabía que al inglés le habían obligado a colocar bancos, farolas y unos horribles juegos infantiles que rompían toda la armonía que había buscado en su creación. Pero a él no le iba a pasar eso. Si Ayn Rand viviera, no le quedaría más remedio que bautizar de nuevo a Howard Roark. El arquitecto se sentía muy contento.

Y según los comentarios que se desprendían de la alcaldía, los ciudadanos también podían estar satisfechos, ya que la plaza contribuiría a dar un impulso no sólo al barrio en el que iba a construirse, sino a toda la ciudad.

Una vez que estuvo terminada, el día de la inaguración todos los medios de comunicación señalaron la brillante genialidad del arquitecto y el buen hacer del municipio. Así, todos se felicitaron mutuamente por la labor realizada y el arquitecto posó sonriente en una foto al lado de su genial obra.

Pero después de que el arquitecto se hubiera olvidado de la plaza, embarcado como se encontraba en la remodelación de un viejo teatro, buscando desesperadamente un lugar en el que colocar un obelisco, en esta ocasión de veinticinco metros de altura, dentro, o en las cercanías del teatro; después de que el Ayuntamiento diera por zanjado el tema de la plaza tras tres años de largas gestiones; después de que se hubiera desmontado la última caseta que ocupaban los albañiles; después de la inauguración y los reportajes; después de todo esto, quedó la plaza.

Una plaza que al no disponer de papeleras, la gente llenaba continuamente de basuras cuando la atravesaba. Una plaza en la que nadie encontraba un lugar para sentarse y por eso estaba la mayor parte de los días vacía, excepto las noches en las que los jóvenes la ocupaban con sus botellas, que quedaban expuestas con algún que otro resto orgánico a la vista de los más madrugadores.

También dejaba de estar vacía cuando algunos vagabundos, siempre jóvenes de espíritu, se juntaban a altas horas de la noche para pasar una alegre velada, de la que dejaban constancia con los restos de sus acampadas nocturnas: cajas, cartones o la necesidades cotidianas que tanto apremian en ocasiones.

Una plaza sin gritos de niños que jugaran en su interior, jubilados que pudieran sentarse para charlar un rato, o sin un mínimo atractivo para los habitantes que vivían en sus cercanías, si exceptuamos a los que pintaron con grafiti cuanto pudieron del obelisco, y cómo no, a los dueños de perros que no veían ningún problema en que sus mascotas pudiesen usar todo el espacio de la plaza para hacer aquello que, suponemos, no les permitían hacer en sus hogares.

En unos pocos años, la plaza se había deteriorado enormemente. El Ayuntamiento comenzó a recibir quejas y protestas de los vecinos de alrededor, que no veían ninguna utilidad al hecho de tener un espacio semejante tan desaprovechado, y no compartían la visión del ilustre arquitecto, o tal vez se habían cansado de ella.

El Ayuntamiento decidió tomar las medidas oportunas, y llamó al arquitecto, quien tuvo que verse obligado a venir del extranjero, donde trabajaba en el diseño de un gran centro comercial con su consabido obelisco, esta vez de treinta metros de altura.

El arquitecto contempló con gran pesar el uso que se había dado a su plaza, y se dejó fotografiar en compañía del alcalde cerca del obelisco y en otros puntos de la plaza, en una imágenes en las que se podían ver las evidentes muestras de dolor sobre sus rostros.

Ambos hombres comprendieron que no se habían hecho bien las cosas, pero que no era tarde para arreglar aquello, y el alcalde pude comunicar con gran satisfacción por su parte que el arquitecto se iba a encargar de todo, por un mínimo coste para el municipio.

A una rápida restauración del obelisco y una limpieza general de la plaza, le siguió, tres semanas después, la construcción de una valla metálica diseñada por el arquitecto con dos puertas custodiadas permanentemente a los extremos.

El número de personas que atravesaba la plaza disminuyó en gran medida, y el de sus habitantes nocturnos cesó por completo.

El arquitecto volvió a ser feliz, y pudo centrarse de nuevo en sus obeliscos.

lunes, 11 de enero de 2010

ESTABAN AHÍ, ESPERÁNDOME..

Llegar a las siete y saber que por entre los fardos estarán corriendo las ratas de la ría; comenzar a abrir bolsas llenas de papeles y cartones, sorteando a pesar de mi torpeza los continuos viajes de la fenwich que pasa a mi lado cargando fardos; vaciar las jaulas de Hacienda y a continuación las jaulas de Senner, eternamente empapadas por la lluvia y que acaban dejándote heladas las manos aunque lleves guantes; encontrar latas de Coca Cola Light o botes de lejía acabados entre las bolsas; terminar con las jaulas y marchar corriendo en la furgoneta para llenarla con 600 kilos de cartones de una tienda de cafés en la que nunca había estado; arrastrar jaulas de Correos con el temor constante de que fueran a caerse porque no tenían puerta; recoger periódicos en otro lugar; volver al almacén y seguir abriendo bolsas durante casi tres cuartos de hora; subir de nuevo a la criba y cortar con el cuchillo todo lo que había quedado enganchado del sábado y hoy; barrer la máquina arrastrando kilos y kilos de papel; bajar al foso para sacar la mierda que había caído; y sobre todo, sobre todo, sonarte la nariz y comprobar que tus mocos volvían a ser negros y no verdes...
creía que había perdido para siempre esas sensaciones... pero estaban ahí, esperándome...

PD: Pude tomar un café y un pincho de tortilla. El tiempo de descanso reglamentario.

domingo, 10 de enero de 2010

EL DESCANSO DE SÍSIFO HA TERMINADO.

Empecemos por algo que merece la pena recordarse.
Los contenedores de papel y cartón son exclusivamente para eso... Para papel y cartón... No para basura orgánica, trapos, ropa vieja o sucia, dvds, restos de comida, neumáticos, pañales, juguetes, botellas, latas, maletas y demás. Comentár/dselo a vuestras amistades.

Y ahora, después de este pequeño recordatorio...

Mañana, once de enero, vuelvo al trabajo. Y con esto quiero decir que comienzo a trabajar otra vez en la empresa de reciclaje en la que estuve año y medio, separando todo aquello que no fuera papel o cartón de una cinta.

Hace ya tres meses que finalicé contrato con ellos, y las perspectivas de que me volvieran a llamar eran más bien escasas. Si habían echado a gente que llevaba trabajando en la empresa bastantes más años que yo, dudaba de que me fueran a renovar contrato. Y pasó lo que esperaba, claro.
A pesar de haber dejado ridículums vitae en bastantes agencias de colocación temporal o de haber intentado algún proyecto más descabellado todavía (que sería gracioso saliera ahora), el tiempo pasaba y la situación no parecía mejorar.

Debo deciros que esto de abrir un blog me sirvió casi de terapia. Ir metiendo entradas y visitar otros blogs me permitía olvidar la situación en la que me encontraba, y me mantenía "ocupado" durante el tiempo de ocio.

Mañana, la cosa cambia, desde luego. No voy a dejar el blog, pero dudo que lo mantenga tan "actualizado" como hasta ahora, y tal vez no pueda visitaros tan a menudo como solía hacerlo.

Y debo confesaros que estoy particularmente contento de volver a ese infierno y seguir subiendo la roca hasta la cima de la montaña cada día (menos los fines de semana... que antes , limpiando las calles, me servían para complementar la semana... pero que ahora, como estamos en crisis, ha dejado de ser una opción laboral disponible).

Y sí. Asín es la vida...

ACEPTANDO DESAFÍOS. TERCERA PARTE.

- Señoras y señores pasajeros, quedan menos de dos líneas para que el autobús reinicie el viaje. Abróchense los cinturones y revisen su origen y posterior trayectoria si lo consideran necesario.

Recordando el hecho de que los Monkees no tocaban en sus discos (al menos al principio, por imposición de la discográfica) acude a mi cabeza otro grupo cuyo caso siempre me ha parecido bastante curioso.
Me refiero ahora a uno de los grandes, a los Beach Boys.

Los chicos de la playa, un grupo de hermanos, primo y un amigo, tocaban los instrumentos en sus primeros discos, pero el creador de sus mejores temas, Brian Wilson, no podía aguantar la presión que suponía ir de gira por los Estados Unidos al mismo tiempo que componer nuevos temas para cada disco. Después de una pequeña crisis a bordo de un avión, decidió quedarse en el estudio y colaborar con músicos profesionales, que eran los que interpretaban las partes instrumentales.
Mientras, el resto de la banda, tocaba en directo durante las giras, y cuando volvía al estudio se "limitaba" a poner las voces en los temas de Brian. Y reconozcámoslo, los Beach Boys eran más un grupo vocal que otra cosa, lo cual explica plenamente este método de grabación. Pero hay alguna que otra versión en la que los chicos tocan en lugar de los músicos de estudio (¿puede ser Let him run wild? no estoy seguro y no me apetece levantarme a buscar el disco. Confirma, por favor) y lo cierto es que lo hacen bastante bien. Tengo también un doble cd que recoge dos conciertos de diferentes años. En uno tocan ellos (el de la imagen de arriba), y en el otro van ya acompañados de otros músicos, dedicándose más a las tareas vocales.
El segundo puede sonar mejor (y tiene mejores temas, desde luego), pero el primero siempre me ha parecido más "divertido".
Tengo amigos a quienes los chicos de la playa les gustan más que los cuatro melenudos. No voy a enemistarme con ellos en este viaje.
El mejor grupo pop en la historia de la música en mi opinión (esta frase es para provocar, más que nada... lo de mejor y peor aplicados al arte ya sabemos que son criterios muy poco fiables).

Pero encaucemos una vez más nuestro trayecto.
Uno de los casos más sonados que se recuerdan en la historia de la música prefabricada fue el del grupo Milli Vanilli. Eran dos chicos muy guapos (según mi pareja, que todo sea dicho, nunca ha tenido muy buen gusto en lo que se refiere a los hombres), los cuales no tenían instrumento alguno que tocar (ay! si los Monkees hubieran aparecido en los ochenta), sino que bailaban y "cantaban". Pero después de ganar un Grammy como grupo revelación en 1990, se descubriría que ellos no ponían las voces a las canciones, sino sólo sus cuerpos para los vídeos y las cubiertas de los discos. En fin, después de devolver el Grammy, la posterior carrera de los chicos, que pasaron a llamarse Rob and Fab no tuvo éxito alguno, y me parece que uno de ellos murió unos años después.
No puedo hablar mucho de ellos pues sólo recuerdo alguna canción como Blame it on the rain, o la de Baby Don't forget my number, que no es que me parecieran maravillosas ( que sí me pasaba con las de los Monkees, vamos). Pero alguna vez leí alguna crítica que decía que más allá de que ellos pusieran las voces o no, el disco era una obra maestra. ¿Qué queréis que os diga? Lo que importa es la pieza final, no los procesos por los que ha sido creada. Y al final, lo de los autores, su obra, derechos legales, royalties y demás, son otras historias que no tienen nada que ver con el disfrute de la obra de arte en sí.
¿Que los Milli Vanilli no eran ni los creadores ni los interprétes y os produce reparo que os vean oírlos?
No hay problema. Cambiar/d la cubierta del disco por otra anónima y ya podéis escucharlo sin prejuicios, que diría Jorge Miguel. De hecho, hay un disco doble con una portada blanca que podríais tirar porque, francamente, no merece la pena, y usarlo para el de Milli Vanilli. La gente se queda con las caras, no con los sonidos, como bien sabían los productores de los Monkees. No tendréis problemas.

Y vamos llegando al final de nuestro trayecto.

Desde no hace mucho, la factoría Disney está "creando" grupos y solistas para adolescentes siguiendo el esquema en el que los Monkees fueron pioneros. Series de televisión desde las que promocionar artistas y carreras discográficas. Los Jonas Brothers, Hannah Montana/Miley Cyrus, Demi Lovato, Selena Gomez, etc.

Al margen de si son músicos prefabricados, artistas de valía como los de Valemusic, o "triunfos" de una temporada que no perdurarán, están teniendo un enorme éxito de ventas entre la chavalería internacional, y no sólo la yanki.
Y sí, ya sé que las ventas de una obra no tienen nada que ver con su calidad artística, ni son un referente válido para juzgarla. Ahí está el caso de los cuatro melenudos para atestiguarlo.

Pero qué queréis que os diga. Comparto Spotify con mi hija de 11 años, y ella se ha ido haciendo una lista en la que suenan algunos de los artistas Disney junto a Petula Clark y su Downton o varios temas de Grease. En esa lista escuché por primera vez la versión de Miley Cyrus de Girls just wanna have fun. "¡Qué horror!! ¡Qué masacre!", pensé.
Y es que tengo cierta predilección por Cyndi, y su primer disco me parece una gozada.
Pero a base de oírla acabé por reconocer que no era una versión tan mala. Es más, estaba bastante bien. Más orquestada que la original, que cargaba con aquellos sintetizadores tan ochenteros.
Y no fue sólo su versión de Cyndi. Los temas de su disco (en los que participa en la composición según los créditos. Esta chica es una artista de verdad!) me fueron pareciendo más que estimables... y me sorprendí escuchando la lista de mi hija incluso cuando ella no estaba. Y bueno, no creo que los discos de Miley sean maravillosos, pero sí que tiene algunos temas bastante majos y que no tiene ni los 20 años (ni la voz, claro, pero a ver quién tiene esa voz) que Cyndi tenía cuando grabó su She's so unusual (éste si es un disco cojonudo).

De todas formas, sea música prefabricada o no, me parece que estos temas merecen mucho la pena y es por eso que os dejo con unos vídeos de Miley (y no de Hannah Montana, que me parece que es un personaje de ficción). Espero que os gusten. Como diría Jorge Miguel: Escuchad sin prejuicios, y casi añadiría que sin prestar mucha atención a los subtítulos. Eres vanidoso, por estás en vano, y errores ortográficos aparte, espero que os den una idea acerca de qué van sus canciones, al menos... Por cierto... ese homenaje a Michael en el segundo vídeo no está mal, ¿no?





Y por último. Hay varios "directos" de la chica colgados por youtube. En caso de que ni cantara y fuera todo un playback, me parece más guapa que los de Milli Vanilli, y todavía me sobra uno de los lados de ese album blanco. Podría acompañar al disco de los Milli, ¿no os parece?
Y aunque su versión en directo de Girls just wanna have fun no está mal, prefiero la que suena en el disco, y por eso cuelgo este vídeo. ¿Qué es mejor la de Cyndi, decís? No sé, no sé. Tal vez. Me gustan las dos. Además, versionear a Cyndi y no hacerlo mal es ya un logro considerable. Eso sí. Me falta por escuchar la versión acústica de Nemo.

Aviso: la canción tarda unos veinte segundos en empezar.


Señoras y señores pasajeros. Hemos llegado al final del trayecto. Esperamos que el viaje haya sido de su agrado. Si tienen algún comentario, sugerencia o reclamación que hacer, éste es el momento. Con un cordial saludo y deseando que nos acompañen en futuros viajes, el conductor se despide de ustedes por el momento.

sábado, 9 de enero de 2010

ACEPTANDO DESAFÍOS. SEGUNDA PARTE.

Bien. La avería ha sido reparada. Volvemos a ponernos en marcha, señoras y señores pasajeros. Para los recién incorporados a este peculiar viaje sobre la música prefabricada, recuerden que partíamos de la puerta de mi vecina.
Revisen pues su equipaje y comprueben una vez más sus cinturones.

Habíamos tenido que realizar una parada forzosa justo cuando íbamos a descubrir qué tenía que ver Nina Agustí con mi vecina.
Bien, antes de que Nina volviera a ser popular gracias a Operación Triunfo, y después de que la chica hubiera dejado de ser azafata del programa de Chicho, la única manera que pude saber algo de ella fue gracias a algunas revistas del corazón, que no me dijeron si estaba grabando un disco, o si actuaba en un musical (un amigo me dijo que estuvo bien en Cabaret)... sino que estaba saliendo con el bajista de la Orquesta Mondragón!! ¿Recuerdan quién era? El hijo de aquella vecina que tuve.

Ahora, dejamos atrás unos cuantos años en nuestro viaje, y nos situamos justo en el momento en el que aparece el primer disco de Operación Triunfo.

INCISO: Este post (y el anterior) están motivados por un comentario de Jaime, autor de Travellings en los surcos, que en una de sus entradas comentaba lo difícil que era hacer un buen post sobre algo como Operación Triunfo. Es muy probable que tenga razón... y más cuando no sé mucho sobre el programa, ni soy la persona indicada para hablar de ello, pero leí aquello y me lo tomé como un desafío personal. O.T.. No puede ser tan difícil! Así me va, claro.

Una pequeña aclaración. Por aquella época, en casa todavía teníamos televisor, pero debo confesar que no veíamos O.T, y que yo apenas sabía qué narices era. Sencillamente, no me interesaba. Vi alguna imagen del programa, reconocí a Nina (qué bien se conserva esta chica, pensé) y cambié de canal.

Así que imagínense la siguiente escena cuando me encuentro con un amigo en la calle y ambos contemplamos una enorme cola saliendo de unos grandes almacenes. No es de extrañar que le preguntara qué narices pasaba, si había entradas para algún concierto o algún popular personaje promocionaba algo... y que su respuesta me dejara más extrañado todavía:

- No. Es que ha salido el primer disco de O.T. ¿No lo sabías?

Reconozco que no me contagié de esa "euforia" colectiva hacia el programa, y que seguí sin verlo. Si no me engañaron con el marketing que envolvía a esos cuatro melenudos, como comprenderán no iba a caer ahora.

Eso no quiere decir que fuera totalmente ajeno a lo que rodeaba a O.T. Sí. Me suena lo de Eurovisión, y oí algunas de las canciones del programa (A tu lado, Europe's living a celebration y... lo siento, no recuerdo más). También conocía los nombres o apellidos de algunos de sus participantes: Rosa, Bisbal, Chenoa, Bustamante, así como algunas de las salsillas que acompañaban sus vidas (que si Chenoa y Bisbal salían, que si Bustamante había tenido una pelea en no sé dónde, que si lloraba todo el rato, que un tal Manu Tenorio tenía ojos como los de Pablo Hombrenuevo, etc..) gracias una vez más a la valiosísima información de algunas revistas del corazón.

Por otro tipo de prensa no tan colorida y desde luego mucho más aburrida (no salen chicos y chicas tan guapos) averigüé que los productores del programa así como de los discos eran dos de los miembros del grupo La Trinca , que otros "artistas" de habla castellana protestaban contra la supuesta validez artística de los participantes del programa, señalándolos como artistas prefabricados y de poca calidad, un producto "adulterado", vamos... Celos, en mi opinión, porque el sello discográfico ya decía claramente que era una música que valía desde el principio: VALEMUSIC.

Y qué quereis que os diga... No puedo opinar sobre si estos artistas son buenos, malos, regulares, auténticos, o prefabricados, así que pasaré sobre ellos casi de puntillas.
En primer lugar porque no los conozco, no he oído sus discos y apenas sé nada de ellos, y también porque ... si mi madre es feliz comprando un disco de Manu Tenorio, ¿quién narices soy yo para decirle que lo que debería hacer es comprar uno de Findlay Brown?
Ni siquiera he escuchado al hombre, y lo único que sé es que va acompañado de una chica muy mona cuando aparece en las revistas del corazón.

Y entonces diréis y con razón... ¡Pues vaya timo! Si no te mojas con O.T, ¿dónde está tu opinión acerca de la música "prefabricada"?. No la vemos por ningún lado.
Ahí os equivocais. Existe un grupo totalmente "prefabricado" que no sólo me gusta, sino que demuestra que incluso dentro de la música prefabricada, puede haber verdadero arte.


Estoy hablando de The Monkees, por supuesto.

Los Monkees fueron un grupo "fabricado" para un show televisivo entre los años 1966 y 1968. La serie estaba inspirada en el éxito de una de las ¿películas? del grupo formado por esos cuatro melenudos de Liverpool.
Al casting para la creación de la "banda" se presentaron muchos músicos (Stills entre ellos) sin saber que lo que se buscaba para la serie eran "personajes". Por este motivo primaron en la elección de sus componentes la imagen que proyectaban y no sus habilidades o el talento musical que pudieran tener. Por supuesto, eso tenían otra forma de solucionarlo.
Al principio, en los discos del grupo los chicos se limitaban a poner las voces, siendo los intrumentos tocados por excelentes músicos de estudio, y la composición de los temas creaciones de gente como Carole King o Neil Diamond. Pero los chicos, cansados de dar esa imagen de producto manufacturado lucharon por interpretar su música o incluir temas propios en sus discos, con mayor o menor fortuna.
Llegaron incluso a hacer una gira en directo acompañados de un tal Hendrix, y si uno de los pasajeros de este viaje no se ha dormido o nos ha abandonado, podrá confirmar en los comentarios si es cierta (y si no es mucha molestia incluso transcribir) la cita que aparecía en aquella Historia del Rock de El País en la que Jack Nicholson decía que los Monkees dieron unos conciertos muy majos y fueron unos chicos muy simpáticos.

Sí. Antiguamente, cuando lo que se llevaba era la música que salía de tres o cuatro instrumentos, los músicos "prefabricados" podían tener cierto orgullo, y trataban de probarse a sí mismos. Cuando con el paso de los años aparecieron los grupos vocales acompañados de coreografías, eso dejó de tener sentido.

Y me parece que es demasiado tarde para continuar el viaje. Así que haremos otra necesaria parada. Ya queda poco para llegar a nuestro destino. No desfallezcáis.

- Señoras y señores pasajeros, les habla el conductor de este blog. Si alguno de ustedes desea hacer alguna sugerencia o comentario, ahora es el momento adecuado. Gracias por su atención. Esperamos continuar en breve el viaje.

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